Por Yair Hernández / @yairaudio 

Fotos: cortesía de Tajak

RAÍCES

Los kiliwas son una comunidad indígena que habita al noreste de la península de Baja California, México. Esta etnia de enigmática presencia destaca por ser la que tiene menor número de hablantes en el país, cinco, por lo que su lengua está a punto de desaparecer.

De esta región también son originarios Álvaro (batería), Carlos (guitarra y secuencias) y Coco (bajo), tres jóvenes no kiliwas que a su modo se han propuesto mantener viva aquella soterrada cultura nombrando a su banda con el sinónimo de “esqueleto” en la lengua kiliwa: Tajak.

tajak banda 1

A pesar de nacer en lugares relativamente cercanos (La Paz y Ensenada), los tres comenzaron su amistad en la Ciudad de México. Llegaron hace varios años y en diversas circunstancias para estudiar ingeniería en audio en el SAE Institute México, la escuela internacional de educación multimedia y digital que abrió su primera sede latinoamericana en la colonia Condesa.

Quizá fue la sincronía de sus entornos la que hizo que durante los primeros meses de estudios la tríada coincidiera en la casa de un compañero de clase y comenzara el ruido. “Estábamos tocando los tres ahí, traíamos una loquera. Seguimos tocando así, machín, hasta que comenzó a explotar. El otro güey quería entrar al jam pero lo forzaba. Los que lo traíamos éramos nosotros tres, desde entonces nos dimos cuenta”, recuerda Álvaro. Dos meses después de esa noche improvisada se formalizó el esqueleto.

ESQUELETO

“Al principio no buscamos tocadas ni nada. Grabamos el disco, Rarities (2016), y pensamos que nos iban a empezar a invitar. Y la verga, tienes que tener algo para que te jales, por eso mismo comenzamos a generar más contenido, dice Álvaro desde la sala de su departamento. También está Carlos, solo falta Coco en la reunión.

Un departamento frente al metrobús Cuauhtémoc es el punto de encuentro de Tajak. El lugar emana un ligero olor a marihuana y presume envases vacíos de cerveza en la periferia de la cocina; ambas son, de un modo muy peculiar, muestras de que la camaradería de la banda va más allá de los escenarios. Ahí han tenido lugar innumerables afters y ha brindado cobijo a bandas como San Pedro el Cortez (Tijuana) y IV Manos (Guadalajara) durante sus visitas a la capital.

“Respetamos mucho lo que toca cada quien. O sea, yo no trato de decirle a este güey qué tocar ni este güey trata de decirme qué tocar a mí. Son sugerencias. Todas las rolas se arman así: estamos jameando, se empieza a crear algo y eso es una rola”, explica Carlos respecto a su proceso de composición. Otro rasgo que facilita esta labor creativa es que los tres coinciden en gustos con bandas como Dead Skeletons, Slint y Ride.

Tajak ha lanzado tres materiales de corta duración a través de su cuenta en Bandcamp. Las placas han sido bien recibidas. Pero el esqueleto del proyecto es su acto en vivo: dinámico, sensorial y abrasivo. Adjetivos que suelen exclamar los escuchas tras presenciar al grupo. Gente que frecuenta sus presentaciones coincide en que Tajak no se digiere como sonidos aislados, sino que su sincronía es tal que produce un ritmo dual —a veces frenético, a veces pasmado— que incita de inmediato a encender las pipas y contorsionar taciturnamente las extremidades. Un estruendo.

EL HOYO

El 7 de junio de 2016 hubo un toquín en Álvaro Obregón número 160, en la colonia Roma. Pero no fue un concierto cualquiera: ese día inició actividades Hole RecordsLa plataforma musical que desarrollaron los integrantes de Tajak.

Hole Records se define como “un espacio de posibilidades y de imposibilidades. El agujero del mundo, escupir nuestro inconsciente sin reservas, sin miedo, sin moral. Más que un colectivo artístico, una familia que desafía en un mismo grito las leyes del arte tradicional”.

Desde aquella primera tocada dieron muestras de una labor enfocada hacía la psicodelia y el shoegaze. Oceanss, Drugwave y los propios Tajak fueron parte de ese primer cartel que tuvo como padrino e invitado sorpresa a otro norteño trepidante: Juan Cirerol.

A la fecha el Hoyo ronda la decena de eventos. En sus shows han figurado Los Kowalski (Merida), Par Ásito (Guadalajara), Sadfields, Virtual HazeNatural Rebel Kids. Proyectos que tienen como comun denominador actos energéticos, sonidos oníricos y el uso al máximo de los decibeles en sus amplificadores.

Pero esta plataforma no solo organiza eventos, también se encarga de realizar grabaciones. El trío del Hoyo aprovecha su labor en el SAE para pedir prestados los estudios de la institución. Así han logrado generar material para Mr. Saldos, Freak Piper y tres canciones colaborativas entre Tajak y San Pedro el Cortez.

HOY

“Lo que tiene que ver para que una banda sea buena es que haya escuchado música. Que tenga buenas influencias. No se trata nada más de hacer una banda porque te gusta otra”, responde Álvaro cuando le pregunto su percepción del trabajo de las bandas emergentes en México.

Carlos lo secunda: “Sí, las influencias hacen tu manera de tocar. Todo lo que has escuchado te abre el panorama más cabrón. No es que estés copiando a alguien, es que tu panorama esté abierto a tantas posibilidades”.

“Y ese es el pedo de las nuevas bandas, que luego luego puedes saber que suenan a ésta y a esta otra. Y no les puedes quitar eso. Serán unos pinches musicazos pero no tienen nada interesante. O sea, no puedes tener ahorita una banda que suene a Sonic Youth, tiene que ser algo que combine otras cosas”, dice el baterista.

Tajak 2 INTERIOR

Entonces, ¿qué es lo que diferencía a Tajak del resto?

Álvaro responde: “La amistad. Se refleja en las composiciones, como ya nos topamos al crear se digiere todo muy rápido y es la vibra de la banda. También privilegiamos la experiencia en vivo porque luego da hueva ver a una banda tocar y que no transmita nada, no lo sientes. Otra cosa es que no solo funcionamos como artistas, sino que frecuentamos shows de amigos y siempre buscamos nuevos proyectos para generar alianzas, como con los Kowalski. Nos sentimos un proyecto muy completo. No solo es tocar y a la verga, tienes que tener todo un proceso detrás y compartirlo con otros para que se armen cosas más chidas”.

Editor Yaconic

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