Un oscuro y desgarrador sentimiento crece dentro de Mildred Hayes (Frances McDormand) después del misterio que rodea el brutal asesinato de su hija en las planicies verdes de Ebbing, Missouri. Debido a la escasez de pistas, el crimen quedó sin resolver, y Mildred decidió colocar tres anuncios a un costado del camino que lleva a su ciudad con un mensaje controvertido dedicado al jefe policial, William Willoughby (Woody Harrelson). A partir de esa decisión, todos los ciudadanos demostrarán su enfado a la familia Hayes, ya que Willoughby es un hombre distinguido en su sociedad.

El complejo enfrentamiento intrapersonal de Mildred Hayes sostenido por odio e impotencia coloca al espectador en la primera fila de un oscuro drama. El libreto escrito por el propio director de la cinta, Martin McDonagh, enfrenta al público con los demonios que han rodeado la historia de la sociedad moderna con asesinatos, violaciones, discriminación, abuso de poder e injusticia.

DESGARRADORA TRANSFORMACIÓN DE UNA VALIENTE MUJER

Su crudeza acompañada con una dolorosa realidad vuelve a McDonagh en un guionista valiente al presentar sin tapujos temas capaces de incomodar al mundo entero. La valía recae en la decisión de mantener su tono dramático con tintes cómicos oscuros a lo largo del metraje, esta combinación agridulce es capaz de sacudir al público y mostrar la crueldad oculta del ser humano.

Para llevar este profundo concepto a la pantalla grande fue necesario rodearse de un reparto con el talento actoral necesario para soportar el peso del argumento. Este grupo fue encabezado por la oscarizada, Frances McDormand, quien se ve totalmente transformada en una mujer valiente y decidida mientras lucha por sofocar su fuego interior cargado de odio y desesperación. Su interpretación tuvo un desenvolvimiento exhaustivo al mostrar su desgastante sube y baja emocional, nunca se apreció al mismo personaje en fondo y forma, la historia exigió una evolución y McDormand dotó a Mildred Hayes de una desgarradora energía.

El trabajo de Woody Harrelson termina por conquistar a cualquiera que le vea, su dote actoral le llevó a tomar el papel del experimentado jefe William Willoughby y volverlo realmente suyo, la herramienta utilizada por Harrelson fue la siguiente: naturalidad, tan sencillo como puede leerse, pero tan complicado de llevar a la pantalla grande, además dota a la cinta de humanidad y calidez, al término de la proyección tendrás en mente un buen recuerdo del jefe policial Willoughby, el hombre que dio todo de sí mismo.

Y por otro lado, Sam Rockwell interpretando al oficial Jason Dixon y su despiadado instinto a la violencia. Algo que siempre ha caracterizado al actor californiano es su elección de personajes excéntricos e incapaces de embonar en estereotipos comunes. Esto llevó a Rockwell a un desenvolvimiento entre la inocencia adulta y una crueldad chapada a los ideales racistas de ciertos sectores estadounidenses, y así terminar siendo la pieza necesaria para balancear el argumento histórico de McDonagh.

El arte cinematográfico funciona como un complejo mecanismo por engranaje y para esta cinta el trabajo del director de fotografía, Ben Davis (Doctor Strange), fue sumamente importante. Su discurso visual construyó una vibrante atmósfera, la tensión entre los distintos personajes puede percibirse a tal grado que podrás encontrarte apretando los puños sin despegar tus sentidos de la pantalla.

Es un hecho comprobado, el espectador experimentará una importante gama de sensaciones gracias al libreto de Martin McDonagh, su atrevimiento sacudirá a salas enteras al nunca traicionar su marco histórico, los personajes fueron construidos con amor y maldad dentro de ellos mismos, son impredecibles como un ser humano cualquiera y sus discursos contendrán tanta carga social capaz de destruir a cualquier persona que se diga así misma tener una impecable moral.

Las actuaciones brindadas por Frances McDormand, Woody Harrelson y Sam Rockwell mantiene una exigencia artística impecable, profesionalmente podría ser complicado tomar como actor un papel que refleje a un feroz racista con placa policial, una mujer dañada por la pérdida de su hija y los constantes ataques físicos y psicológicos recibidos por su propia sociedad,  y un jefe policiaco repleto de secretos capaces de afectar a su familia, compañeros de trabajo y a la ciudad entera.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri mantiene un discurso lírico con tintes sátiros al mostrarnos una compleja historia construida por las peores características de un ser humano y así juzgar la poca relevancia que la sociedad moderna destina a cada caso de abuso. El espectador terminará sacudido y será incitado a su propia reflexión interna, una donde cuestione sus ideales y métodos capaces de cambiar el odio, la violencia y la injusticia por amor, armonía e igualdad.

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Uriel Linares García

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine de @ControlTotalMex y crítico cinematográfico en @Yaconic.

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