Eras como un pogo-punk infiltrado en El Lago de los Cisnes y, moviéndose de puntillas, las noches se hacían largas como días, escribe el escritor argentino Rodrigo Fresán en La Parte Inventada (Literatura Random House, 2014), una novela transgresora en contenido y experimental en su forma; precisamente así era como yo me sentía en los años ochenta, desencantado, lleno de toxina, como una botella de cianuro escondida en el placard del abuelo… hasta que llegaron ellos, con un sonido tan ecléctico que lo rompía todo, fragmentaban el hielo en la pista de aquél lago de los cisnes que era la puta década de la represión y la tecnocracia, análoga aún, pero no por eso menos sanguinaria.

Una banda fundada en los tablados más sólidos del punk, aquél que se convertiría en nuestro proceso de cuestionar y comprometernos a la comprensión, aquella que pensábamos resultaba en el progreso individual, y que por explotación, nos guiaría hacia un avance social; después descubrimos que no, pero al menos, con estos argentinos nos sentimos bastante libres, animados a usar nuestras habilidades de observación, crítica y raciocinio, grandes verdades que emergerían desde las conciencias muertas de nuestros antecesores y los anarquistas que fundarían nuestro movimiento; éstas veracidades eran reconocidas y aceptadas por muy pocos, una minoría, pero con el paso del tiempo, el número de escuchas fue creciendo, no porque su sonido fuera impuesto a la fuerza por alguna disquera totalitaria, sino porque todo el mundo tenía una experiencia similar a la de ellos, todo el mundo tenía un muerto enterrado en su propio jardín de los recuerdos, deformado por los milicos, y esa experiencia tomó forma, sonido y nombre, el nombre de Todos Tus Muertos. Ahora están de regreso.

Aunque en la actualidad el punk parece ser una especie de producto para ser ingerido, el bajista de Todos Tus Muertos (TTM), Félix Gutiérrez, recuerda la fundación de la banda allá por el año de 1980, en lo más recóndito del subterráneo argentino: “teníamos una banda que se llamaba Los laxantes, punk minimalista que fue un desahogo en épocas de colegio secundario y dictadura militar. Época muy difícil para ser joven en Argentina. La democracia llegó en 1983 y las cosas no cambiaron mucho para nosotros, las redadas policiales eran una costumbre. Cada fin de semana era salir para ver una banda desconocida que tocaba en algún antro efímero para terminar preso por averiguación de antecedentes en el calabozo de la comisaría mas cercana al antro. Ese fue el combustible que encendió nuestra llama, algo muy real que era la falta de libertad, digamos que ser punk o ser rebelde o simplemente ser joven en ese momento era prácticamente un pecado que teníamos que pagar. Así que lo único que podíamos hacer era un pequeño grito de expresión dentro de una enorme represión”. Asegura que la única escuela existencial, musical y contracultural que les legó esa primer banda, fue la antiacadémia y el ser autodidactas, porque siempre fueron autoeducados, eran apenas un puñado de enseñanzas que ponían en practica, por ejemplo: “no esperes nada de nadie,  hazlo tú mismo”; recuerda que la autogestión era algo muy importante en los momentos de formación de una banda, ademas de muchos ejemplos desparramados por el mundo de gente que lo estaba logrando a nivel artístico, musical, editando fanzines, discos en sellos independientes y sobre todo, conectando con pares alrededor del mundo a través de la música; formando una red real, no virtual, en la que se intercambiaban cassettes regrabados, cartas manuscritas, fotocopias de revistas hechas de forma manual por gente que no tenía ninguna autoridad ni conocimiento académico, pero sí muchas ganas de escuchar, leer y hacer algo para vencer el aburrimiento, el aislamiento, y luchar contra el entretenimiento vacío que propone el sistema en el cual se vivía y se sigue viviendo.

Todos Tus Muertos, más vivos que nunca

Así ha sobrevivido Todos Tus Muertos, una banda que tiene una poderosa bandera, la de Marcus Garvey, “la imagen de Marcus aparece en letras de canciones de muchos grupos, fue líder político y espiritual Jamaiquino, predicador, periodista, empresario, que recorría Jamaica a lomo de mula junto a su familia a principios del Siglo Veinte; editó su propio periódico, fue sindicalista, elegido vicepresidente del sindicato de impresores de Kingston. Como empresario, creó la Black Star Line, una compañía de barcos a vapor para llevar adelante una de sus ideas: la repatriación a África de los descendientes de esclavos; también creó la UNIA (Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro, por sus siglas en inglés), la asociación tenía como objetivo unir a toda la gente de origen africano del mundo en un sólo cuerpo para establecer un país y un gobierno absolutamente propios. su lema fue “un Dios, un objetivo, un destino”; también fue el creador del primer partido político moderno de Jamaica PPP (Partido Político del Pueblo). y proclamado como el primer héroe nacional Jamaiquino post mortem. Por Todas estas razones, es que lo recordamos y es recordado en canciones, libros, documentales, y representa para nosotros una persona digna de admiración”.

Jules Renard escribió que “nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener”, de igual manera, las letras de TTM están influenciadas por la crítica social, y fueron amordazadas mediáticamente: “lo intentaron prohibiendo la difusión de nuestra música en la única radio en que se escuchaba rock en Argentina, o llevándonos presos en la prueba de sonido horas antes de alguna presentación en vivo o simplemente ignorando nuestra labor. Algo que en parte, sigue siendo así y no somos los únicos, generalmente les pasa a todas las bandas que tienen una mirada crítica del sistema establecido, del gobierno de turno o del orden feudal que todavía persiste en este rincón del planeta”. Amordazados, por enumerar la encíclica papal, los 30 mil desaparecidos en la última dictadura militar en Argentina a finales de los 70 y la muerte en vida que sufre la juventud al tener todas las puertas cerradas, hechos profundamente ligados al nombre y concepto de la banda: “el nombre salió de una historieta que estábamos creando en forma colectiva en el año 1984,  yo dibujaba cómics y el guión transcurría en un cementerio, durante la noche los muertos salían de su tumbas como zombies, ellos adoraban a un Papa Muerto y tenían carteles y pancartas que decían “TOTUS TOOS TOTUS MORTEM” que significaba “TODOS TUYOS TODOS MUERTOS” esa fue la primera idea para el nombre que nos gustó y que se sintetizó en TODOS TUS MUERTOS“.

Además del nombre, Félix Gutiérrez rememora el momento exacto en que Fidel Nadal se unió a la banda: “recuerdo que Fidel estaba haciendo el servicio militar obligatorio en la Patagonia cuando le propuse por carta formar parte del nuevo proyecto que estábamos gestando con Jorge Serrano, así que debería tener dieciocho años. Nos comunicábamos por correo y así, le mande la letra de una canción que terminó formando parte de nuestro primer disco Armas para la Paz. Horacio “Gamexane” Villafañe, en un principio colaboraba con nosotros cuando podía, ya que era integrante y primera guitarra de un grupo que se llamaba La Sobrecarga. Jorge Serrano era el guitarrista y compositor de muchas canciones que formaron parte de la primera época de TTM y, en esos años vivíamos juntos y ensayábamos todos los días,  pero no llegó a tocar más que dos o tres shows, ya que como dice la letra del “Tango Traidor”: “Quiero irme del país y despertarme mañana en otro lado”, se fue a buscar la vida durante un tiempo a Estados Unidos.

Conmemora igualmente a el que fuera su manager en 1988, “Poppy Manzanedo, quien les realizó su primer contrato discográfico con la multinacional RCA, donde lanzaron su primer disco Todos tus Muertos, álbum que les daría algunos éxitos necesarios para ser conocidos a mayor escala, llevándolos de gira por otros países. “Manzanedo fue una persona que colaboró en nuestros comienzos, dando una mano en lo que se refería a organizar shows, ya que era Dj y manager de otros grupos y conocía gente de un mundo que para nosotros era nuevo”.

A la pregunta ¿qué tan cuestionado fue para ustedes el firmar con un sello multinacional como lo es RCA?, Félix responde que este fue el sello discográfico que produjo económicamente su primer disco, algo significativo en aquellos tiempos, ya que no tenían los medios para acceder a una grabación independiente de un LP; pues grabar un disco costaba el equivalente a comprar una casa.

Entre estos recuerdos, aparecen también los de la Guerra de Malvinas, aquel intento por parte de Argentina de recuperar la soberanía de las islas, a las que las Naciones Unidas consideraban territorios de litigio entre ellos y el Reino Unido: “épocas muy difíciles, “Gamexane” estaba cumpliendo el servicio militar obligatorio como paracaidista cuando se declaró la guerra y fue convocado para combatir en las islas, se salvó de ir porque un día antes se declaró la rendición. Todavía no habíamos comenzado a tocar con Todos Tus Muertos. pero ya lo hacíamos desde antes de la guerra con Los Laxantes”. Rememora también que Dale Aborigen (1994) fue la consagración musical de TTM, en colaboración con una pléyade de artistas, referente a ello, le pregunto el por qué decidir grabar un corrido mexicano para este disco, como lo es “Adelita”, y en dónde lo escucharon antes, a lo que él me responde: “Corridos como “Adelita” siempre escuchábamos,  también escuchábamos cumbia, son, salsa, reggae, hip hop, punk, rock y algunos otros estilos”.

Además de persistir en su propia banda, Todos Tus Muertos cuenta con una disquera: “Fue una idea que siempre quisimos llevar adelante y todavía sigue siendo así, tener absoluta libertad de creación, de nuestro material”.

El momento más íntimo y desgarrador en la entrevista que tuve con Gutiérrez, fue sin duda cuando lo cuestioné acerca de los recuerdos que tenía del punk “Gamexane“, quien murió en el 2011 a los 48 años de edad a causa de una hemorragia digestiva: “fue un hermano de la vida que me propuso en un principio ser el cantante de su grupo Los Laxantes que él mismo había formado y creado, también había escrito la mayoría de las canciones. Recuerdo que le contesté que no quería cantar, que quería tocar el bajo. Yo nunca había tocado un instrumento antes, pero él acepto mi propuesta, me acompañó a comprar el primer bajo que tuve y todavía conservo como un trofeo, y me enseñó a tocar las primeras notas para poder formar parte de todo lo que vino después, o sea, nada más ni nada menos que un maestro para mí”.

La últimas palabras que Félix Gutiérrez me brindó fueron una completa lección, asegura que el futuro es desconocido, que vivamos y disfrutemos del presente, que el sólo hecho de seguir adelante, es un logro en sí mismo.

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Mixar López

Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Es colaborador de varias revistas y periódicos de México, Estados Unidos y América Latina. Vive en Des Moines, Iowa. Su primer libro de crónicas, Prosopopeya: La voz del encierro, está próximo a ser publicado.

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