Por María Ruiz/ @Maria_efemere

En el peor de los casos, Tupac Shakur quería que, una vez muerto, sus amigos se fumaran sus cenizas; en el mejor: convertirse en un millonario. La estrella del rap, aquel hijo de la pantera negra Afeni Shakur, el mismo que originó “la guerra de costas” en el rap, hizo esta declaración a Benjamin Svetkey en una entrevista de 1994, dos años antes de que muriera cosido a tiros.

Tupac creció en un ambiente duro. La militancia de su madre y la enseñanza de las calles lo llevaron a definir un estilo de vida: The Thug Life (acrónimo de The Hate U’ Gave Little Infants Fucks Everyone/El odio que le diste a los niños jode al mundo), código que regiría a las pandillas de la costa oeste estadunidense, y cuyo nombre sería el de uno de los grupos de 2Pac.

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Si Tupac, que nació en Harlem en 1971 y publicó seis discos en vida, hubiera sido blanco y no el nigga que fue, se hubiera considerado un John Wayne. Pero no, al no serlo, sólo podía autodenominarse un thug, lo cual no significaba ser un pandillero mala vibra, sino alguien que después de varios golpes y jodidas sigue adelante. Thug es no tener nada y ganarlo todo.

Más que un “modelo a seguir”, Tupac era real. No tenía responsabilidades con la gente. Las personas, millones de ellas, sólo compraban sus discos porque eran buenos. Ahí estaba Tupac, en sus álbumes; en sus letras, en sus raps. El joven Shakur que interpretaba obras de Shakespeare sería más tarde el rapero con más hits y ventas a nivel mundial.

tupac yaconic

La fama lo convirtió en un hito pero también lo volvió un solitario desconfiado que no consideraba a nadie como su amigo. Tupac se sentía usado y defraudado por las mentiras de la prensa. Sus amigos comenzaron a olvidar quién era y a creer lo que publicaban los diarios. Sus arranques violentos se convertían en la nota del día: el criminal ante los ojos del mundo.

Sus letras, denominadas viciosas y violentas, estuvieron inmersas en los problemas sociales, la discriminación racial y los abusos. Dos años antes de morir, tras ser acusado por violación, Tupac ya no se sentía vivo. No lograba cerrar los ojos ni ser creativo; se sentía acabado, declaraba a benjamín mientras comía rollos primavera de verduras y un pastel de cangrejo.

Un sentir de trágico héroe de Shakespeare; una cercanía del poeta del rap con su inminente muerte.

Estas declaraciones forman parte de la entrevista con Svetkey, que el proyecto Blank on Blank (bajo el tópico de nombre famosos, entrevistas perdidas) animó en 2013, como lo ha hecho con otras entrevistas. Kurt Cobain, Ray Charles, James Brown y Janis Joplin, entre una larga lista, han figurado en el proyecto. Los detalles de la entrevista con Tupac están AQUÍ.

 

Redacción Yaconic

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