Por Raúl Campos / @snarulax

2016 estuvo repleto de hechos que nos van a dejar cicatrices por el reto de nuestras vidas: el dólar superó al Benito Juárez, Donald Trump y el xenofóbico de su toupé ganaron la Casa Blanca (y no la de las Lomas), Gran Bretaña le dijo sale bai a la Unión Europea, nos agarraron y extraditaron a Joaquín “El Chapo” Guzmán, y se nos fueron Bowie, Juan Gabriel y Margarito, entre muchas otras cosas.

Pero no todo fue un valle de lágrimas. El año también fue bueno para la fotografía. He aquí un breve recuento de lo más relevante que ocurrió. (Claro que no está todo, siéntanse libres de poner en los comentarios qué faltó, seguido de un “órale huevón, has bien tu chamba”).

Esperanza en una nueva vida

Warren Richardson, Hope for a new life.

En febrero, como todos los años, se dieron a conocer los ganadores del World Press Photo, concurso que desde 1955 premia lo mejor del fotoperiodismo mundial. De los 775 fotoperiodistas que participaron, 41 fueron seleccionados ganadores en alguna de las tantas categorías. Para no hacer el cuento largo hablaré sobre el ganador supremo y los mexicanos galardonados.

El australiano Warren Richardson salió victorioso con una foto que retrata una escena de las que viven los refugiados que arriesgan su vida para cruzar la frontera entre Serbia y Hungría. En su foto, Hope for a new life, se ve a un hombre que pasa a un bebé por un alambrado de púas. “Lo único que les puedo decir es: no se rindan”, dijo Richardson a los refugiados en alguna entrevista a propósito de su fotografía.

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Anuar Patjane – Whale Whisperers.

En la categoría de naturaleza, el poblano Anuar Patjane Floriuk y el colimense Sergio Tapiro obtuvieron el segundo y tercer lugar, respectivamente. Las fotos en cuestión son Whale Whisperer, que muestra a unos buzos junto a una ballena jorobada y su cría en las islas de Revillagigedo, y The power of nature, en la que se ve la explosión del volcán de Colima junto con un relámpago.

Una de las primeras exposiciones fotográficas grandes del año fue Ríos, de Eniac Martínez, un proyecto de seis años que hace un retrato tanto del lado tóxico y deprimente como el lleno de vida que poseen los cuerpos de agua más importantes del país, como el río Bravo y el Suchiate. Con este trabajo, Eniac hace un llamado de conciencia ante la situación precaria del agua mexicana. Ah, pero no usen el término “denuncia” porque se va a encabronar, es una palabra panfletaria, dice.

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Eniac Martínez – Ríos.

Sergio Tapiro - The power of nature.

Sergio Tapiro – The power of nature.

En abril se anunciaron los ganadores del concurso National Geografic Traveler. De los 10 mil que concursaron, Anthony Lau, de Hong Kong, fue galardonado por su tiro de un jinete arreando a sus caballos en las congeladas estepas mongólicas.

La célebre Annie Leibovitz regresó al país con WOMEN: New Portraits, serie producida a lo largo de 15 años en la que Leibovitz retrata a las mujeres más icónicas y poderosas contemporáneas, de todas disciplinas, tanto sociales como científicas. Entre ellas la política birmana Aung San SuuKyi, premio Nobel de la Paz en 1991, y Sheryl Sandberg, la directora operativa de Facebook.

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Aung San SuuKyi – Annie Leibovitz.

En marzo, el Foto Museo Cuatro Caminos presentó El hombre que vio demasiado, una retrospectiva de Enrique Metinides, “El Niño” de la nota roja. De Metinides apunté que tomó su primera foto a los 11 años, que se rompió no sé cuántas madres mientras soltaba tiros, y que dice que la genta es rete morbosona. Blablabla, como dicen todas las notas al respecto. Tiempo después tuve la oportunidad de entrevistarlo y estuve frente a un viejito que a pesar de que toda su vida fotografío muertos y la chingada, conserva cierta dulzura e inocencia. Inclusive me mostró su colección de ranas y carritos. También me enseñó sus carpetas repletas de recortes de periódico con sus fotos, entre ellas una de Manuel “El Loco” Valdés. Metinides me dijo que al Loco lo detenían seguido por posesión de droga, pero que nunca se lo comprobaron.

Le agarré cierto cariño a Metinides. Y como fotógrafo que también soy le pregunté qué recomendaba a alguien que quisiera iniciarse en la profesión. Me dijo que ni lo intentaran: “Pagan mal y te explotan. Me enfermé del estómago por tomar esas fotos, al grado de que ahorita no puedo comer casi nada”. ¡Qué bueno que no pelo a la gente! Yo seguiré documentando.

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Enrique Metinides – El hombre que vio demasiado.

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foto: Nacho López.

En abril, también, se inauguró la retrospectiva de otro de los grandes: Nacho López. La exposición en Bellas Artes fue parte de la conmemoración de los 30 años de la muerte del tamaulipeco pionero de las “acciones provocadas”; es decir, de la “técnica” de influir en el entorno para que se produzca una especie de performance en el que la gente participa involuntariamente. Y después fotografiarlo, claro. Nacho López era escultor, dibujante, cineasta, profesor, periodista… un renacentista.

Ese mismo mes se celebró la cuarta edición de FotoCoahulia, dedicada a la fotógrafa Vida Yovanovich, cuyos temas de obra son la identidad de la mujer, el deterioro corporal y emocional humano producto de la soledad, el abandono y el rechazo. En FotoCoahulia también se premiaron a los ganadores del Concurso Nacional de Fotografía de Derechos Humanos. El ganador fue el veracruzano Félix Márquez Sánchez por su serie Infancias Bajo Arresto, en la que documentó cómo seis niños eran víctimas de la violencia doméstica y negligencia.

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Foto: Vida Yovanovich.

Tres instituciones celebraron cantidades significativas de años: el proyecto editorial Luz Portatil (10 años), una serie fotolibros mexicanos coordinados por Pedro Tzontémoc y el escritor y entusiasta del bailongo (lo he visto bailar) Alberto Ruy Sánchez, director de la revista Artes de México. Ésta ha publicado la obra de gente como Gerardo Montiel Klint, Alicia Ahumada, Nicola Lorusso, etcétera.

También, la Agencia de Pedro Valtierra, Cuartoscuro, celebró tres décadas de vida con una exposición en las rejas de Chapultepec; y el Foto Museo Cuatro Caminos pachangueó su primer año de existencia trayendo desde tierras sudafricanas a Roger Ballen, al que seguro han de conocer, si no por su oscura obra donde explora la marginalidad y la mente inestable sudafricana, por el video “I fink u freeky” de Die Antwoord, el cual dirigió.

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Foto: Cuartoscuro.

Otro de los acontecimientos fue Avándaro, de Graciela Iturbide, que desde septiembre exhibe el Museo del Chopo. Avándaro es una serie de 56 postales que doña Chela sacó hace 45 años en el Woodstock mexicano. Retrató el cotorreo y el proto perrero intenso que los jipitecas, posiblemente nuestros abuelos, que se aventaron dos días valiéndoles madre si en cualquier momento llegaba el PRI a repartir tehuacanazos.

Volviendo a los tantos ganadores, el español Javier Arcenillas se llevó el oro del sexto Concurso Fotolibro de Editorial RM. El proyecto de Arcenillas se titula UFO Presences, y es una investigación que mezcla elementos fotoperiodísticos con la reutilización de materiales de archivo para explorar esos lugares gringos en los que la gente vive de los encuentros cercanos del tercer tipo que según han tenido.

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Graciela Iturbide. Yo estuve en Avándaro / Cortesía: Trilce Ediciones.

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Javier Arcenillas – UFO Presences.

2016 cerró con dos cosas bien pesadas. La primera fue la XVII Bienal de fotografía del Centro de la Imagen, que recibió la mayor cantidad de aplicantes en la historia del certamen (867 en total). La regiomontana Sofía Ayarzagoitia resultó vencedora con su serie Everynight temo ser la dinner, que retrata sus vivencias con un grupo de marginados europeos. La plata fue para el chilango Diego Berruecos, quién fotografió 26 gasolineras abandonadas a lo largo de la república en 26 Used to Be Gasoline Stations in Mexico, valga la redundancia.

La otra es la exposición Duffy/Bowie, la cual muestra, en 42 fotos repartidas en el Museo de la Ciudad de México, la evolución sufrida durante ocho años del camaleónicoandrogino David Bowie desde la lente de Brian Duffy, uno de los más importantes fotógrafos de moda, quién en 1979 se hartó de la foto y en quemó, así de huevos, gran parte de sus negativos.

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Sofía Ayarzagoitia – Everynight temo ser la dinner.

Ah, y José Luis Cuevas (el fotógrafo, no el pintor) presentó su fotolibro New Era, proyecto que en el que hace un recorrido simbólico-ficticio por las religiones y sectas latinoamericanas.

Pues bueno, esto fue de lo más relevante que ocurrió respecto a la foto durante el jodido 2016. Esperemos en 2017 nos brinde propuestas nuevas e interesantes, frescos deleites visuales y reflexivos, o ya de a pérdida fotos de perritos. Eso sí, esperemos que la crisis en la que nos va a meter Trump no se lleve todo de puntitas a la chingada.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Revista de arte y cultura

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