Por Arturo J. Flores / @ArturoElEditor

Dice William Bruce Rose que cuando tenía 17 años se bajó del camión que lo trajo de su natal Lafayette, Indiana, a Los Ángeles, un pandillero lo asaltó. El malhechor lo amenazó con una navaja; le quitó el poco dinero que aquel adolescente rubio, de ojos azules y rasgos finitos, el prototipo del niño bonito, traía encima. Pero eso no fue todo. Antes de echarse a correr, el delincuente le dijo algo que sirvió para componer una de las primeras canciones de Guns N’ Roses y que se volvería su grito de guerra encima del escenario:

You’re in the jungle, baby. You’re gonna die.

Lo que no dijo aquel malhechor de poca monta, pero que William —luego rebautizado como su banda natal en Indiana: Axl— escribió en la letra de “Welcome to the jungle” y que a la luz de su reconciliación con el británico norteamericano Saul Hudson —el guitarrista luego llamado Slash— parece una cita profética, fue: “If you got the money honey we got your disease”.

Si cuentas con el dinero nos tragamos tu enfermedad. Si de lo que padeces es de nostalgia, sólo necesitas llegarnos al precio. El primer pensamiento que invadió a quienes presenciamos la publicación, el 5 de enero de 2016, de un tuit que confirmó la actuación de la banda originaria de Hollywood en el Festival de Coachella, fue: por fin les llegaron al precio.

guns and roses primeras fotos

A diferencia de otros casos de célebres reuniones entre integrantes enemistados de una banda, como fue el de Blur, The Police, Soda Stereo o Héroes del Silencio, Twitter resultó fundamental para que los Guns principales se sentaran a firmar la pipa virtual de la paz.

La tregua firmada por W. Axl Rose —cuyas iniciales son deliberadamente “war”— y Slash, el que parecía ser su más acérrimo enemigo, se hizo real luego de haber ofrecido diversas pistas al respecto. La primera de ellas tuvo lugar el 6 de febrero de 2015 cuando Slash, sin explicación, mandó felicitar públicamente a Axl por su cumpleaños en el trino de un pajarito azul. Por supuesto, no obtuvo respuesta. Pero seguramente la chispa de la esperanza encendió en el corazón de muchos fans. Y los puso bajo advertencia: había que comenzar a engordar sus alcancías porque tarde o temprano los cochinitos de cerámica deberían ser sacrificados.

Pero vayamos más despacio. Aún no sabíamos que los boletos para Coachella costarían hasta 900 dólares en VIP.

El 7 de mayo Slash dijo en una entrevista que si el reencuentro se hacía “por las razones correctas, sería divertido intentarlo”.

“Nunca digas nunca”, sentenció a un programa de la CBS.

Posteriormente, el 22 de agosto Slash le confirmó a la prensa sueca que él y Axl finalmente habían limado asperezas y eran amigos nuevamente. De golpe, más de 20 años de insultos, indirectas y descalificaciones fueron borradas.

Después de eso, la cuenta oficial de Guns N’ Roses esparció más confusas declaraciones de menos de 140 caracteres. “¿Desde cuándo la ausencia de noticias se convirtió en buenas noticias?”, tecleó un community manager por órdenes de quién sabe quién a las 10:31 de la noche del 8 de noviembre. “Si tan sólo pudieran leer los labios”, fue el siguiente tuit. Sucedió ocho minutos después que el anterior. “Seguramente leerán entre líneas”, finalizó la triada de mensajes crípticos. Esta vez a las 10:44 pm.

Por si esto no bastara, los perfiles oficiales de la banda en Twitter y Facebook cambiaron el logo de la era Chinese Democracy por el que muchos de nosotros pensamos en tatuarnos cuando éramos unos preparatorianos calientes. Y que por fortuna no hicimos. También, la página oficial de GN’R lanzó una línea de memorabilia con imágenes, fotografías y logos clásicos. Las alcancías no podían más. Temblaban aterradas porque sabían que muy pronto la fecha de su muerte seria anunciada.

El carismático Eddie Trunk, conductor de That Metal Show, y el periodista Alberto Marchena, director de Los 40 Principales en Colombia le pusieron fecha al sacrificio. Cada uno en un tuit aseguró que el anuncio de la reunión de los Gunners Slash y Axl, sería el 1 de enero y que el 5 se haría pública su participación en Coachella.

No puedo ocultarlo. Yo también me llevé la mano al corazón… y al bolsillo.

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE GUNS N’ ROSES

Todas las bandas tienen dos tipos de importancia. La musical y la emocional. Por más que algunos críticos musicales dejen de lado la segunda, convencidos de que lo único que debiera valer es el peso artístico de los proyectos. Lo siento. Todos aquellos melómanos que no somos músicos sí somos humanos. Y los homo sapiens nos componemos también de emociones. Son éstas las que movilizan a las masas para consumir un reencuentro como el de los Axl y Slash. Los empresarios lo saben. Porque cuando la música ya no es novedosa siempre queda la nostalgia. Por más que a esa nostalgia se le mire como a un animal estéril. Así me lo dijo un día Jaime López.

Guns N’ Roses tuvo un indiscutible peso artístico a finales de los ochenta. La primera formación oficial de la banda, entendida ésta como la que grabó el primer material Live ?!*@ Like a Suicide, un EP de cuatro canciones publicado por Geffen Records, fue integrada por Axl, Slash, Duff McKagan (el genio incomprendido y aplastado por la presencia de sus carismáticos compañeros), el taciturno Izzy Stradlin y el súper junkie (como si los demás fueran monjas, ja) Steven Adler, que en alguna ocasión sufrió un infarto en medio de un concierto en el desaparecido Hard Rock Life de Ciudad de México.

guns and roses live

Dato curioso: Live ?!*@ Like a Suicide no es un disco grabado en vivo. La gente que se escucha vitorear a la banda en la grabación en realidad procede de los registros auditivos de un festival llamado Texxas Jam, ocurrido en 1970. La disquera no iba a invertir en un EP en directo para una banda debutante, faltaba más.

De acuerdo con uno de los periodistas-músicos que más respeto, Vicente Jáuregui, de Capo, la trascendencia de Guns N’ Roses estriba en que el quinteto contradijo las edulcoradas y vacuas leyes del glam metal con una fuerte actitud punk, mezclada con unos riffs guitarreros bastante zeppelianos.

La prueba de ello es Apetite for destruction, su disco debut, producido por Mike Clink. Lanzado en julio de 1987, se tardó más de un año en vender su primer millón de copias. Sin embargo se convirtió en un clásico. Fue este álbum, que combinaba temas estridentes y veloces como “My Michelle”, “Welcome to the jungle” o “It’s so easy”, con la madre de todas las power ballads: “Sweet Child O’ Mine”, el que les aseguraría en 2012 su entrada al Salón de la Fama del Rock and Roll, pese a la ausencia de su vocalista y su petición de ser excluido de tal honor. “Honor”.

Hasta la fecha, Guns and Roses ha vendido 30 millones de copias de su apetito por la destrucción.

En 1988, la banda, que ya no vivía entera bajo el mismo techo ni compartía una hamburguesa de McDonald’s, lanzó GN’R Lies, su segundo álbum. Inicialmente es un especie de spin off del aquel EP porque incluye las cuatro grabaciones, dos covers y dos canciones originales, más cuatro acústicas entre las que destacan “You’re crazy”, incluida en Apetite for destruction, y la controversial “One in a million”, por la que Slash y Axl fueron etiquetados como racistas y homofóbicos debido a su letra anti inmigración.

Hoy en día la canción hubiera servido para musicalizar la campaña presidencial del imbécil de Donald Trump.

VAYA ILUSOS

En 1990 el grupo ingresó al estudio para lanzar lo que considero fue su obra maestra. La sinfonía del rock duro melódico de aquella década. Los discos Use your illusion I y II, separados en dos materiales por la ambiciosa duración de sus canciones, dejan en claro que aquellos adolescentes mugrosos en realidad eran unos compositores privilegiados y unos excelentes ejecutantes. Aquí tengo que romper la cronología para compartir un par de anécdotas.

Axl Rose, que cuando asistía al coro escolar disfrutaba poner en práctica sus siete tonos distintos para confundir al maestro, fue visto como un villano a partir del rompimiento del grupo en 1996. Sin embargo, Olallo Rubio me contó cuando lo entrevisté a propósito de su película This is not a movie, musicalizada Slash, que el guitarrista le pidió no incluir a Rose en una escena de montaje en la que aparecían Hitler y otro célebres villanos de la cultura pop.

“Puede que no nos llevemos bien, pero él es uno de los músicos más grandes que he conocido”, me dijo Rubio que le comentó Slash.

La otra tiene que ver con la visita de GN’R al Palacio de los Deportes en 2011. Ahí estaba con un amigo músico que me dijo, a propósito de que en el escenario Ron Thal, Dj Ashba (uno de los integrantes que abiertamente se manifestó a favor del regreso de Slash) y Richard Fortus tocaban “Rocket queen”: “no tengo idea cómo lo hace Slash, pero mira, ni metiendo tres guitarristas lo pueden igualar”.

guns use four illusion

Use your Illusion marcó un punto de quiebre para los músicos. Sus relaciones ya eran tensas. Steven Adler fue sustituido por el ex The Cult Matt Sorum, debido a sus adicciones. Y al término de la grabación, que se extendió más de un año, Izzy renunció a la banda y tuvo que entrar al quite Gilby Clarke. Además, Axl reclutó al tecladista Dizzy Reed, quien nunca se ha separado de su lado, debido a que el reinventado sonido de la banda requería de las texturas del piano.

APETITE FOR DESTRUCTION… IN MONTREAL

La gira de promoción de los Use your illusion, que debutaron en los sitios 1 y 2 de las listas de popularidad y que arrancó incluso antes de que salieran a la venta, se lleva de calle, por su majestuosidad, la gente que asistió y los problemas que hubo, a cualquier otra en la historia del rock. Incluso a la de Ozzy y Mötley Crüe que casi le cuesta la vida al Príncipe de las Tinieblas y sus muchachos. Use your illusion tour sólo puede ser comparado con el Diluvio Universal, la última erupción del Vesubio, la Guerra de las Galaxias y la Masacre de Columbine. Su punto más alto fue el concierto en el estadio olímpico de Montreal, en agosto de 1992, junto a Metallica.

Después de unas pocas canciones, luego de que James Hetfield sufriera un accidente con la pirotecnia y tuviera que ser llevado al hospital, y que llegara una hora tarde como era su costumbre, Rose canceló el concierto pretextando problemas con su voz. Furiosa, la gente destruyó el venue, lo que casi le cuesta la libertad a Axl. Al final, pagó una multa de 50 mil dólares por casi 400 mil de daños. Para todo lo demás, siempre está Mastercard.

DON’T CRY FOR GUNS, ARGENTINA

El 17 de julio de 1993 Axl y Slash se vieron las caras por última vez en un escenario. El concierto de Guns N’ Roses en River Plate, Argentina, muestra a una banda a punto de estallar. En perfecta forma. Axl aún es ese sátiro que salta de un lado a otro del escenario sin perder el aliento. Gilby y Slash ensordecen con el volumen de sus guitarras, colocadas con precisión encima del bajo de Duff; Matt, ya muy bien acoplado a sus compañeros, marca un ritmo quirúrgico; Dizzy se divierte; y la gente no puede más, pese a que un 30% del concierto es acústico.

Sin lugar a dudas fue un funeral digno para la leyenda. Aunque nadie sabía que se trataba del final.

I’m on the nightrain,

ridin’ the nightrain,

never to return.

Guns N’ Roses aún tenía bríos para hacer vibrar el estudio. La valía de The spaghetti incident?, bautizado así en referencia a una batalla de comida que sostuvo Axl con Steven en los días hermosos, radica en que Guns N’ Roses demostró que hacer un buen cover también es una de las bellas artes del rock and roll.

Lo conforma una de docena de canciones de artistas como The Damned, Nazareth, New York Dolls o Misfits, además de un track oculto: “Look at your game, girl”, del asesino Charles Manson, de quien Rose utilizaba camisetas con su rostro impreso. Fue publicado en 1993.

1

Un año después se terminó el contrato de Gilby Clarke y Axl se rehusó a renovarlo. Eso enfadó mucho a Slash, con quien ya no quedaban sino migajas de una gran amistad. Y aquí es donde entra una historia recién revelada.

En marzo de 2015 Rolling Stone Brasil dio a conocer, a través de una entrevista con el ex manager del grupo, Doug Goldstein, que Michael Jackson pudo ser el culpable de la enemistad entre los pilares de las Rosas y las Pistolas. De acuerdo con Goldstein, Axl no toleró que Slash participara en un concierto homenaje a Jackson, con quien el guitarrista ya había intervenido en el disco Dangeorus, de 1991. De acuerdo con la versión del manager, el pago a Slash por tocar en el concierto fue una televisión.

El trasfondo del asunto es que Axl fue víctima de abuso sexual por su padrastro (así justificó también su posición anti gay en “One in a million”) y todo lo que huela a violación le produce asco, por lo que las acusaciones contra Michael Jackson en ese sentido le tocaron emocionalmente e interpretó la decisión de Slash como una traición.

La verdad sólo ellos la conocen.

Finalmente, Slash abandonó el grupo en 1996, un año más tarde Rose despidió a Matt Sorum y Duff se retiró también, resignado.

HOME ALONE

A partir de ese momento y hasta enero de 2001, cuando Rose presentó en vivo la nueva alineación del grupo, sobrevino un periodo de oscuridad. La leyenda dice que Axl se sentía presionado por mostrar músculo, por ofrecer al mundo un álbum del tamaño de los Use your Illusion. Al no conseguirlo, pasaba los días encerrado en su casa, haciendo canciones y hundiéndose en una espiral de drogas y alcohol.

15 años transcurrieron, entre giras, cambios de integrantes y conciertos en los que Axl se valía de las viejas glorias del grupo, para que viera la luz Chinese Democracy, el disco más lento de la historia. No es tan malo, pero definitivamente se queda enano ante los tamaños del grupo y sus antiguos integrantes. Si hubiera sido un proyecto solista de Axl quizá la percepción hubiera sido otra, pero él nunca ha querido verse a sí mismo fuera de la marca Guns N’ Roses.

En ese tiempo, Slash, Duff y Matt escribieron su propia telenovela junto al difunto Scott Weiland en Velvet Revolver. También, el guitarrista mantuvo su guerra de baja intensidad con Axl, aunque fuera a distancia.

En Chinese Democracy existe un tema titulado “Sorry”, que se dice Axl le dedicó al de la melena y sombrero de copa.

Crees que ellos me harían

comportarme y someterme,

¿Qué rayos estabas pensando?

Yo no olvido.

A su vez, en el disco Slash, lanzado en noviembre de 2009, el guitarrista le respondió con el tema “Crucify the dead”, cantado por Ozzy.

Éramos como hermanos con el mundo en nuestras manos,

pero siempre tenías tanto que decir,

un día voltearás hacia atrás y te preguntarás,

por qué lo dejaste ir.

¿Acaso no dijo el Tweet misterioso de GN’R: si tan sólo pudieran leer los labios?

Otro dato a considerar: Axl lleva tatuado en el brazo derecho la cruz con los rostros hechos calavera de sus ex compañeros (ahora otra vez integrantes del grupo). Durante todos estos años debió arderle la piel.

Un nuevo capítulo en la historia de la música está por abrirse con la reconciliación de Axl y Slash. Duff, como el tercer elemento creativo de la banda, estará ahí. Y no importa que Izzy, Steven, Matt y ese largo etcétera no aparezcan, porque al final la historia siempre la cuentan los vencedores.

¿Qué deparará el futuro?

¿Habrá un nuevo álbum de estudio?

Por lo pronto, el álbum Chinese Democracy ya fue borrado de Spotify.

guns and roses

Editor Yaconic

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