Por Raúl Campos / Fotógrafo y cronista / Snalurax

El fotorreportero Rubén Espinosa se autoexilió en la Ciudad de México tras recibir amenazas y hostigamientos debido a la labor periodística que hacía desde Veracruz, uno de los sitios más peligrosos para el ejercicio periodístico, donde se han asesinado a 15 periodistas desde que en 2011 asumió la gubernatura el priista Javier Duarte.

Pero huir de aquella vorágine de violencia y corrupción no le fue suficiente: tras permanecer por un mes y medio en la capital, súbitamente fue encontrado el viernes 31 de julio en la Colonia Narvarte con un tiro de gracia y signos de tortura junto a Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete y una mujer de origen colombiano cuyo nombre era Simone o Nicole.

Aberrante. Así y de más formas se puede describir tal barbarie.

Estas imágenes no buscan hacer un registro periodístico convencional de la marcha realizada este domingo 2 de agosto para exigir #JusticiaParaRubén y para Nadia, Yesenia, Alejada y Simone (o Nicole); no es un registro de ésos en los que se ve a una gigantesca multitud cobijada por el Ángel de la Independencia, sino que pretende ser un ensayo-homenaje para este guerrero y colega.

Ésta es mi forma de darte el adiós Rubén, porque a pesar de que nunca lo conocí, su legado y valentía me, y nos, impulsan a nunca bajar la cámara.

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