Por El Cinebar / @El_Cinebar

¿Qué podría pasar entre las 4:00 y las 7:30 de la mañana en un día de fiesta en Berlín? Eres una chica extranjera, con algunos meses en esa ciudad, que trabaja como encargada de un pequeño café; ese día decides ir a reventar sola para ver qué pasa. Y pasa lo que tiene que pasar: conocer gente, meterte en líos y sobrevivir.

escenas VICTORIA

Esta es la premisa de Sebastián Schipper (1968) para llevar a cabo su experimento formal llamado Victoria (2015, Alemania).

Para todo creador cinematográfico un plano secuencia es una golosina. Toda una narrativa de punta a cola en plano secuencia se vuelve un reto obsesivo. Porque hay que ejecutar todo en el momento, coreografiarlo con la cámara para evitar perder verosimilitud y realismo, y evitar perder el foco y el cuadro. Este es el mayor desafío de Victoria: ejecutar un plano secuencia de dos horas veinte minutos; contar una historia sin que la cámara corte, sin que el espectador se aburra, y sin que note la proeza técnica. Porque si no qué chiste. Aunque en este caso se nota un poco.

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Victoria tiene el mérito de la frescura casi costumbrista de un grupo de jóvenes en medio de la noche. De las pláticas superficiales, de la llevades de un grupo de amigos, de la cerveza, la calle y de meterse en un verdadero lío del que te puedes arrepentir.

Victoria es el pretexto para seguirla de la madrugada a la mañana con un grupo de amigos. Nuestra protagonista tiene continuas oportunidades para alejarse del grupo, pero por alguna extraña razón no lo hace, y cuando lo consigue la siguen hasta su refugio para seguirla sonsacando. Con todo e intento de ligue y coqueteo con uno de los orgullosamente autollamados auténticos berlineses. Este tono hiperrealista cambia de golpe cuando uno de los amigos tiene que pagar un viejo favor. Aquí la película deviene en thriller y la acción de desborda. Si ya llegaste a este punto parece que estás viendo otra cinta. Y esto no es ni bueno ni malo, dependerá de cada espectador si agradece el cambio de tono.

La segunda parte de la cinta de Schipper se convierte en una película de acción con todo y balazos, que contrasta con la primera, donde parece que nada va a pasar aunque en todo momento lo estés pensando: algo va a pasar.

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Victoria se estrenó en el pasado festival de cine de Berlín, la Berlinale, con cierta expectativa y como suele suceder: muchos la amaron y otros tantos la odiaron. Pero el punto en común de ambas partes es la sorpresa por la ejecución técnica de un plano secuencia tan largo. Dicen que el día de su presentación en la Berlinale, y en su conferencia de prensa, cuando anunciaron la presencia del fotógrafo, Sturla Brandth Grøvlen, se levantó una ovación. El mérito técnico es indudable, aunque como espectadores eso nos tenga sin cuidado. Porque el fin de la proeza técnica es evitar que se note. Si lo tuyo son los riesgos, Victoria es para ti.

Cartel Victoria de Sebastian Schipper

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