Por Ruy Martínez

Foto Miguel Morteo

Son las dos de la mañana y dentro de un club en el centro de la Ciudad de México tres chicos se plantan arriba del escenario; se trata de un par de DJ´s y un baterista chilangos que se hacen llamar Guetto Kids. Tras repasar varios hits reggaetoneros de diferentes épocas, Luis, uno de los encargados de las tornamesas, toma el micrófono para llamar al escenario a un cuarto personaje: BrunOG, juntos interpretan “Coqueta”, la primera canción mexicana en ser nominada a un Grammy Latino en la categoría de “Mejor canción urbana”. De pronto, los asistentes, inmersos en un climax de perreo, se ven obligados a amontonarse frente al escenario y cantar: “Hay cosas que el dinero no puede comprar, entre una de ellas está tu sonrisa”. Así se vive la energía de un hit subterraneo: con sudor, en un sótano y en un Viernes de Perreo.

Maricumbias se encargó de abrir la pista de la fiesta de Halloween de Viernes de Perreo. El lugar apenas contaba con una veintena de personas, algunas disfrazadas. Puede parecer poca gente, sobre todo si tomamos en cuenta que casi era media noche, sin embargo eso cambió en poco tiempo. Para cuando “La Mari” había terminado su set, el foro Normandie ya tenía el aforo suficiente para poner el ambiente caliente y listo para la DJ de la casa: Esamipau.

Quizás algunos conozcan a Esamipau por su trabajo como: locutora de Ibero o por ser una de las primeras en poner reggaeton en una estación mayormente rockera y comenzar así un crossover cultural que actualmente domina el subterraneo mexicano. Su set incluye cumbia, reggaetón y otros géneros tropicales y marca perfectamente la esencia de estás fiestas. En esta ocasión incluyó además un invitado especial: Maxx Gallo, cantante y productor de tribal. Sí, ese género de las botas picudas y sombreros norteños -es increíble que algunos hayamos dejado pasar el boom de ese género por los nuestros malditos prejuicios-.

La principal característica de los Ghetto Kids es la batería. Sí mayormente, son DJ y se comportan como eso; ponen canciones de Daddy Yankee, J Balvin y hasta RBD, pero la batería les genera dos situaciones: la primera es que el beat suena más poderoso que si fuera tan solo una grabación. La segunda es que una vez empezado el set, nada puede cambiar, todo tiene que salir perfecto, nada de cambios inesperados o errores de mezcla, el metrónomo es parte esencial.

Además de ser DJ, los Ghetto Kids también son un grupo que produce sus propias canciones y vaya que lo hacen bien. La parte final de su set incluye “Muy Bien”, canción con la que entraron fuerte al underground y la antes mencionada “Coqueta”, la cual es un golpe cursi (sin que esto sea malo) al corazón, por algo esta rola es, hasta la fecha, su mayor hit y una de sus cartas de presentación al mundo comercial del pop urbano.

El set de los Ghetto se extendió por la madrugada y terminó con un remix de “Sálvame” de RBD, dejando a todos enamorados, sino de su pareja, de la música que sonaba en los altavoces.

Normalmente este tipo de fiestas tienen como acto final a un DJ que, aunque no tenga la fama de los principales de la noche, pueda mantener a todos en modo perreo intenso. En esta ocasión le tocó a Alan Rosales y vaya que cumplió con creces. El ex 3Ballmty tiene talento para la fiesta, empezó con reggaeton, pero su momento de gloria fue cuando invitó a Chel Maya a subir al escenario a cantar un par de temas siendo “Ella” el más exitoso. La voz de Chel y sus letras con frases pegajosas y llegadoras fueron un ingrediente perfecto para terminar la noche.

La última fiesta de Viernes de perreo tuvo de todo: sudor, disfraces, romance, baile y un ambiente como nunca, ¿qué más se necesita?

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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