A partir del surgimiento de la Revolución Bolivariana durante la década de los años ochenta, Venezuela ha sido observada con atención dentro del continente americano, en principio por su férreo posicionamiento frente al capitalismo; sin embargo, ha sido la profunda crisis que vive el destino caribeño, surgida de la imprudencia política, lo que nos ha mantenido (como latinoamericanos) a la expectativa durante los últimos años.

En este contexto, Violette Bule (Valencia, 1980) comienza a desarrollar su obra en un proceso de migración, humor e intimismo constante que la ha llevado de Caracas a Coyoacán y de Tokyo a Brooklyn. Gracias al (casi) omnipresente internet, Violette respondió algunas preguntas sobre su trabajo que la ha colocado como un referente del arte venezolano actual.

Tus series son políticamente activas y críticas, aunque con tintes de editorial y no tan documentales, el género clásico para este tema. ¿Por qué hacerlo de esta forma?

Digamos que en fotografía tengo opciones y es la versatilidad del medio lo que me gusta más. Cuando decido trabajar puestas en escena tengo la oportunidad de direccionar al espectador hacia un mensaje particular, aunque siempre existe la posibilidad de que cada quien interprete o imagine lo que quiera. Es a través de la puesta en escena que consigo la forma de ser específica sobre ciertos temas. Latinoamérica, en donde quiera que se manifieste, provoca en mí la puesta en escena por su carácter fantástico.

¿De dónde tomas los elementos que componen tu video Venezuelan Dahkha Levitation, a qué hacen referencia? 

Dubkha se refiere a una de las tres descripciones que Buda manifiesta sobre el sufrimiento. Venezuelan Dubkha Levitation es una de tres piezas que habla de los deseos y sufrimientos que vive la sociedad venezolana contrastado por Ganesha, diosa que representa la inteligencia y la sabiduría.

Para el momento que la creamos, vivíamos en Venezuela un interminable proceso burocrático para acceder a dólares preferenciales, para compra de objetos importados o para viajar. Los venezolanos teníamos que hacer una tesis donde debíamos compilar absurdamente una cantidad de papeles para que estos fueran presentados ante un torpe sistema administrativo y tener el derecho al deseado billete verde. En la actualidad ni siquiera existe esta opción.

La serie de Las Heroínas me parece una crítica más feroz que Caracas emmental, y al mismo tiempo más intima ¿Se trata de una reivindicación, de una exploración personal, de un homenaje…?

Caracas Emmental no es menos feroz por su registro humorístico e irónico. Diría que son simplemente diferentes, aunque los temas que desarrollo en la serie de Las Heroínas se han ido tornando cada vez más duros y por ello se me ha vuelto más difícil usar el humor.

Las Heroínas son inminentemente íntimas, pero al mismo tiempo más universales: es un diálogo que dejo abierto para cualquier persona que mire mi trabajo.

Feminicidio, tema que cierra Las Heroínas en tu web. Pareciera que en algún momento la serie te llevó de la sátira a la solemnidad ¿o esta idea se encontraba desde el principio?

Versatilidad. Me gusta pasearme entre la sátira y la sobriedad. Siento que en ambos lenguajes se puede ser ambiguo y dejar que el espectador emita su propio juicio e interpretación. Para mí no existe otra forma para el Ex-Voto a Diana La Cazadora que no sea la solemnidad.

In someone else’s bed habla del flujo entre ciudades, culturas y personas. ¿Es una manifestación propia, es decir, de la Violette Bule migrante?

Ciertamente. Esta serie no se trata de un proyecto de retratos, sino de un concepto que manifiesto a través del retrato como símbolo. Mi casa se volvió un hotel y los hoteles, en general, son espacios donde convive una población flotante procedente de diversas ciudades.

Cómo moldeaste éste proyecto, ya que, a primera vista, no hay una crítica evidente como en las anteriores y, también, resulta de un estilo más “documental”:

El asalto a mi espacio íntimo dispuesto por mí misma para resolver un problema económico se encontró con mi músculo creativo, con el deseo de preservar la curiosidad y fascinación de estos extraños que entraban a mi casa y se hacían de ella, con mi baño, mi cama, mi cocina y mi ciudad. Decidí retratar a estos neoyorquinos efímeros y multiplicar la experiencia en imágenes que hablan de la diversidad y de las miles de personas que rentan su casa para pagar un alquiler, para conocer otra ciudad, para visitar a un pariente, etc. Fue a través de fotografía que pude transformar estas circunstancias en algo más allá del beneficio económico.

¿Por qué relacionar imagen y texto? Es decir, por qué realizar entrevistas o sólo fue una extensión del proyecto

 Las entrevistas son fundamentales en el proyecto. Dar la oportunidad de registrar el testimonio, darle voz a estas personas retratadas, fue una iniciativa de la escritora venezolana Raquel Abend van Dalen, quien colaboró conmigo en este proyecto. La relación imagen y texto es un recurso recurrente para ampliar esa idea que tiene el espectador al relacionarse con el proyecto, es darle más alimento y, en cierta forma, también mayor argumentación.

Desde tu experiencia ¿Por qué tanto movimiento en América Latina?

Creo que es bueno pensar que el movimiento no sucede solo en América Latina. El mundo se mueve rápido, no sólo físicamente sino que se puede estar en comunicación constante con otras geografías a través de plataformas digitales. Quizás ahora más que antes debido a los avances tecnológicos en muchos países. Pero Latinoamérica siempre se ha movido, siempre hemos reconquistado espacios en diferentes ámbitos. No lo veo como algo nuevo.

Ahora bien, como venezolana, puedo agregar que nos ha tocado vivir lo que en años atrás vivieron países como Argentina, Chile, Colombia, etc. Y, si ampliamos la geografía, lo que vive actualmente Siria, Palestina, China, etc. La crisis es mundial pero, a diferencia del pasado, ahora somos testigos gracias a la tecnología. Venezuela vive el peor momento en su historia, la corrupción y el abuso de poder por parte del gobierno ha ultrajado todo lo que se atraviesa en su camino. Esto ha sido materia prima para mi trabajo. Desde mi óptica, pienso que hay que reeplantear los conceptos de frontera, patria y nacionalismo. 

A partir de Step Right Up ¿Cómo es el paso del sur a Norteamérica?

Nueva York y mi adaptación a ella me ha permitido mirarla y vivirla en diferentes capas. Un cambio tan radical como irte a vivir a otro país es muy doloroso y complejo, pero estos han sido los mejores atributos que he tenido para crear y entender otras realidades. Hizo que mi atención se ampliara a nuevos espacios y a los problemas sociales y políticos que éstos enfrentan. La migración ha sido esencial para mi trabajo.

¿Estás en busca de tu propio American Dream o lo consideras un mito?

Digamos que desmontar el significado “American Dream” es mi american dream.

¿Es la fotografía siempre un medio político aun cuando la temática que represente no lo sea abiertamente?

Sin duda alguna. No existe ninguna decisión azarosa, ni siquiera un gesto apresurado, todo en fotografía habla de lo que estamos hechos.

¿Violette Bule es una fotógrafa migrante y políticamente activa?

Siempre he sido migrante. Y, sí, políticamente activa, consciente e inconscientemente desde mis inicios como artista. Es el contexto directo, el día a día, la “realidad”, el motor principal de mi trabajo. El haber nacido en una familia de inmigrantes, ha permitido que pueda concebir cualquier lugar en el que viva como mío, con esto quiero decir que a la vez me competen los problemas y las complejidades del país donde viva.

Has transitado por varias, cómo defines la ciudad en una oración:

Capitulos de techos efímeros, de configuración aleatoria y alimento furtivo.

¿Es el espectador de fotografías en el siglo XXI un ente pasivo y acrítico?

En gran medida tomo el riesgo de decir que sí, que es pasivo y acrítico, que la alta reproducción de imágenes en la actualidad nos hace inmunes e inertes. Pero también sería estúpido de mi parte generalizar. No subestimo nuestra generación ni las que vienen.

Ciudad Juárez en una oración:

Desigualdad, inequidad, injusticia, impunidad, violencia.

Tres fotógrafos venezolanos de todos los tiempos:

Venezuela (hoy) en cinco palabras:

Lucha, corrupción, injusticia, narco gobierno, sufrimiento.

¿Feminismo o equidad de género?
Equidad de género.

¿Es hora de que el mundo voltee hacia Latinoamérica?

Es hora de que el mundo voltee hacia sí mismo.

Mario Castro

Mario Castro

Estudió Letras Hispánicas en un arranque por pertenecer al mundo profesional, aunque lo suyo es ver, hacer, hablar y escribir sobre fotografía. También le interesan la literatura, el teatro y el cine, pero líbrese de hipsterear. Gustoso de echar el verbo, la chela o dar el rol sea en la ciudad o por terracerías.

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