Por Adrián Román / @adrianegro

Fotos: Especial

FABULOSOS CADILLACS

Pensé que nunca llegaría el día en que los Fabulosos no prendieran el Vive Latino. Pero los hemos visto tanto que la relación se ha desgastado. A tal punto que parece una de esas en las que uno ya solo coge por compromiso. Sin feeling. Las canciones de los argentinos se han escuchado tanto en territorio chilango que ya no ponen. Sentí que los recursos de empalmar las rolas, de hacer distintas versiones, eran patadas de ahogado para recuperar lo evidentemente perdido. Los Cadillacs dieron grandes, grandes noches en este escenario. Pero el festival ha llegado a un punto de madurez: debe replantearse si quiere seguir friendo los mismos grupos una y otra vez. Lo mismo sentí con Babasónicos.

vive latino 2017 fotos

Fabulosos Cadillacs / Foto: Miguel J. Crespo.

vive latino 2017

Babasónicos / Foto: Miguel J. Crespo.

BRONCO

Supieron como arrancar. Y parecía que la noche sería suya. Todos coreamos la primera rola. La hemos cantado adoloridos, por más punk que hayamos escuchado: “Pero estés donde estés, nunca voy a olvidarte, yo te juro que no trataré de olvidarte”. (Aunque poner imágenes de Cristian Castro en la pantalla no ayudó en nada).

Lupe se apagó a ratos. Desde abajo parecía que lo puso a temblar el hecho de que no le corearan con el mismo entusiasmo la segunda canción. Dudó. Estaba frente a un público desconocido. Pero no fue mal concierto. La nostalgia nos hizo cantar y al final algunos bailaron con “Sergio el bailador”. El momento más emotivo fue cuando le dedicaron “Amigo bronco” al carismático Choche. Y no entendí esa disculpa de José Guadalupe hacia las mujeres por cantar “Dos mujeres un camino”.

vive latino 2017

Bronco / Foto: Miguel J. Crespo.

vive latino 2017

Bronco / Foto: Miguel J. Crespo.

SONORA SANTANERA

La Sonora Santa y Ñera. Si un soundtrack identificara a esta ciudad, a güevo debe haber por lo menos una de sus rolas. Supieron lo que hacían. Tenían que pegar con todo. No darnos respiro. Irse encima. Con éxito tras éxito había que hacernos cantar y bailar. Y lo lograron.

Caía la última luz de la tarde, la anaranjada que anuncia la oscuridad en el cielo. Y esa fue la que acarició el rostro y el cuerpo de Julieta Venegas, que salió a cantar “El ladrón”, la rola que Sonia López hizo famosa. Ver a Julieta, con su hermosa sonrisa de adolescente, fue de las cosas más chingonas del Vive Latino. Igual exagero, pero Julieta me gusta mucho. Y ver a una mujer que me gusta siempre me pone de buenas.

julieta venegas vive latino

Julieta Venegas / Foto: Alejandro Acosta (El Universal).

PAQUITA LA DEL BARRIO

Paquita fue el plato fuerte. Como si llegara de sorpresa la mamá de tu mejor amigo a la peda y en vez de regañarte, te dijera “¡salud!”. Todos se le entregaron. Y al final, en el intento de sacarle lustre a la pista, se levantó una suave capa de polvo. Si Julieta fue la última luz de la tarde, Paquita fue la primera estrella de la noche.

HOMBRES G

Carajo. Fue de esas cosas que no te esperas. De esos regalos generosos que no quieres que se terminen nunca. Arrancaron muy bien, con la promesa de pasarla chingón. Fue un concierto ligero, pero entrañable. Emocionante. Por cómo cantamos, todos, millennials y rucos. Porque, por más que nos duela, la música de los ochenta no es propiedad privada de los que fuimos al primer Vive Latino. “Martha tiene un marcapasos” fue de las que más disfrutamos. No quería que dejaran de tocar nunca. Ojalá el concierto hubiera durado toda la noche. La conexión entre los españoles y el público fue inmediata. “Venecia” fue el clímax por la forma en la que nos hicieron esperar. Nos retardaron el placer de cantarla lo más posible. Y luego reventó. Y estoy seguro que sigue sonando. La participación de los Hombres G fue similar a cuando una vieja te coge bien, y quieres, pides, ruegas, que lo vuelva a hacer.

vive latino 2017

Hombres G / Foto: Alejandro Acosta (El Universal).

RANCID

La espera había llegado a su fin. Primero fueron años sin que Rancid viniera a México. Después fue el escenario de al lado que no se callaba. Un concierto no puede comenzar mal si la primera estrofa es: “Una noche de verano estaba bebiendo con mi padre…”.

vive latino 2017

Vive Latino / Foto: Miguel J. Crespo.

vive latino 2017

Vive Latino / Foto: Miguel J. Crespo.

Bailé suficiente slam para limpiar mi espíritu. El gobierno de esta ciudad debería dejar de dar clases de zumba en los parques públicos y organizar a las doñas para que lo bailen. Sería mucho más sanador. Garantizado.

Con los últimos acordes de “Ruby Soho” salí del slam. Chorreando sudor. Salí y todos a mi paso se abrían. Alguien insinuó que me había metido a robar y ya iba escapando. Solo venía regresando del Infierno. Había ido a bailar. Pero hay quienes creen que a los dominios de Satán solo se va a sufrir. Y con los últimos guitarrazos a la espalda, Wenceslao, Luz y yo dejábamos la primera presentación de Rancid en México. Salimos a descansar, nada de lo que seguía me interesaba a mí.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Revista de arte y cultura

Previous post

31 MINUTOS, ¿SEGUROS QUE SOMOS ADULTOS?

Next post

CHUCK BERRY, EL ARQUITECTO DEL ROCK. IN MEMORIAM