Por Miguel J. Crespo / @MigueljCrespo

La mirada del hombre revela un agonizante viaje detrás de un alambrado de púas retorcido. Sus ojos apuntan a la nada. Están perdidos. La mesurada apertura de su boca hace imaginar las profundas exhalaciones que se avientan cuando el cansancio acribilla los pulmones. Está ligeramente encorvado. Una chamarra lo cubre. Delata el frío que se sintió la madrugada del 28 de agosto de 2015, en la frontera entre Serbia y Hungría.

Sus manos se ocultan detrás del cuerpo de un bebé que lo mira sin poder encontrar sus ojos. Del otro lado del alambrado, ya en territorio serbio, hay un hombre con las facciones toscas y oscurecidas por la escasa iluminación. Sus fornidos brazos toman el pequeño cuerpo para pasarlo a través de los cientos de puntas. Un metro más allá el fotógrafo australiano Warren Richardson ha preparado el disparador de su cámara para capturar la escena, que después nombrará Esperanza en una nueva vida, y que World Press Photo la premiará como la mejor de 2015.

Esperanza en una nueva vida.

Warren Richardson / Esperanza en una nueva vida.

Richardson acampaba desde hacía cinco días con un grupo de refugiados sirios que se dirigían a Alemania. Más de 200 personas se movían entre árboles a lo largo de la frontera. “Enviaban mujeres, niños y hombres mayores primero”. Warren estaba exhausto cuando hizo la fotografía. Llevaban más de cinco horas escondiéndose de la policía, cuando se arrastró para atravesar el alambrado. Sujetó su Canon EOS 5D Mark II, llevó la sensibilidad del ISO a los 6400, abrió el diafragma hasta un f1.4 en su objetivo de 24 mm., y pensando que la única luz con la que contaba era la de la luna —utilizar el flash los hubiera delatado—, ajustó el tiempo de obturación a 1/5 de segundo. Abrazó la cámara a su pecho y sin mirar por el visor disparó. Seis días después, en Budapest, Warren se dio cuenta que en medio de su fotografía había un bebé.

“Yo les decía que debían tener paciencia, que tenían otros tres países que cruzar”, ha dicho Warren, quien antes de irse les mencionó: “Amigos, no puedo hacer nada más por ustedes, ya han llegado muy lejos en su viaje. Lo único que les puedo decir es que no se rindan”.

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Warren Richardson / Foto: Ildiko Fulop.

Esperanza en una nueva vida nos traslada a los inicios del fotoperiodismo. Está hecha a blanco y negro; presenta una profusión de grano notable o ruido (a consecuencia de la alta sensibilidad del ISO que utilizó) y los cuerpos de las personas aparecen ligeramente fuera de foco, creando la sensación de movimiento, de urgencia: la urgencia de sobrevivir. Para el presidente del jurado y director de fotografía de la Agence France-Press (AFP), Francis Kohn, la foto “tenía tal poder por su simplicidad, especialmente por el simbolismo de la alambrada”. La imagen tiene todo para dar un fuerte impacto visual de lo que está pasando con la crisis de los refugiados en Europa. “Es una foto muy tradicional, y al mismo tiempo atemporal. Retrata una situación, pero la forma en la que se ha hecho es clásica, en el mejor sentido de la palabra”.

Con el objetivo de inspirar la compresión a través del fotoperiodismo de calidad, World Press Photo se ha caracterizado por galardonar trabajos que se han vuelto íconos del documentalismo visual. Este año la crisis de refugiados en Europa se convirtió en un grito desesperado sobre la indolencia humana. Entre las fotografías ganadoras del concurso destacan las captadas por fotógrafos como Francesco Zizola, Bulent Kilic, Paul Hansen y Sergey Ponomarev. Este último logró retratar un barco lleno de refugiados al momento de arribar a la isla de Lesbos, en Grecia.

sergey ponomarev

Sergey Ponomarev / Informe de la crisis de los refugiados de Europa.

Es singular que dentro de todas esas imágenes no se encuentre la polémica foto de la turca Nilufer Demir, en la que aparece el cuerpo inerte, boca abajo y sin vida, de Aylan Kurdi, un niño kurdo de tres años de edad que viajaba con su mamá, su hermano y otros 12 sirios a Grecia, en huida de la crisis en Siria. En la foto, Kurdi es observado por un oficial en una playa de Turquía. Demir no presentó su foto al concurso. Pero esa imagen que causó polémica alrededor del mundo por su crudeza y aterradora composición fue una cicatriz que debió aparecer en este certamen.

Nilufer Demir

Nilufer Demir.

BALLENAS QUE SUSURRAN; EL PODER DE LA NATURALEZA

En esta edición destacan dos mexicanos: Anuar Patjane y Sergio Tapiro. Es la primera vez que fotoperiodistas mexas son reconocidos en la categoría de naturaleza. Anuar se llevó el segundo lugar con Ballenas que susurran; el poblano capturó un momento onírico. Parece que es el propio fondo de la Isla Revillagigedo, en Colima, el que observa cómo una ballena jorobada y su cría susurran algo a los buzos que nadan alrededor.

Patjane es originario de Puebla. Ya había conseguido el primer lugar en el National Geographic Traveler Photo Contest, que se reseñó por acá en agosto de 2015. Anuar es antropólogo social por parte de la Universidad de las América, y ha dicho a la agencia Cuartoscuro que en realidad no persigue un estilo fotográfico ni nada parecido: el solo dispara el botón de su cámara cuando siente que debe hacerlo y punto.

Anuar Patjane / Ballenas que susurran.

Colimense, Sergio Tapiro obtuvo el tercer puesto en World Press Photo con su foto El poder de la naturaleza. En la imagen un rayo aparenta partir al volcán de Colima. La imagen no es casualidad: Tapiro lleva más de 14 años documentando la actividad del volcán. Con estas dos instantáneas, el estado de Colima le dio al mundo una muestra de belleza mexa.

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Sergio Tapiro / El poder de la naturaleza.

MANIPULACIÓN, EDICIÓN, POLÉMICA

En años anteriores las imágenes ganadoras del World Press Photo se han envuelto en la polémica. Paul Hansen, ganador en 2013, fue acusado de un excesivo proceso de edición. Después de que la fundación sometiera a un análisis forense la foto, los expertos independientes verificaron el JPEG resultante del archivo RAW y concluyeron que la foto era legítima.

El experto Hany Farid aseguró que al comparar el archivo RAW con la versión ganadora observó trabajo de postproducción, en el sentido de que algunas áreas son más claras y otras más oscuras, lo cual se logra con las curvas o los balances de color, “pero mirando las posiciones de cada pixel, todos ellos están en el mismo lugar en el formato JPEG y en el RAW file”.

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Paul Hanse / Gaza Burial.

En la edición 2015 la fotografía ganadora de Mads Nissen, Jon y Alex, en la que aparecen dos hombres entrelazados en medio de una luz cálida, fue criticada por la pose de las personas retratas. Para los puristas, una fotografía documental nunca debe ser posada; para el resto, la imagen del fotógrafo danés fue una sutil forma de llevar contra la pared la homofobia que se vivía, o se vive, en las calles de Rusia. A final de cuentas, uno de los objetivos del fotoperiodismo es sensibilizar a través de una imagen.

Diferente es el caso del fotógrafo italiano Giovanni Troilo. En la edición de 2015 Troilo presentó un reportaje gráfico de diez imágenes sobre la la localidad belga de Charleroi. La Ville Noir – El corazón oscuro de Europa, como fue títulado, incluyó una imagen de otro lugar. “World Press Photo se enteró de que la foto de un pintor creando una obra con modelos en vivo se había tomado en Molenbeek, Bruselas”, dijo el certamen en un comunicado. El jurado decidió retirarle el primer lugar que había obtenido en la categoría Temas de Actualidad.

Mads Nissen

Mads Nissen / Jon and Alex.

Para su edición 2016 World Press Photo optó por revisar con mayor profundidad las imágenes que participaron y lanzó un código de ética en el que se estipulan los límites de la edición de las fotos que deseen participar. Por ejemplo: se admite el reencuadre de la imagen dejando fuera de ella elementos —sin descontextualizar—, variar los contrastes, la saturación y pasar una foto a blanco y negro elevando la intensidad de los negros.

Empero, no es admisible cambiar un color determinado u oscurecer una zona hasta hacer desaparecer el fondo. Además se solicita a los fotógrafos aportar más información en el pie de foto, en el que se explique lo que ocurre y en dónde; describir el contexto y explicar las circunstancias en las que fue conseguida la foto es esencial para los lineamientos del jurado.

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Giovanni Troilo / La Ville Noir.

En esta edición se recibieron 82 mil 951 imágenes enviadas por 5 mil 775 fotógrafos profesionales de 128 países. De las 174 fotografías finalistas el 16% fueron descalificadas, siete fueron retiradas por clonación y 22 por procesamiento extremo.

¿Será que aún no sabemos dónde está el límite entre la edición y la manipulación?

Editor Yaconic

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