Recorrer la ciudad mediante el festival MUTEK.MX es una construcción de narrativas, más allá de la inmersión aural y visual que éste propicia. Es transitar puntos distantes entre calles, música y encuentro. Desde su llegada a México hace quince años, más que replicar la experiencia urbana de MUTEK en Montreal, respuesta al mismo bullicio creativo y de avanzada digital de la ciudad de Quebec, lo que ha sucedido en México es que el festival ha puesto las bases de esta experiencia a modo de espectáculo crítico, con consciencia, conectando nodos paulatinamente y creando una industria creativa alrededor que se ha nutrido de la compleja y fascinante exploración de tecnología, cultura digital y vanguardia musical.

Pero no siempre fue así, lo inicial fue una constante lucha y resistencia al entendimiento clásico de lo que significaba una fiesta de música electrónica, culpa de la resaca post-noventas de la cultura rave. Para el festival MUTEK, la idea de la ciudad alrededor de la intersección entre artes visuales y música electrónica de vanguardia fue clave en este ejercicio anual que, de sol a sol, se ha preocupado por integrar el rescate de espacios y no-espacios a su celebración, recurriendo a viejos recintos para el espectáculo, legendarios teatros centenarios, museos, galerías, universidades, casas, campo, cielo, tierra y hasta fábricas abandonadas. Eso fue lo que hizo la vivencia de MUTEK.MX un verdadero acontecimiento y hasta un modelo a seguir por otros nacientes festivales.

Para el festival MUTEK, la idea de la ciudad alrededor de la intersección entre artes visuales y música electrónica de vanguardia es clave.

Y es ahí, en esos espacios donde los cuerpos parecieran divagar, en donde se propicia la experiencia idónea para permitirse sentir, abrir todos los sentidos (es decir) y adentrarse de manera completa en el festival. Porque no se trata de un “concierto” al que hay que llegar en la noche: hay todo un hilo detrás de cada Nocturne, A/Vision y Ambience, una conducción que amarra ideas, conceptos, talleres, muestras y discusiones alrededor de todo eso que hace posible la existencia misma del festival. Y para eso hay que atravesar la ciudad, comer en sus banquetas, restaurantes y beber en sus bares, esperando a que los amigos locales e internacionales hagan su debida aparición.

Personalmente, son las capas las que a mí me interesa separar en cada edición, observar las diferentes facetas que integran el festival, calcular de manera aspiracional el impacto del festival en la ciudad. Siempre imagino la sensación de alguien al experimentar por primera vez el golpe sensorial de Squarepusher, pienso en las neuronas que se conectan en la pista de baile a causa de The Field o el mentalismo profundo que propician las atmósferas siderales de Murcof. ¿Qué se desprende a partir de ahí?

Todo lleva, finalmente, a la conexión de todos esos elementos: latitudes geográficas de tiempo y espacio, la misma saturación de los sentidos a causa de tanto estímulo visual y aural que sucede a lo largo de una semana, mientras nos conducimos o nos conducen a nuestro lugar de descanso, a dejar que todo ello se interiorice, se asiente en el ser y se traduzca a un fino elemento de inspiración que nos lleve a cada uno un acto creador.

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Ejival

Ejival

Situacionista y post-escapista. CEO de @staticdiscos, host de @himnosyderiva en @ibero909fm, spinner en @mutek_mx y @nrmal, escritor y catalizador cultural.

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