Por Aída Quintanar

Olga Hepnarová amaba la soledad. Pasaba días sin decir una palabra. No entendía a la gente ni la gente a ella. Todos a su alrededor le parecían insoportables. Nunca se sintió parte de nada. O quizá sí: de la muerte.

A los 14 años Olga intentó suicidarse. A los 15 fue internada en un centro psiquiátrico donde permaneció un año. A los 22 le pareció demasiado fácil perpetrar un suicidio silencioso y prefirió ejecutar un asesinato en masa. Nunca hubo en ella una muestra de arrepentimiento y se declaró culpable. Murió en la horca a los 23 años como la última mujer condenada a pena de muerte en Checoslovaquia.

yo olga historia de una asesina

El asesinato en masa se produjo el 10 de julio de 1973, luego de que Olga atropellara a 25 sujetos con un camión. Su acto provocó la muerte de ocho personas y lesiones graves a otras 12. Antes de cometer el crimen, escribió cartas a dos periódicos de Praga —donde había nacido en 1951— en las que comunicaba su organizado delito.

En las epístolas detallaba que el asesinato era un acto de venganza contra su familia y la sociedad en general, a quienes ella sentía que le habían hecho la vida insoportable por su fastidio implacable. Consideró incluso otros medios para causar daños más graves, como el descarrilamiento de un tren y el lanzamiento de una explosión. Su objetivo final era cometer un suicidio complicado y altamente divulgado mientras castigaba el mundo que tanto despreciaba.

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“… tengo la opción: matarme o matar a otros. Sería demasiado fácil dejar este mundo como un suicidio desconocido. La sociedad es demasiado indiferente, con razón. Mi veredicto es: Yo, Olga Hepnarová, la víctima de su bestialidad, los condeno a la pena de muerte”.

La película Yo Olga. Historia de una asesina (2016) pone en relieve el caso de esta chica incomprensible que murió hace 42 años. Filmada en blanco y negro, la cinta recapitula los hechos pero desde la mirada turbia de Olga (interpretada por Michalina Olszanska), en un intento por entender su desequilibrado carácter. Yo Olga no es un filme para justificar su actuar, ni tampoco para juzgarlo.

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Mirar la vida de una joven asesina puede resultar un panorama siniestro, pero no. La locura de Olga parece “normal”. Los directores Petr Kazda y Tomáš Weinreb no ofrecen conclusiones sencillas, sino realidades insólitas e incluso confusas. Pese a ser una historia de impacto, no optan por el efecto ni el drama; al contrario, se siente demasiado apacible.

Olga incluso termina por caer bien. No por lo que hizo, por supuesto, sino por su extraña y exótica personalidad. La impecable interpretación de Michalina nos acerca a Olga como una sombra que la observa pero que por más que tratemos es imposible entender sus desquiciadas inquietudes.

Olga Hepnarová amaba la soledad.

Editor Yaconic

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