EL PASO DE LA TORTUGA EL DOCUMENTAL PARA NO OLVIDAR

A más de tres años de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos en el estado Guerrero, el documental Ayotzinapa, el paso de la tortuga es una producción que expone el proceso al que familiares de los jóvenes desaparecidos han tenido que enfrentarse después de los acontecimientos que tuvieron lugar la noche del 26 septiembre de 2014.

  El largometraje, escrito y dirigido por Enrique García Meza, ha cobrado popularidad no solo por dar voz y buscar dar conciencia a uno de los eventos más dolorosos y coyunturales de los últimos años. Es su significativa coproducción a cargo de TV UNAM y Guillermo del Toro – recientemente ganador del premio Oscar en las categorías de Mejor Director y Mejor Película –  la que hace mayor ruido al involucrar tanto a una de las instituciones más representativas del país como a uno de los directores mexicanos con mayor presencia a nivel internacional.

Con el apoyo también del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y Bertha Navarro en la producción, el documental fue estrenado en el marco del 33er Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) y ganó el Premio del Público (Premio Mezcal) y el galardón Guerrero de la Prensa. Posteriormente formó parte de la programación de la Gira Ambulante 2018, y aunque después de ello su proyección no continuó, se espera que pronto sea transmitido a través del canal de televisión de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En una entrevista, García Meza declara que Del Toro estuvo interesado en el proyecto desde el principio, pues tanto él como Bertha Navarro al enterarse de los dolorosos acontecimientos, atendieron a la llamada del director para colaborar de inmediato con la investigación documental que se extendería durante poco más de un par de años. El principal motivo de que el rodaje, a la par de la investigación, tomara tanto tiempo y avanzara justo, “a paso de tortuga”, responde no sólo a un intrincado y confuso proceso de averiguación. Buscaba además, acercarse a algunos de los sobrevivientes y familiares de la manera más amable posible para poder generar la confianza necesaria y así lograr un conjunto de testimonios más reales de los hechos.

Enrique García Meza, quien ha trabajado por más de 25 años en la producción de cine, radio y televisión, y organiza talleres en comunidades rurales desde hace más de una década, logró reunir con la ayuda de su equipo casi cuatro mil horas de material grabado. Durante este arduo proceso, el director se enfrentó no solo a la gran cantidad y diversidad de información al respecto, sino a la poca fiabilidad de las fuentes. Poco a poco y viviendo en el lugar de los hechos, fue aprendiendo a darse cuenta de las cosas que sucedían y que frecuentemente la prensa descartaba, por lo que fue armando su propio entramado de los hechos.

En Ayotzinapa, el paso de la tortuga, se presenta el resultado de una investigación que no decanta por alguna visión en particular ni mucho menos hace un trabajo con ánimos propagandísticos. Es a través de material de archivo, mapas y resultados de investigaciones oficiales que observa los hechos y, con argumentos, muestra casi sin esfuerzo las contradicciones presentes en la versión oficial de los hechos. El filme no se ocupa de emitir opiniones a título personal de nadie, sino que reúne pruebas y deja al espectador tomar la decisión de continuar creyendo en la “verdad histórica”.

En un sexenio donde la violencia no ha hecho más que dispararse, Ayotzinapa, el paso de la tortuga es un trabajo repleto de valor, empatía y conciencia de un presente donde “lo bueno no cuenta, pero cuenta mucho”, pues inicia destacando el papel de las escuelas normales rurales en México y el acto político que constituye procurar la educación en comunidades marginadas del país. El documental no quita el dedo de ese renglón de alarmantes estadísticas de asesinato y desaparición forzada en México, que no atañe solamente a estudiantes o normalistas, alcanza a periodistas, mujeres y homosexuales, porque en este país prácticamente cualquiera puede desaparecer. Porque la muerte se extiende y permanece impune.

Lo ocurrido en Ayotzinapa vino a ser el botón muestra del estado de excepción que silenciosamente recorre las calles de este país. En aquel aún cercano 2014, correspondía a aquella escuela de Guerrero recibir a los estudiantes de todas las escuelas normales rurales que tenían intención de reunirse para salir juntas rumbo a la marcha conmemorativa del 2 de octubre en Ciudad de México. A casi cuatro años del 26 de septiembre y a 50 del movimiento estudiantil, la importancia que cobran ambos sucesos no es gratuita: ambos continúan dirigiendo la mirada hacia una violencia perpetrada por el Estado. Ayotzinapa, el paso de la tortuga documenta para impedirnos olvidar mientras las memorias de Tlatelolco y Guerrero no cesan de llamar a la resistencia.

Luz Adriana Nuñez

Luz Adriana Nuñez

“Cat-holic. Post todo. Quiero reencarnar en forma de mixtape.”

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