Ojala se pudiera

ir bailando hacia atrás

tropezando una vez y otra vez

en tu piedra angular.

La piedra angular.

Christina Rosenvinge

Recuerdo a Julián Hernández, líder de ‘Siniestro Total’, decir que el humor negro es perfecto para ver la realidad podrida, y que el humorista debe ser un hombre de muy mal buen gusto; dos “aforismos” que bien podrían enmarcar los retratos de Joel e Ethan Coen, ese par de hermanos cineastas ganadores de cuatro premios Oscar (‘No country for old man’, ‘Fargo’).

FARGO — “The Lord of No Mercy” – Year 3, Episode 6 (Airs May 24, 10:00 pm e/p) Pictured (l-r): . CR: Chris Large/FX

Recientemente, esta dupla fue fichada por ‘Netflix’, en su ambiciosa estrategia por derrumbar a la pantalla grande a través del streaming. Para la empresa de Red Hastings y Marc Randolph, los Hermanos Coen urdieron ‘La balada de Buster Scruggs’ (2018), una cinta con título burlesco y con un contenido del más fino humor negro.

Largometraje conformado por seis relatos, que igual puede ser recibido como un libro de Saki (‘Cuentos de humor y de terror’). Relatos que nada tienen en común, excepto, que se ubican en el viejo oeste estadounidense. Y aquí comienza el viaje hacia atrás, como en el relato titulado ‘The gal who get rattled‘, en el que un niño avanza caminando en reversa en una caravana que lo llevará junto a su familia hasta un nuevo hogar: “Caminaré hacia atrás hasta llegar a Oregon”.

¿Por qué?, un juego, una necesidad por hacer las cosas de manera diferente, después de caminar tantos y tantos kilómetros hacia el frente, andar a contrapelo es lo único que queda, y tal vez eso quisieron decirnos los también directores de ‘El gran Lebowski‘ (1998), dirigir es siempre ir a la contra, contra la corriente dominante, si no fuera así, lo haría el entorno o la sociedad en general que se tumba a ver series en transmisiones por secuencia. En ese niño atormentado que lucha por ir a la contra del mundo hostil de los adultos, se encuentra oculta una cachetada con guante blanco hacia Netflix, pero eso Red Hastings aún no lo sabe… ni lo sabrá.

La nueva de los Coen es una cinta de diálogos clásicos, imágenes vírgenes (y a la vez, de convencionalismos) y de momentos perecederos, de estas tres virtudes me quedo con las instantáneas: un Buster Scruggs volando hacia el Paraíso tras haber perdido en un duelo a muerte, con un James Franco (El Cowboy) coqueteando con una mujer que ha asistido para ver su aniquilación en una horca, o con los ojos muertos de Zoe Kazan (Alice Longabaugh) mirando al vacío, me quedo con la elegancia del desierto, las armas, las monturas, las botas, mancuernas y todo ese atuendo de vaquero que se había quedado relegado en nuestra cabeza en finas cápsulas de fantasía para niño, pero sobre todo, con la vejez de Tom Waits (El Gambusino) en ‘All Gold Canyon’, una adaptación del relato homónimo de Jack London, en donde la voz de tractocamión sin aceite interpreta a un optimista anciano, buscador de oro en un río de montaña, que con batea en mano, se enfrenta a la desidias de un paradisiaco pero estéril valle que esconde un filón.

Tim Blake Nelson is Buster Scruggs in The Ballad of Buster Scruggs, a film by Joel and Ethan Coen.

La suerte debe estar siempre con Tom Waits, y esto los Coen (de la mano de London) sí que lo saben muy bien. Con Tom Waits tengo algo encajado en el estómago y en la garganta, una espina de pescado o una nota que no ha podido salir, y es que se me han quedado pegados en la barriga una tristeza y un miedo, la tristeza de no poder verlo en vivo y el miedo a despertar y que ya no esté, porque Tom Waits ahora es ahora ya muy viejo, porque Tom Waits me salvó la vida. Verlo en este filme, en un relato por primera vez como protagónico y con este personaje realmente entrañable, que hace notar su voz, su propensión solitaria y sus ganas de vivir, simplemente me quebró. Esa es la verdadera joya de los hermanos Coen.

La película, que en un principio iba a ser una miniserie, parece ser un tributo a ‘Ayer, hoy y mañana’ (1964) de Vittorio de Sica, que cuenta historias diferentes sobre la sociedad italiana; los hermanos Coen recogen esta tradición de contar varias leyendas y vuelven a empolvarnos los ojos con la arena del viejo oeste. Historias diversas, completamente redondas en cuanto a tonos y narrativas. Las historias de ‘La balada de Buster Scruggs’ parecen unidas, sobre todo, por la ironía cruenta que suelen destilar los finales: una carcajada fuerte frente a la muerte inminente.

Pero olvidar todo, al final me quedo con Harry Melling (Harrison) en ‘Meal Ticket’, un narrador sin brazos ni piernas que recita versos de Bysshe Shelley (‘Ozymandias’), Shakespeare (‘La historia bíblica de Abel y Caín’) y Abraham Lincoln (‘El discurso de Gettisburg’) en una carreta que hace a la vez de escenario, y en la que recorre, junto a su amo, pueblos desinteresados de artistas e historias.

Quizás todos seamos ese Harry, el narrador indefenso, sin pies, sin manos, contando historias a un público que ya no tiene tiempo para nada, confinados a la mano diestra de un empresario teatral indolente que terminará por aniquilarnos ante nuestra inutilidad, un padre insensible que lleva la cara de todas nuestras pesadillas juntas: el rostro de Liam Neeson.

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Mixar López

Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Es colaborador de varias revistas y periódicos de México, Estados Unidos y América Latina. Vive en Des Moines, Iowa. Su primer libro de crónicas, Prosopopeya: La voz del encierro, está próximo a ser publicado.

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