Hasta hace poco, cada vez que alguien mencionaba a la Central de Abastos en mi mente daban vueltas las imágenes de un chingamadral de frutas, buenos tacos de tripa, narcomenudeo y extorsión y cobro de piso a los comerciantes, como tal fue el caso del novio de la roomie de la ex pareja de un amigo.

No obstante, la gente de asociación We Do Things creó un proyecto en la segunda mitad del año pasado con el cual está dándole color a la CEDA, y con ello está logrando una recuperación del espacio de la misma, dar un lugar para algunos de los exponentes del neo muralismo mexicano, y, especialmente, hacer que los “habitantes” de esta microciudad le bajen a su desmadre: los polis de ahí aseguran que desde que se comenzó a pintar, los índices delictivos han disminuido.

“Central de Muros” reúne 32 talentos nacionales e internacionales en su primera etapa, en la cual se intervinieron los muros de área de frutas y hortalizas. Cada uno de los murales hace una referencia pictórica a alguno de los elementos que representan a la central, como los productos que se comercian o los diableros. Platiqué con Itze González, coordinadora del proyecto, para que hablara un poco sobre el mismo y los talentos participantes.

¿Qué es Central de Muros?

Una iniciativa con la que buscamos demostrar que, a través del arte y el color en el espacio público, la psique de las personas puede cambiar para bien, lo cual a su vez puede reducir los índices de violencia, de contaminación al que se tire menos basura y que se modifiquen otras conductas de convivencia y propias.

¿Por qué la CEDA?

Buscábamos un espacio donde pudiéramos tener esta complicación social que tiene una ciudad, pero en chiquito. Yo no la conocía, pero cuando puse un pie aquí supe que era el lugar, quedé asombrada de la dinámica que se vivía dentro de ella.

¿Qué artistas participan?

El japonés Kenta Torii, quien agarró un jaguar y lo interpretó según su cultura: lo que hizo ponerlo como una especie de símbolo protector, algo muy común en su cultura, y mezcló con un árbol de la abundancia, el cual para él es la central. La Valenciana Diana Bama hizo un mural ecofeminista: mezcló a un conejo, criatura que a la gente le causa mucha ternura, con los senos y la vagina. Areúz hizo a Talli, la diosa madre tierra para hacer entender que antes de que las cosas llegan nacen de la tierra y por ello hay que agradecerle.

Daniel Gómez, mejor conocido como “El Hielos”. Trabaja aquí vendiendo hielos, pero también tiene su crew de arte urbano. Él cuando vio que los demás estaban empezando a pintar, se les acercó y los visitaba, les pedía autógrafos y les enseñaba sus bocetos. En una de esas, Pogo, otro de los artistas, le dijo que nos pidiera que lo dejáramos pintar; llegó el día que se nos acercó, nos mostró su trabajo y le dimos su muro.

También participan Fresa, Sebastián Romo, Liz Mevill, Done BBC, Uneg, Senkoe, Trash, Mike Maese, Smithe One, Pogo, Koka y Hows//Minoz, entre otros.

Hay un guiño a Banksy

El de Banksy fue un muro que pintamos los de la agencia con Lance Wyman, es una invitación de que venga a pintar porque él involucra dentro de su obra un llamado social; es usa un ícono para que volteen a ver internacionalmente acá

¿De qué forma ha impacto el proyecto a la gente de aquí?

El comandante de la policía de aquí, en el poco tiempo que se comenzó el proyecto, se comenzó a notar que la gente está más contenta, que se peleaban menos y, en general, que empezó a reducir el índice de violencia. Al hablar personalmente con las comerciantes, me dijeron que era totalmente diferente el sentir que venían a trabajar a un lugar donde hay color y que ahora ya sienten que saben más porque pueden opinar de arte. Señoras nos dijeron que ya no se sienten tan tristes de venir. Romper este paradigma que se tiene sobre el es increíble, gracias a los murales se está borrando esa barrera de cultural en la que se cree que el arte y la educación solo vienen de la academia.

Entrevista a «El Hielos»:

Entre los participantes está Daniel, «El Hielos», Gómez, quién, como su creativo apodo lo indica, vende hielos en un diablito en los pasillos de la central desde hace tres años. Se incorporó tarde al proyecto pues cuando se enteró éste existía fue en el momento en el que vio a los demás artistas preparando su pared.

Él comenzó en el coto del arte urbano cuando tenía 12 años y chambeaba en tianguis de la Zaragoza, pero fue hasta que se fue a trabajar con los hieleros de Los Reyes La Paz cuando armó su crew (Movimiento Arte Urbano) y le empezó a entrar chido: “todos los hieleros de ahí eran grafiteros y lo que yo quería era echar desmadre con ellos todos los días”.

¿Cómo llegaste a la CEDA?

Entré vendiendo chiles secos en la letra J, Por ahí pasaba un señor, el que ahora es mi patrón, vendiendo hielos, le platiqué que ese bisne yo me lo sabía chingón, por ello me me respondió me jalara con él un día que tuviera libre y de ahí no me soltó

¿Cómo le hiciste para entrarle a Central de Muros?

Me le acerqué al Kenta, el japonés, para ver que pedo, cuando vi que estaba preparando la pared, con la gran mayoría de los que estuvieron me puse a cotorrear y les enseñaba las fotos de lo que hacía con mi crew. Fue el Pogo quien me hizo el paro, si todos fueron buen pedo ese cabrón muchísimo más. De que platiqué con él de que quería entrarle, me ayudó a hablar con las organizadoras y al poco rato me dieron mi muro.

¿Qué te dijo tu jefe de que lo tenías que abrir una semana para chingarle a la pared?

Desde que entré con él a trabajar le dije: soy marihuano y me gusta pintar, pero eso de pintar nunca me lo creyó; y cuando le dije que iba estar en el muro una semana se me puso punk, ‘¿te van a pagar? porque yo no’, me dijo, nomás le contesté: ‘si quieres, si no me descanso toda la semana padrino.

¿Qué pintaste?

Lo armé con mi crew y se llama El Trueque. No hay nada más mexicano que un guerrero jaguar, un águila y un Tláloc. Se pintó eso porque cuando entré a trabajar aquí quedé impresionado, es una mini ciudad; a los dos días me perdí. cuando Cortés vio el mercado de Tlatelolco se quedó pendejo, así yo.

Raúl Campos

Raúl Campos

Cultural Journalist & Documentary Photographer Kitsch Journalism Mexican decay Anarchy Road

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