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COSECHA ROJA, LA NOVELA QUE REVOLUCIONÓ AL GÉNERO POLICÍACO
LITERATURA Novela

COSECHA ROJA, LA NOVELA QUE REVOLUCIONÓ AL GÉNERO POLICÍACO

Fue en el año de 1929 cuando el escritor norteamericano Samuel Dashiell Hammett vería publicada su primera novela Cosecha roja, obra con la que irrumpe, de manera brutal, dentro del panorama de la novela policíaca, liderada, hasta ese entonces, por escritores en su mayoría ingleses como: Conan Doyle, Agatha Christie, G. K. Chesterton o E. C. Bentley, en la que el tema principal es un crimen llevado a cabo en condiciones misteriosas, ubicado en un recinto cerrado y producto sólo de las pequeñas burguesías. 

A pesar de haber sido publicada con el nombre de Poisonville y por entregas en la mítica revista Black Mask, entre noviembre de 1927 y febrero de 1928, no sería hasta el primero de febrero, pero del siguiente año, cuando la editorial Alfred A. Knopf las editaría en un sólo volumen, ahora, con el nombre de Cosecha roja, sin embargo, la nueva edición contaría con un par de asesinatos menos que la versión original de Black Mask, esto debido a un consejo por parte de los editores quienes le recomendaron a Hammett hacer una revisión, en especial, a la mitad del libro, para cuidar el grado de verosimilitud que podría despertar en los lectores el simple hecho de tener tantas muertes en tan pocas páginas.  

La trama comienza con la llegada del Agente de la Continental al pueblo de Personville (o también llamado Poisonville), debido a que Donald Willsson, director de dos de los más importantes periódicos de la ciudad, había pedido que le enviaran un detective con el fin de “poder limpiar la ciudad”, sin embargo, muere esa misma noche en circunstancias extrañas, por lo que, el Agente de la Continental tendrá que descubrir quién está relacionado con la muerte de su cliente aunque la cosa se complica al enterarse que no es bienvenido en la urbe y hay más de uno que quiere su cabeza.

Algo que vuelve a Cosecha roja una obra, no sólo memorable sino también fundamental, para lo que más adelante se conocería como Noir o género negro es la manera en la que trasgrede tres grandes tópicos de la novela policíaca clásica: el enigma de la habitación cerrada (El cuarto amarillo de Gastón Leroux), el detective como posible asesino (“El asesinato de la cuesta D” de Edogawa Rampo) y lo evidente que pasa como inadvertido (“La carta robada” de Edgar Allan Poe).

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Aunado a eso también a la representación del detective como parte de la civilización y el caos que existe en el pueblo de Poisonville como un elemento de barbarie. 

Algo que menciona el crítico francés Thomas Narcejac en su libro Una máquina de leer: La novela policíaca:

Por costumbre, un género que se agota desaparece porque aparecen nuevas preocupaciones que modifican las maneras de sentir… Pero la novela policíaca encerrada en sus reglas, se gastará sin morir. Simplemente dejará de funcionar poco a poco, como una máquina sin combustible.

Esto habla que la novela policíaca clásica estaba en un punto culminante y también pronto agotaría todos los recursos posibles para seguir sorprendiendo al lector, sin embargo, Hammett es quien le da un nuevo giro al género. Existe una escena bastante interesante en la que se puede notar el cambio del policíaco clásico al más puro hard-boiled:

— ¿Cree usted que tengo algo que ocultar? —me preguntó con tono desafiante, recobrando su anterior posición rígida—. Salí. La mancha era de sangre. Sabía que mi esposo había muerto. Thaler vino a verme respecto a la muerte de mi marido. ¿Están satisfechos ahora?

—Todo eso lo sabíamos —contesté—. Lo que queremos es que nos explique el porqué.[1]

Esto reafirma lo que propone Piglia sobre la ficción policial clásica: «el detective nunca se pregunta el por qué, sino cómo se comete un crimen, y el milagro del indicio, que sostiene la investigación, es una forma figurada de casualidad.»[2]

Sin duda Cosecha roja es una novela magistral que marcó las pautas de algo que se convertiría en un modelo a seguir por muchos y pocas veces superado por otros. Su protagonista, el Agente de la Continental, un sujeto que mide un metro setenta y pesa poco más de cien kilos es un detective que no dudará en usar su pistola y manipular las cosas a su antojo con tal de obtener la información necesaria que le ayude a resolver el caso y poder salir airoso.

La obra de Hammett merece ser leída porque es uno de los mejores escritores a la par de cualquiera de la llamada «Generación perdida». Sus novelas están construidas de una manera inteligente, elaborada y sin igual. Con giros de tuerca, agudos diálogos, las escenas de acción bien descritas, pero, sobre todo, personajes inolvidables que dejaran noqueado a cualquier lector sea o no amaten del género negro. Como bien menciona Raymond Chandler, otro grande autor del género, en su excelso ensayo El arte de matar (1970):

Hammett escribió al principio (y casi hasta el final) para personas con actitud aguda y agresiva hacia la vida. No tenían miedo del lado peor de las cosas; vivían de ese lado. La violencia no los acongojaba. Hammett devolvió el asesinato al tipo de personas que lo cometen por algún motivo, y no por el sólo hecho de proporcionar un cadáver. Y con los medios de que disponían, y no con pistolas de duelo cinceladas a mano, curare y peces tropicales. Describió a esas personas en el papel tales como son, y las hizo hablar y pensar en el lenguaje que habitualmente usaban para tales fines.[3]


[1] Hammett, Samuel, Dashiell. (1961). Novelas escogidas. Madrid: Aguilar. P. 41

[2] Giardinelli, Mempo, (1984). El género negro.  México: UAM.  P.28

[3] Chandler, Raymond. (1970), El simple arte de matar. Buenos Aires: Editorial Tiempo Contemporáneo, P.201

Atzin Nieto

Atzin Nieto

Agente de la D.F. Continental. Amante de la novela negra, los ligueros y escotes pronunciados. Mi única debilidad son las mujeres con tacones.