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CRÓNICA: CÓMO ES CONTRAER Y RECUPERARTE DE COVID-19
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CRÓNICA: CÓMO ES CONTRAER Y RECUPERARTE DE COVID-19

Adrián Castañeda, tiene 32 años de edad, tiene obesidad es habitante de la Ciudad de México y fue uno de los miles de casos positivos por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19). Después de contraer y recuperarse de su diagnóstico nos permitió conocer más de cerca cómo fue su proceso médico desde la detección, hasta los síntomas y tratamiento por los que pasó para recuperarse de este virus que está sacudiendo al mundo.

Cabe aclarar que esto es un caso en particular y no representa la totalidad de los casos. Recordemos que cada uno es diferente y debe ser confirmado y atendido por especialistas de la salud.

Les recomendamos que cualquier sospecha de contagio o duda específica, llamen a las líneas de atención de su localidad y hagan caso de las recomendaciones. De igual forma, mantengan las medidas de precaución necesarias para evitar contraer el virus y propagarlo más.

https://twitter.com/SusanaDistancia/status/1253088318721601544

MI HISTORIA CON COVID-19

Empezaré por decir que nunca creí que me pasaría, ya que con la experiencia hace varios años de la influenza H1N1 donde no hice caso y la libré, pensé que esta vez correría con la misma suerte.

Todo comenzó el 12 de abril, cuando con conocimiento del virus pero sin oficializarse las medidas pertinentes en América, viajé a Los Ángeles para la boda de un primo. En ese momento comenzaron las medidas por la cuarentena en Estados Unidos y mis vacaciones se limitaron a estar encerrado sin poder ir a ningún lado, tomé las medidas sanitarias básicas, pero aún no aplicaba el rigor del distanciamiento social o «Susana Distancia».

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El 21 de abril estaba de regreso en México, haciendo Home Office y no tuve necesidad de salir de mi casa. Una noche nos despertó la noticia del fallecimiento de una tía. Una hora después estábamos afuera del Hospital 20 de noviembre, uno de los elegidos por el gobierno par atender pacientes con COVID-19.

Mi tía, antropóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INHA) había regresado de un viaje fallido a la India, cuando aterrizó en París le dieron la opción de quedarse en el aeropuerto o tomar el primer vuelo de regreso.

Decidió volver y una vez en México desarrolló una neumonía que la internó en el hospital y un par de días después falleció. La causa oficial de su muerte fue una bacteria adquirida en una operación previa que terminó por infectar sus órganos. Su prueba de COVID-19 fue negativa. Ese mismo día fue cremada y la experiencia se convirtió en mi primer golpe de realidad sobre lo que se vive con este virus.

Los familiares no pueden ver a sus enfermos, los médicos no pueden diagnosticar con certeza por falta de pruebas y no se dan abasto, lo que causa que descuiden a los pacientes por horas y cuando te entregan el cuerpo en una bolsa sellada no puedes verlo ni velarlo; no nos pudimos abrazar y cada quien lloró en sus casas. Desde ese momento mis cuidados fueron extremos, no deseaba enfermarme y terminar nuevamente en esa situación con nuestro decadente servicio de salud.

Pasaron dos semanas y otro golpe de realidad nos cayó en la familia, mi padre no tenía suficiente trabajo y el dinero comenzaba a escasear. Decidí salir a sacar mis ahorros al cajero, ya que donde vivo solo hay comercios pequeños que se manejan con efectivo y así evitamos ir al supermercado, esa fue la última vez que salí y a pesar de haber extremado las medidas sanitarias una semana después comencé a tener síntomas parecidos a los de la gripe.

COVID-19/ DÍA O

Por el 15 de abril, eran días muy calurosos y en la noche me costaba trabajo conciliar el sueño en mi cama, así que decidí bajar a mi hamaca que está junto a una puerta para refrescantemente y dormir.

A la mañana siguiente desperté con un ligero ardor de garganta, supuse que me había enfermado por dormir junto a la corriente de aire, siempre he tenido problemas en la garganta porque tengo sinusitis, en las noches respiro por la boca y los ronquidos me secan las vías respiratorias. Pero con lo que ocurría en el mundo me empecé a preocupar y decidí monitorear mis síntomas.

Todo comenzó cuando sentí la garganta inflamada, me ardía un poco y si hablaba más de 30 segundos se me empezaba a cerrar. Así estuve todo el día hasta que por la noche comencé a sentir escurrimiento nasal y malestar parecido a una gripe común. A la mañana siguiente avisé a mis padres y comencé el aislamiento.

Decidí automedicarme y comencé a tomar XL3 para tratar mis síntomas de gripe; funcionó, dos días después no había flujo nasal, fiebre ni cuerpo cortado así que dejé de tomarlo, pero la garganta empeoraba, comencé a escupir flemas horribles y empecé a perder el olfato, al día siguiente comenzaron los síntomas extraños.

Ya no se se sentía como una gripa común, sentía que mi función cognitiva empezaba a fallar, divagaba y no podía concentrarme en mi trabajo, la vista se me nublaba y sentía mareos, empecé a tener sensaciones extrañas en el cuerpo, hormigueos y lentitud al moverme, me sentía como drogado. Esa noche me despertó la primera taquicardia a las 3:00 de la mañana.

El dolor en el pecho no me dejaba respirar, sentía el corazón acelerado y el cuerpo entumecido; realmente me asusté, salté de la cama y comenzó el mismo sentimiento extraño de hormigueo, mareo y percepción lenta del tiempo, no sentía mis manos, el piso frío en mis pies era imperceptible, como pude entré al baño y comencé con otro síntoma, diarrea.

Una hora después y completamente despierto tuve otro ataque similar, a la mañana siguiente perdí el olfato completamente, nunca me había pasado que no pudiera distinguir el vaporub del vinagre y la comida solo me sabía dulce, salada o amarga. Toda la mañana llamé a los números telefónicos de emergencia que dan en las noticias pero en ninguno me contestaron.

Después de muchos intentos logré sacar una cita para hacerme una prueba en laboratorios El Chopo, la fecha me la dieron para una semana después. Mientras seguía lidiando con el aislamiento y los nuevos síntomas.

Las taquicardias se convirtieron en verdaderos ataques de ansiedad, el miedo de que tuviera que terminar en un hospital, solo alimentaba mi mal estado de ánimo y el aislamiento comenzó a sentirse como un castigo. Fue entonces que empecé a ver el lado bueno de mi situación. No tenía fiebre y los problemas respiratorios eran muy leves. Un médico particular me recetó tomar únicamente paracetamol para detener los síntomas y así comencé a seguir una rutina para sobrellevar el encierro.

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Me siento como Howard Hughes atrapado en su cuarto, trapeo diario con cloro, limpio todas las superficies que toco, me lavo las manos cada media hora, guardo mi ropa sucia en una bolsa grande de basura, me dejan la comida afuera de la puerta y regreso los platos sucios en una cubeta. Afortunadamente tengo un baño propio a dos pasos y una salida privada a la azotea para que me dé el sol.

Para el día que me tomaron la prueba yo ya me sentía mucho mejor, solo con un ligero escurrimiento nasal y la molestia en la garganta. El lugar de la prueba parecía sacado de la película Epidemia, laboratoristas con trajes blancos, caretas plásticas, cubrebocas y guantes pegados con cinta.

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Tomaron mis datos y me hicieron firmar una hoja con una pluma nueva que tenían en una cajita cerrada. Me pasaron a un cuarto pequeñito donde solo había una banca de plástico, me sentaron y comenzó la prueba, un cotonete gigante que me metieron por la nariz hasta la garganta mientras lo giraban, uno por cada fosa nasal y otro más por la boca. Aún siento el cosquilleo cada que me acuerdo.

Un médico particular me recetó algunos medicamentos: Paracetamol de 500mg cada 8 horas. Naproxeno para desinflamar la garganta, Loratadina para algunos síntomas asociados a la gripe y la sinusitis que tengo gracias a vivir en la contaminada Ciudad de México. Cuando me acabé el Paracetamol para dolores de cabeza y evitar posibles riesgos asociados a la trombosis tomé Ácido Acetilsalicílico. Y el Vaporub sólo lo usé para monitorear mi pérdida del olfato, a la fecha creo que lo he recuperado en un 70%, porque la Coca Cola me sabe a Big Cola.

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48 horas después y el resultado fue positivo, aunque la hoja de datos era demasiado confusa porque indicaba POSITIVO NEGATIVO, pero los resultado en línea tenían mejor diseño y esquema de color. Llamé a un médico para corroborar ya que en los laboratorios no me contestaban la llamada, pero ya sabía que era positivo desde el día de los ataques y la perdida el olfato. Dicen que los síntomas son como una gripa pero están muy lejos de ser una gripa normal.

La Libré

En fin, la libré. La doctora que me atendió por teléfono me dijo que en cuanto terminaran mis síntomas ya no había riesgo, pero aún así estoy al pendiente de cualquier cosa y más aún cada que leo sobre nuevos síntomas post Coronavirus. Ahora creo más en los científicos y creo menos en la gente. Lo digo porque en Facebook muchas personas en la fanpage de mi colonia preguntan que si será cierto esto del Coronavirus, a pesar de los muertos y la información diaria en las noticias.

Solo puedo decir que, mi percepción cambió drásticamente, el miedo de que esto le pase a otras personas por el simple hecho de no tener los cuidados necesarios o pensar que no les puede pasar a ellos realmente me enoja, por eso decidí contar mi historia en redes sociales, si alguna de las personas que me conocen cambia su forma de pensar será un paso más para volver a la normalidad.

Un saludo muy grande desde el encierro

POSDATA

Mi mamá ya presentó tos y dolor de cabeza, estamos por hacerle la prueba a ella y a mi papá. Entonces ahora me toca cuidar de ellos y esperar que todo salga bien ya que están en edad de riesgo. Por lo pronto conseguimos un médico que ofrece tratar cualquier problema en su clínica privada, ya que los hospitales que investigamos están completamente saturados. Así que no es buen momento para estar gastando en Funkos.

Si no es necesario, no salgan de su casa

Cinthia Flores

Cinthia Flores

Fotógrafa y reportera.