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DR. Q: DE MIGRANTE ILEGAL A EXITOSO NEUROCIRUJANO
CULTURA

DR. Q: DE MIGRANTE ILEGAL A EXITOSO NEUROCIRUJANO

The Surgeon’s Cut (Ases del Bisturí) es una docuserie, co-producida entre Netflix y la BBC, que muestra la trayectoria de cuatro cirujanos pioneros en procedimientos innovadores, y que salvan vidas en sus respectivos campos profesionales.

Mientras trabajan en medicina fetal, neurocirugía, cirugía de trasplantes y cardiología; el reparto de The Surgeons Cut ayuda a dar forma al futuro de la medicina. Alfredo Quiñones-Hinojosa, también conocido como Dr. Q, originario de Mexicali, Baja California, figura como uno de los protagonistas del programa no solo por su extraordinaria labor; si no también por su historia de vida, marcada por la perseverancia y tenacidad.

La inspiración que emana del Dr.Q es tanta que Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt, ya trabaja en un largometraje sobre su vida. «El guión está casi terminado», dice orgulloso en diálogo con BBC Mundo.

LA DEVASTADORA MIGRACIÓN LATINOAMERICANA

Quiñones-Hinojosa nació en 1968 y se crió en la comunidad de Palaco, territorio adyacente a Mexicali, ubicado muy cerca del muro fronterizo con los Estados Unidos. De familia humilde, es el mayor de cinco hermanos, aunque originalmente eran seis: Una de sus hermanas, con tan solo 6 meses de edad, murió a causa de deshidratación. En su casa no tenían acceso a luz eléctrica o agua potable.

En 1977, México sufrió una crisis económica por el abandono del régimen del tipo de cambio fijo y la baja del valor internacional del peso. Ello derivó en falta de oportunidades laborales, lo que llevó a su padre a sumirse en una profunda depresión. Así, su mamá se convirtió en la proveedora del hogar, acuñando cualquier oficio (costurera, personal de limpieza) que le permitiera sostener a la familia.

A los 19 años, Quiñones intentó saltar el muro fronterizo por primera vez. No lo logró. Tan pronto como piso territorio estadounidense, los agentes migratorios lo detuvieron y regresaron a México al día siguiente. No sería la única vez que lo intentaría, y más adelante, triunfaría en alcanzar «el sueño americano».

«La idea de brincar el muro me vino no porque lo viera como un obstáculo físico frente a mí, sino como un reto. Practiqué por muchos años cómo brincar. Tienes que correr a toda velocidad, subirte rápido y antes de llegar al alambre de púas, lanzar tu cuerpo hacia el otro lado».

Doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa Vía BBC.
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Tenía 19 años cuando logró residir permanentemente en los Estados Unidos. Al principio no tenía dónde vivir (trasnochaba en un carro) hasta que, eventualmente, logró adquirir un viejo camper por $300 dólares. Ubicado en medio de la nada, no tenía agua ni baño.

«Un día empecé a conversar con mis primos que habían abandonado la escuela. Entonces yo le digo a uno de ellos que estaba interesado en aprender inglés y salir adelante. Mi primo me dice, ¿por qué estás soñando eso? Este va a ser tu futuro, aquí vas a estar trabajando el resto de tu vida. Cuando me dijo eso sentí como si me hubieran clavado una daga en el corazón y la hubieran movido. Algo me dolió«.

Doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa Vía BBC.

Posteriormente se mudó a Stockton, California. Ahí trabajó en una compañía ferrocarrilera como limpiador, soldador y mayordomo. Tuvieron que pasar 10 años antes de que el gobierno estadounidense lo reconociera como ciudadano legal; de acuerdo a las políticas migratorias de la época.

Por las mañanas estudiaba inglés en el San Joaquín Delta College (colegio comunitario). Después, lo aceptaron en la Universidad de California en Berkeley donde se graduó con honores en Psicología. Ahí se dio cuenta de que tenía las aptitudes y oportunidades para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

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Una combinación de becas y préstamos lo ayudaron a cumplir su sueño. Terminó la carrera en Medicina, y después un Doctorado en Biología de Células Madre. Al final de sus estudios, había acumulado una deuda de $175 mil dólares. Al graduarse, decidió especializarse en neurocirugía.

«Me acuerdo la primera vez que vi el cerebro completamente expuesto en un quirófano. Pensé que era increíble. Para mi fue algo sagrado. Sentí una conexión que no la podía entender. Ahí se plantó la semilla para que después me especializara en neurocirugía».

Doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa Vía BBC.

Hoy día, el Dr. Q (así le llaman, dada la dificultad que representa para los extranjeros pronunciar su apellido); es profesor y presidente de la cátedra William J. y Charles H. Mayo de Cirugía Neurológica y dirige un laboratorio de investigación de ciencias básicas en la Clínica Mayo -una de las más prestigiosas instituciones médicas- en Jacksonville, Florida.

En reconocimiento a su trabajo, el Dr. Quiñones-Hinojosa ha recibido numerosos premios y honores, incluido el haber sido nombrado uno de los 100 hispanos más influyentes en los Estados Unidos por el Hispanic Business Journal en 2008; como Neurocirujano del Año 2014 por Voices Against Brain Cancer -donde también fue reconocido con el Premio Humanitario Gary Lichtenstein-; y por la revista Forbes 2015 como una de las mentes más brillantes de México en el mundo.

«Ahora estudio los glioblastomas multiformes. Siento ese deseo de pelear contra ellos, de luchar contra esa injusticia, porque siempre he pensado que el hecho de no encontrar una cura contra el cáncer, especialmente en el cerebro, es una injusticia (…) Me rehuso a creer que el cáncer es invencible. Me siento como un samurái que va a combatir contra un monstruo extraordinario».

Doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa Vía BBC.
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Marisol Martínez