¿Entre lo profano y lo mundano, en dónde se sitúa Bestia Bebé?, le pregunto a Tomás Quintans: “En la cancha del Racing Club”, me responde el vocalista de esta banda proveniente del barrio de Boedo, en Buenos Aires; con la mente puesta en el Cilindro de Avellaneda, allá, entre Mozart y Combatta, donde jugaría alguna vez aquella leyenda uruguaya del balompié llamada Rubén Paz, número diez del Racing, del que es fanática La Bestia Guagua y al que le dedicarían el tema “El Uruguayo”: Podrán traer nuevas estrellas / podrán gastar millones más / pero al Gran Uruguayo / nunca lo podrán igualar.

“Me enamoré del fútbol igual que más tarde me enamoré de las mujeres: de repente, inexplicablemente, sin crítica, sin pensar en el dolor o los trastornos que traería consigo”, le gusta expresar al escritor británico Nick Hornby (1959), por su parte, Quintans declara que: “Nos gusta mucho el Fútbol. Jugamos, vemos, hablamos de Fútbol, es parte de nuestra vida, entonces eso se ve reflejado en nuestras letras. Yo soy del Racing Club, Chicho Guisolfi (Bajo) del River Plate, Bovi (Guitarra) de Boca Juniors y El Polaco (Batería y percusión) de Atlético Independiente. En vivo, nunca vimos jugar a Rubén Paz, sólo en videos”.

El 11 de septiembre, el músico Daniel Johnston, obsesionado con el amor y con una fobia desmedida al Demonio, moría en la casa de sus padres en Waller, Texas, debido a un ataque al corazón; tenía 58 años y 18 rarísimos álbumes de “estudio”. Le cuestiono a Quintas sobre su sentimientos ese día:

“Obviamente es algo triste, pero creemos que dejó muchas canciones para que la gente lo recuerde. Siempre”.

Bestia Bebé grabó la canción “El amor ya va a llegar”, incluída en el álbum Las pruebas destructivas de 2017, el tema es una versión libre de “Love will find you in the end”, de Johnston; la correspondencia musical entre los dos artistas surgió debido a que el sello Japón Récords (y su responsable Laut Perata) editó en 2011 un homenaje argentino al cantautor norteamericano de la mano de veinte bandas, incluído Tom y la Bestia Bebé, el álbum cuenta con 34 temas artesanales de lo más atrevido del under musical porteño covereando a Casper.

“Yo participé con una versión de esa canción. Era solo guitarra y voz. Después la empezamos a tocar con Bestia Bebé en los recitales y a la hora de grabar Las Pruebas Destructivas nos pareció que la versión estaba buena como para grabarla y que quedase en el disco”.

Entre 1968 y 1977 bandas como Neu!, Can, Faust y Kraftwerk mirarán más allá del Rock´N´Roll occidental para crear alguna música más original e impecable jamás escuchada. Perseguían una meta común: trascender el pasado alemán mirando hacia el futuro.

Así comienza el documental Krautrock: the Birth of Germany (2009) de la BBC. ¿Cómo es que ese género logra influir tanto en bandas de La Plata como Él mató a un Policía Motorizado y Bestia Bebé?, le inquiero al autor de “Rondador Nocturno”: “La influencia del Kraut por ahí se nota más en la base rítmica, el Motorik, hacer las cosas más simples y que se repitan. Más que Kraut  en general, se nota más la influencia de Neu!”.

“Y seguro, también somos fanáticos de los Ramones”. Hay una gran influencia ramonera en Bestia Bebé, de pinta barrial y pogo escabroso, sobre todo en los shows en vivo, que gozan de una libre intensidad punk; y aunque Tomás Quintans no se considera un cronista de barrio y las historias cotidianas, sí es un lector habitual, ahora se encuentra leyendo Peronismo y la primacía de la política (1974) del filósofo argentino José Pablo Feinmann, un ensayo que sienta la posición de que el peronismo en Argentina puede realizar un socialismo nacional; analiza la relación con el Estado liberal y su confrontación con el Estado nacional peronista y con las fuerzas armadas.

Bestia Bebé, ha mostrado su inquietud por ser parte del soundtrack de la Superliga Argentina de Fútbol (de la que es campeón actual, por cierto, el Racing Club), le pregunto a Quintans por el tema que le gustaría escuchar durante una final de la Primera División, me contesta que “No me importa verte perder”, el sencillo que se desprendería del álbum del 2013 (Bestia Bebé), y esa canción es precisamente el credo de la banda, un juego seguro, la desesperanza, así no puedes perder nunca, sólo puedes ganar:

“Me gustan los perdedores / los verdaderos ganadores / es igual / no vamos a cambiar nunca más”.

Sería un balde de agua fría en las gradas del Cilindro de Avellaneda, un punto de vista distinto, una canción, un equipo y una banda de la que nunca te sentirás decepcionado.

Por último, le inquiero a Quintans por un amigo en común, Matías Fernández Feldman, productor musical, periodista, gestor cultural y capo, encargado de producir el álbum Sueño real (2015) de Shaman y los Pilares de la Creación: un CAMPEÓN, me contesta el líder de la Bestia Guagua.

Al final, siempre estamos ganando.

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Alfredo Padilla

Alfredo Padilla

Alfredo Padilla (San Luis Potosí, 1983). Estudió Comunicación en la Universidad Mesoamericana. Narrador. Autor de los libros: "Una pastilla más para que pase el dolor" (Editorial Ponciano Arriaga, 2015), "Monólogos de un niño inconforme" (Casa Editorial Abismos, 2017) y "Guadalajara Caníbal" (Paraíso Perdido, 2018). Colaborador de Letras Explícitas Nexos, Playboy México, Vice, Noisey, La Tempestad, Gatopardo, Penúltima, La Revue littéraire, Sabotage Magazine, Golfa, Cream, Marvin, Clarimonda, Juguete Rabioso, México Kafkiano, SOMA, Erizo, Revés, Siempre!, Crash, Desiertos Intactos y de los periódicos Diario Norte de Ciudad Juárez, Hoy Los Ángeles y Los Ángeles Times en Español, Escrituras Indie, los fanzines Punkroutine y El vacío.

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