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RESEÑA: ‘FETCH DE BOLT CUTTERS’, FIONA APPLE
MÚSICA

RESEÑA: ‘FETCH DE BOLT CUTTERS’, FIONA APPLE

EL ‘POP ES REDENCIÓN’

Han pasado ocho años desde que Fiona Apple nos dio el clásico ‘The Idler Wheel Is Wiser Than the Driver of the Screw and Whipping Cords Will…’ (2012), y muchas cosas han cambiado desde entonces.

No voy a escribir sobre los trapicheos sociales, culturales, políticos y de salud en los que su nuevo álbum ‘Fetch the Bolt Cutters’ (2020), se asienta como “producto” directo de denuncia e imputación. En otros terrenos, nos encontramos ahora con un nuevo disco de Fiona Apple que es verdaderamente un evento trascendental, indiscutiblemente raro y anómalo en el mundo de la música Pop.

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Es notable que esta artista de 42 años –una efigie nada relativa para los estándares musicales del siglo XXI, que ha estado presente en nuestras vidas desde mediados de los 90–, esté en el centro de este Zeitgeist (espíritu de un tiempo) verdaderamente particular (la pandemia). Y lo que es aún más notable, que a eso refiere el álbum en sí: tratar de capturar la mentalidad prevaleciente de la época; otro avance artístico después de lo que con su último álbum, parecía ya una escalada épica.

“The Idler Wheel…” se escuchaba como un refinamiento magistral de sus talentos. ‘Fetch the Bolt Cutters’ se siente más como una mutación audaz, un álbum que se libera de muchos de los tropos de su material clásico, mientras que mantiene los elementos centrales que nos encantan de ella, específicamente: el misticismo.

Es difícil pensar en la música del vulgo reciente, con tan pocos puntos de referencia cultos; esto es inconfundible en la nueva era, y frente a ello, Apple hace que toda la música del exterior parezca un villancico para niños tullidos. Esto no es para denigrar su ya genial catálogo de trofeos discográficos –ni el de otros artistas–, sino para enfatizar más la fuertísima progresión musical que se prevalece en esta entrega.

Es un material impulsado por ritmos pulsantes y penetrantes, salteados por aullidos de convulsión literaria. Nunca he tenido miedo de reproducir música que sea desordenada o abrasiva, o que lleve a emociones complejas y difíciles al interior de mi cabeza, pero es que esto se siente como un nuevo arpegio en esos términos.

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Canciones como “Relay”, “For Her” y “On I Go” se escuchan como verdaderas declaraciones de voluntad: maníacos mantras enojados para un mundo jodido; empujados por coros tan dulces que coquetearían con el oído de  tus primas –aunque terminarían enloqueciendo–. A falta de una descripción mejor, estas canciones se sienten tan Punk como la mierda, tan sucio que es algo insólito, incluso para ella.

Dicho esto, todavía hay un montón de placeres convencionales aquí. El incipit del disco: “I Want You To Love Me”, es la manera perfecta de empezar esta novela sonora, impulsada por una figura de piano celestialmente hermosa y una melodía que se transforma en impredecible.

Una de sus grandes habilidades como compositora es el gap o giro de la frase melódica, que atrapa a un oyente completamente desprevenido; se siente raro pero tan correcto en el Pop, de una manera que nadie más podría haber imaginado.

Este álbum está lleno de momentos similares, como cuando las armonías corales entran en el tórrido “Newspaper” o el pre-coro de “Cosmonauts” (probablemente la canción más anticuada de Fiona en este álbum), cuando su esquema de verso alterativo (verso antiguo de la prosodia germánica en el que la aliteración –repetición de fonemas consonánticos a principio de palabra o sílaba– prevalece) se fija en lugares inhóspitos de canciones muy tiernas.

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En esos temas, como en gran parte del material, hay una sensación de que Fiona está reorganizando magistralmente el caos del mundo, permitiendo que ingrese la cantidad correcta de crudeza y emancipación, pero manteniendo una cuidadosa atención a la forma poética.

Apple nunca ha sido una fan de la estructura “verso-coro-verso”, y aquí sutura canciones de partes aparentemente dispares, de manera que pueden sentirse intuitivas, pero están cuidadosamente construidas –no como en un Cadáver Exquisito–, perfectamente en sintonía con la forma en que la naturaleza tonal y estructural puede reproducir esa catarsis emocional que sientes al escuchar el disco.

Sus letras siguen siendo tan brillantes como sus inventos musicales. Aquí hay menos tristeza en su poesía, más ira justificada y soliloquios moderados. Sin embargo, todavía puede destruir a un ex de mierda mejor que nadie, como en “Under the Table”, cuando canta: “I’d like to buy you a pair of pillow-soled hiking boots/To help you with your climb”.

La canción que da título al álbum es un lírico tour de force, una historia personal que cita a la cantante Kate Bush –quien parece haberlo hecho todo ya–, intimando con la fama, las malas relaciones, los celos y la vergüenza; con toda esa visión de corte lírico y la aplicación rítmica perfecta que sólo ella puede ofrecer.

Pero la esperanza, las notas inspiradoras del tipo “me adelanto a decirlo todo antes que nadie” del coro, se inscriben como una gran evolución en la música contemporánea: hay una sensación de que se está excavando en el pasado, con la nueva intención de seguir adelante… Y ese ejercicio es poderoso.

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“Ladies” es otro track culminante, ligero e incluso divertido, sumamente preciosista, un jazz a lo Slow-jam que es a la vez celebratorio y autopeyorativo. “Heavy Balloon”, es un devastador análisis de la depresión a lo Freud, tiene un estruendoso coro que es más bien una súplica; se percibe como una honesta confesión de soberanía melódica sobre el YO.

Mi pieza favorita es “Drumset”, porque es el tipo de réquiem –sutilmente devastador– para una relación, algo ya conocido en ella, pero ahora con un nuevo énfasis rítmico y una libertad estructural desbordante, y es perfecto, ¡oh queridos amigos!

El coro me recuerda un poco a la “You’ve Got a Lot on Your Mind” de ‘Sloan’, al tributo de los Beach Boys de Paul Williams (‘Brian Wilson & the Beach Boys’, 1997) y a la banda sonora de ‘Phantom of the Paradise’ (1974); pero como siempre, tratándose de Fiona Apple, no suena a nada, ni siquiera suena a Fiona. Una artista generacional en plena demostración de toda su gloria.

Mixar López

Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Es colaborador de varias revistas y periódicos de México, Estados Unidos y América Latina. Vive en Des Moines, Iowa. Su primer libro de crónicas, Prosopopeya: La voz del encierro, está próximo a ser publicado.