David Gaberle caminó más de 3600 kilómetros en las grandes metrópolis, fotografiando a la gente inmersa en las ciudades, en la luz y las estructuras urbanas. Estas son algunas fotos de su publicación «metropolight».

Su fotografía es una combinación de rodaje en la calle, selección y procesamiento de imágenes. Su técnica fotográfica también muestra diferentes aspectos de relación entre la fotografía y la pintura. 

Sus trabajo desafía la manera en la que vemos el mundo que nos rodea y nos da herramientas para procesar visual y emocionalmente las calles por donde vivimos o transitamos. 

En los talleres que imparte enseña cómo la emoción está relacionada con los colores, las formas y el tema a elegir. El mayor énfasis en su obra está en la luz y su calidad. La palabra «fotografía» significa «pintar con luz», y eso es en lo que se concentra su obra.

Para él comprender y analizar su entorno es uno de los aspectos más importantes de la fotografía callejera. Asegura que un fotógrafo no es aquel que sabe presionar el obturador hasta que ocurra algo, sino quien entiende en dónde se encuentra, cómo se siente en ese espacio y qué le gustaría decir al respecto.

En esta época en la que las imágenes se pueden procesar fácilmente y casi a la «perfección», lo que realmente distingue a un fotógrafo es su visión personal. Su lenguaje visual

David Gaberle inició su carrera como fotógrafo hace 5 años, por sugerencia de un amigo.

«Me di cuenta de que llevar una cámara realmente facilita la experiencia de la sobrecarga sensorial que conlleva vivir en una gran ciudad».

Para él la cámara es una herramienta terapéutica. Una manera de darse cuenta de que no puede controlar todo lo que pasa a su alrededor. «Me gustaría pensar que la experiencia de tomar fotos me ayuda a crecer con el tiempo. Especialmente en la fotografía de calle, obtener un buen disparo requiere paciencia».

En su vida personal, a menudo se le presenta la idea clara de lo que quiere y cómo realizarla. Salir a las calle es una antítesis agradable, ya que requiere una apertura a la experiencia y una buena disposición para dejar ir muchas ideas preconcebidas. De esa manera, es un acto de equilibrio para complementar la vida en la fotografía.

Metropolight explora la carga emocional, o falta de ella, de la metrópolis del siglo XXI. En lugar de centrarse en ciudades individuales, el libro captura el entorno urbano clínicamente estéril y da pistas sobre la forma en que estructura nuestras vidas y da forma a nuestra experiencia.

Muchas de sus fotos han sido tomadas en distritos comerciales de todo el mundo. Metropolight es un registro del poder de homogeneización de las ciudades sobre su gente. Es un relato poético del cambio continuo hacia una existencia cuantificable y objetiva y las tensiones que crea en quienes viven en la ciudad.

Con suerte, el libro es un registro de esta lucha específicamente urbana; En qué nos moldea la ciudad y cómo intentamos mantenernos auténticos al mismo tiempo.

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Staff Yaconic

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