En la exposición Las superocheras participan 22 artistas que presentan 38 filmes en formato Super-8 que reúnen experiencias de mujeres de Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Puerto Rico y México, quienes emplearon este medio para generar un diálogo entre relatos íntimos y colectivos en los cuales el performance, la animación, la poesía y el relato histórico se entretejen con procesos cinematográficos de este soporte híbrido y marginal.

El resultado es una revisión de lo femenino, los feminismos, la denuncia, la emancipación y la transgresión del género, así como de las formas radicales de habitar el cuerpo y relatar una historia; se trata de narrativas inscritas en la memoria corporal, psíquica y política que van de 1968 a 2015.

El objetivo de la exposición es destacar la llegada de la cámara Super-8 a Latinoamérica hacia el final de los sesenta, cuando las mujeres artistas expresaron, a través de un medio novedoso, temas personales, así como de su entorno social y político.

Regina Tattersfield, curadora de Las superocheras, comenta que esta muestra colectiva se desprende de una investigación académica en proceso que reflexiona sobre el uso de la tecnología en la práctica de mujeres artistas visuales y en la historia del arte latinoamericano desde la década de los sesenta hasta hoy. En un principio las artistas experimentaron con la cámara Super-8 de manera creativa, incorporándola en sus performances, lo que derivó en la transformación del lenguaje estético más allá del objeto artístico. Posteriormente, y como se ve en la muestra, las artistas acompañaron sus búsquedas con estrategias conceptuales y materiales: la integración de la literatura cuestionando la narrativa del guión cinematográfico, la intervención plástica a la cinta, la experimentación sonora, la apropiación del pietaje encontrado y la instalación con soportes múltiples, los cuales rebasaron el fenómeno cinemático.

Las artistas que participan en esta selección integran un tejido intergeneracional y transdisciplinar que revela simultáneamente el nacimiento de un medio tecnológico, su presencia temporal y su aparente desaparición y resurgimiento como procesos que forman parte de la indagación de la tecnología como lenguaje artístico.

La muestra está divida en siete ejes temáticos

1) Autogeografías: integrado por piezas en las cuales las artistas imaginan la historia de la tierra (América Latina), a partir de la exploración de su cuerpo como un espacio histórico, político y geográfico que pone al descubierto rutas que se plantean en los feminismos del sur.

2) Performance: incorpora registros de acciones performáticas, happenings y acciones.

3) Cámara espejo: reúne retratos y autorretratos de las artistas, sus amigas cercanas o familiares, desde relatos que desencadenan ficciones, imágenes poéticas y narrativas coloquiales.

4) Subir el volumen: las proyecciones de las piezas descubren el paso técnico que la cámara Super 8 dio al integrar el registro del sonido. El nombre de este núcleo alude igualmente a las posturas radicales donde las mujeres realizan crítica histórica sobre situaciones políticas de represión y violencia en algunos países, especialmente durante los años setenta y ochenta, momento en que las dictaduras latinoamericanas lanzaron una agenda sistematizada sobre los movimientos de emancipación. Los discursos subversivos configurados desde el lenguaje audiovisual gestan las intersecciones entre la teoría crítica, la vulnerabilidad y la resistencia.

5) Situar lo cotidiano: muestra una selección de superochos que abordan las experiencias de lo doméstico, las relaciones afectivas y los espacios íntimos que se comparten también en los territorios de lo social y colectivo.

6) De las artistas sobre el arte: plantea una crítica a la representación de la mujer en la iconografía en la historia del arte.

7) Apropiación documental: presenta a artistas que se han encontrado fortuitamente con la cámara o película, apropiándose de los medios hasta convertirlos en parte de una subjetividad creativa.

Las superocheras reúne piezas que se presentan por primera vez en México, algunas de ellas inéditas: Lourdes Grobet, quien graba y participa en una acción performática con Silvia Orozco y Magali Lara, así como de María Eugenia Chellet, Carla Stellweg y María José Alós.

Artistas participantes

María José Alós (México); Mariana Botey (México); Maris Bustamante (México); María Eugenia Chellet (México); Rosario Cobo (Chile); Ximena Cuevas (México); Leticia El Halli Obeid (Argentina); Lourdes Grobet (México); Silvia Gruner (México); Narcisa Hirsch (Argentina-Alemania); Dalia Huerta (México); Anna Maria Maiolino (Brasil); Poli Marichal (Puerto Rico); Sarah Minter (México); Marta Minujín (Argentina); Mónica Mayer (México); Rowena Morales (México); Vivian Ostrovsky (Estados Unidos-Brasil); Teófila Palafox (México); Lygia Pape (Brasil); Carla Stellweg (México-Indenesia); y Regina Vater (Brasil-Estados Unidos).

Curaduría: Regina Tattersfield

Inauguración: 8 de noviembre de 2018, 19:00 hrs.

Galería Sur. Museo Universitario del Chopo

En el marco de M68 – 50 años del movimiento estudiantil de 1968

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