Cuando en diciembre don AMLO se apodere de la silla presidencial, el trono de la Secretaría de Gobernación será ocupado por Olga Sánchez Cordero. Un hecho histórico para México. La artista plástica Liliana Ang sabe que eso será un hito para las mujeres y para el movimiento feminista, mismo que desde sus inicios como creadora ha sido el eje de su obra.

Conocí a Liliana por casualidad: platicando con una conocida que también es artista, le pregunté si tenía a alguna colega que admirara de cierta forma. El primer nombre que tiró fue el de ella, y sobre la razón me dijo simplemente que mirara su web. La busqué y lo que ví me cautivó: en un porcentaje más allá del 90 su trabajo retrata mujeres, pero no son meros retratos sino que discretamente hacen una crítica a una sociedad donde éstas la tienen muy difícil (le pese a quien le pese).

Busqué a Liliana para platicar. Pero para este texto me reuní en otra ocasión con ella, el motivo fue para charlar sobre Espacio Fidencia, la galería taller que gestiona, y por su exposición Cada vez más desnuda cada vez más perdida, cuyas obras son una reflexión del feminismo aplicado a la plástica a nivel discursivo, y como una forma resistir en estos tiempos tan peligrosos para ser mujer.

¿Cómo se llama este proyecto?

Cada vez más desnuda cada vez más perdida, el nombre viene de uno de los dibujos, el único que tenía texto; hace referencia a un momento de transición y de estar perdida, pero chido, un momento entre lo anterior y el porvenir, sin saber hacia dónde tomar. Es una serie de dibujos que realicé hace 5 años más o menos, un momento que ahora veo como muy importante para mi trabajo.

¿Transición de qué?

Venía de cerrar la persistencia de la imagen femenina en una serie en donde las pinturas son muy fotográficas y realistas. Quería comenzar a alejarme ya de la imagen y poder trabajar más sensaciones internas y explorar pictóricamente otras posibilidades. Por ello  comencé esta serie de dibujos yendo a un taller de dibujo con modelo durante 2 años; realicé entre 200 y 300 dibujos, y eso me permitió acercarme al cuerpo humano con inmediatez total.

¿Cómo es este rito de paso ejercido a través de la plástica?

Es distinto para cada artista. Son ritos entre ciclos, lapsos de tiempo corto en los cuales los temas, ideas y tratamiento van cambiando pues se agotan. Muchos errores que han cometido grandes artistas es no reconocer estos ciclos y querer mantener por año o toda su vida algo que ya hacen bien, que le salen bien o que tiene cierto reconocimiento. Eso es aburrido, le dejo de ver sentido; por ello los ritos de paso que he experimentado son momentos en lo que todo se oscurece, me enfrentó a pesadillas y cosas que me asustan mucho. Son momentos de mucha introspección y poca producción.

¿Cómo me explicarías tu evolución pictórica hasta este momento?

La entiendo como algo muy vinculado a la imagen pues el mundo en el que vivimos es un mundo es así, en especial para nosotros, los primeros millennials. Por esta razón comencé con una pintura muy temerosa de lo pictórico y que quería imitar a una imagen fotográfica, ser muy realista porque así era como podía medir mi propia habilidad técnica. Mi proceso ha sido alejarme de este tipo de imagen e ir explorando más sensaciones internas. Aunque siempre empiezo a trabajar a partir de una que ya existe.

La mayoría de tu obra es entorno a la mujer

Es inseparable el existir en este mundo y el ser mujer. Me costó muchos años poder ponerle palabras pero mucho del movimiento feminista de los últimos años me ha ayudado a reconocer que hay una serie de condiciones de vida dictadas por nuestra cultura que son específicas para las mujeres o que son distintas para las nosotras que para los hombres; aunque siempre he estado muy consciente de esas diferencias por ciertas razones: vengo de una familia en donde hay modelos de mujer dominantes tanto en sus relaciones de pareja como de familia, lo cual choca con la sociedad patriarcal.

Tengo otra serie que se llama Gritos de placer y protesta, es un paralelismo entre los organismos y algo mucho más oscuro, todas las pinturas están realizadas en paletas apagadas y con colores extraños para representar piel, por lo que te dejan una sensación un poco incierta acerca de que si lo que estás viendo es placentero o algo más violento. Es el placer como una forma de protesta íntima, personal y callada; reivindicar el derecho de las mujeres al placer propio como una forma de resistir ante los ataques de la sociedad en la que vivimos.

Entonces, siempre me ha causado mucha curiosidad el qué significa ser mujer; por ello  comenzar a pintar mujeres no era nada extraordinario, y al hacerlo estoy hablando de distintas partes de mí o de o de como yo entiendo mi existencia en esta realidad.

¿Consideras a tu arte feminista?

Sí, necesariamente: viene de un entendimiento feminista del mundo, aunque no creo que sea muy político o propagandístico pese a que detrás de muchas de mis series tienen impresiones políticas: Las durmientes hace alusión a los feminicidios, la presenté hace tiempo en el Estado de México, lugar número uno en este crimen; en ésta retrato mujeres dormidas haciendo un sutil comentario de que no sabes realmente si están vivas o no, y de la poca respuesta e importancia que las autoridades, y la sociedad en general, le dan al tema.

¿Cómo consideras que actualmente están posicionadas las mujeres en el arte?

Las cifras son bastantes tristes: los porcentajes en los que se incluye a las mujeres en exposiciones individuales de museos y en galerías son todavía para llorar. Aunque hechos como el movimiento “Me too”  que está teniendo muchas repercusiones, particularmente en Estados Unidos y en Europa; y ahora que ganó AMLO, la primera mujer frente la SEGOB, pueden ser factores que impacten en la producción cultural y veamos mucho más de la creación de mujeres artistas, que empiecen a presentarse con mayor frecuencia en lugares de importancia y eso logre que haya un cambio en las estrategias del mundo del arte.

Creo que el auge del feminismo se da a la par con una decadencia del capitalismo y del patriarcado, por lo que consideró que mientras más mujeres estén participando en la creación de cultura, las relaciones existentes en el mundo van a cambiar.

¿Y crees que eso se puede lograr a través del arte?

Las artes y la cultura en general tienen una mayor libertad de acción y un mayor campo para cuestionarse cosas y para proponer nuevos modelos generadores de diálogos. Eso puede tener una influencia en muchos de los males de la sociedad, aunque es un proceso que toma tiempo como cualquier cambio civilizatorio no violento.

¿Cómo describirías tu obra en una oración?

Es una cita acotada de Hermann Hesse: “Let the world within to assert itself”  Qué quiere decir algo así como permite que el mundo interior se manifieste. Ese es mi trabajo, la relación que yo tengo con este, la araña de sensaciones, ideas, sentimientos,  vivencias, experiencias y recuerdos traducidas de la mejor manera que puedo, a un lenguaje plástico puesta sobre un bastidor o sobre un pedazo de papel.

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