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ESTE ES EL MAR, MARIANA ENRÍQUEZ
ENTREVISTAS LITERATURA

ESTE ES EL MAR, MARIANA ENRÍQUEZ

(Texto celebrativo a la obra de Mariana Enríquez)

La conocí en el programa de televisión argentino ‘Bibliómanos’, conducido por Eugenia Zicavo y Maximiliano Tomás. Hasta ese entonces, no sabía nada de ella. El mar estaba calmo. Salí de la isla, de espalda al faro, y zarpé mi en mi buque. El mar estaba sosiego.

Hasta que las mareas de ‘Bajar es lo peor’ (1994) me atraparon. Ya no había nudos que me sacaran de ahí. Faros distintos, como el de Fresán, Lanata y Forn, me guiaban también, aluzaban mi viaje; pero era sólo el mío, mi propia luz, la que me llevarían a sus canteras.

‘Bajar es lo peor’, la primera novela de Mariana Enríquez, se escribió a los diecisiete años. El mar, el de  ella y el de nosotros, se empezaba a picar. Nuestras velas no pudieron resistirse y se dejaron llevar, el timón giró al realismo, la fantasía y el terror, anclándonos a lo segundo, en remolinos, en el ojo del agua tras el llamado de la sirena, el canto de la penumbra y de la dulzura, todo arte y toda belleza, todo erotismo y toda catástrofe, en equilibrio con el océano, con el todo; pero no es un embobamiento soso, su melodiosa prosa encanta porque simboliza fuerza, coraje, un grito sordo en la profundidad del agua, un aullido de obstinación para hundir todo lo que dicta, impone, prescribe y se viste de verde, para experimentar la muerte y convertirnos en Ba, lo que queda después del cadáver. La obra de Mariana Enríquez es sirena.

Sucederían olas de distintos giros: ‘Cómo Desaparecer completamente’ (2004) y ‘Los peligros de fumar en la cama’ (2009), caracterizadas ambas, según los marineros, por una aparente ausencia de luz; pero no es más que un cortocircuito de irradiación en una eternidad de oscuridad; el mar de los que fueron, el mar de los puertos donde morir, el mar de los puertos donde reír con ron, y el mar que a veces no tiene sentido ni piedad. La literatura de Mariana Enríquez es ese mar.

Arturo Graf, el poeta italiano autor de ‘Art of the Devil’ (2015), escribió lo siguiente: “pobre del amor a quien la fantasía abandona”, porque “la fantasía aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles”, le contestaría Goya.

Es la fantasía la que saca a flote la narrativa de Enríquez, lo que la mantiene siempre joven y definitiva; todas las obras de Mariana tienen su origen en la fantasía innovadora.

¿Qué derecho tenemos entonces a la amortización de la sirena? Nada. Más que dejarnos llevar por esos cantos, por esas  aguas, como si una corriente fuera y viniera sin cesar de su pluma, depositando y retirando los fantasmas de nuestras viejas vidas.

Las aguas de Mariana Enríquez son también aguas rebeldes, marea roja de eufonías eléctricas, mucha música, coplas de sirenas con cabellos de colores en onda con la escritura que no quiere ser escritura, sino más bien movimiento, la nueva ola, la nueva onda, la new wave, la escritura nueva, orgánica, liberadora y rebelde, de aguas claras y también contaminadas por la sangre de otros, de cadáveres flotando al día, intoxicados por la sal, a la deriva, maltratados por la tarde, hinchados de tanto y tanto exceso, ahí, donde la realidad se sumerge por debajo del mar, donde todo es oscuro; pero aún así, los más delgados y tenues rayos de sol logran llegar. Esa es la belleza en el mar de Mariana Enríquez.

Vendrían obras esclarecedoras, como ‘Chicos que vuelven’ () y ‘Alguien camina sobre tu tumba: mis viajes a cementerios’ (2011), una serie de crónicas sobre sus encuentros con diversos camposantos a lo largo y ancho del mundo, lugares de descanso, pero también de zambra, lechos para el sexo, galerías de arte más vivas que las de cualquier ciudad, evidencias de magia vudú, tráfico de huesos y estatuas, epitafios dulces y poéticos.

Mariana Enríquez convierte a la muerte en azúcar, justo como se hace en Janitzio, Pátzcuaro, una isla en ritual a la partida, rodeada de agua estancada.

Nos arrojaría salvavidas como ‘Las cosas que perdimos en el fuego’ (2016), ‘La hermana menor’ (2018) y más recientemente, ‘Nuestra parte de noche’ (2019), un recorrido por la oscuridad desde el principio de los tiempos, desde el principio de las naciones, desde el principio de las órdenes, a través de la historia de un padre y un hijo que rehúsan de la militancia.

En la obra de Enríquez, el lector deja de ser un naufrago y hace del mar su propia morada: olas que mutan, corrientes donde viajan sirenas sensuales a las que no podemos hacer oídos sordos. Una prosa cantará. Nosotros la seguiremos, serán cantos de sirena que atraerán a los lectores hacia las  rocas del remordimiento.

Mixar López

Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Es colaborador de varias revistas y periódicos de México, Estados Unidos y América Latina. Vive en Des Moines, Iowa. Su primer libro de crónicas, Prosopopeya: La voz del encierro, está próximo a ser publicado.