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UNA FOTO: EL SESGO DE INFORMACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
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UNA FOTO: EL SESGO DE INFORMACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La fotografía de una mujer policía llorando o, mejor dicho, con los ojos llorosos dio la vuelta en los medios nacionales levantando diversas versiones de los hechos, sin embargo, esto nos llevó a un campo más allá de las versiones vertidas por los diversos intereses de los grupos que la compartieron y le colocaron su propia versión en pie de foto. Ese campo es el del periodismo feminista o de perspectiva de género. 

La fotografía fue tomada por la reportera Kena Uribe de Telediario, y fue el medio AJ+ el que se encargó de disipar la confusión de una forma puntual y tajante: la fotografía de la policía con ojos llorosos no se debía a una agresión por parte de los grupos feministas, tampoco se debe a que lloraba por escuchar la historia de una chica que narró su abuso, en realidad de trataba de los efectos del uso de gas lacrimógeno que el cuerpo policiaco utilizó contra las bombas molotov.

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A pesar de que esta información que aclaró los hechos fue difundida por redes sociales, diversos medios de comunicación utilizaron la foto con fines mediáticos y políticos donde había un factor común: criminalizar y desvalorizar la lucha feminista.

La primera en morder el anzuelo y jalar agua a su molino fue la concejala de la alcaldía Cuauhtémoc por el PAN, Ana Villagrán, quien no dudo en publicar en su Fan-page de Facebook lo siguiente: 

«Esto es lo qué pasa cuando gobiernos de izquierda siguen permitiendo que la gente que se manifiesta lleve encapuchada la cara y pueda llevar palos, bombas, martillos etc. Pero si no hay límites para ambas partes seguiremos en EL HOYO. A ti feminista que atacas a otras mujeres NO ME REPRESENTAS y eres una extensión de todo lo que buscas destruir”. (sic).

Las mayúsculas con la oración “no me representas” es una de las consignas más usadas por personas que desvalorizan el movimiento feminista.

El problema de la concejala Ana Villagrán es que es una funcionaria pública que desinforma, estigmatiza y criminaliza los movimientos y la lucha feminista bajo el eufemismo de querer justicia, cuando el mensaje es claro a la hora de culpar a alguien: “los gobiernos de izquierda”.

El golpeteo político a través de una noticia falsa es un peligro serio sin ninguna consecuencia, pues la concejala jamás salió a aclarar la noticia falsa. 

Después vino un cartón publicado en el periódico La Jornada y firmado por “el fisgón”. En la caricatura aparece una mujer vestida de negro encapuchada y con el ya conocido pañuelo verde que visibiliza el apoyo al aborto.

La chica en el plano sale pisando el casco de una policía y sosteniendo una pancarta donde se puede leer: ¡Alto a la violencia contra las mujeres! (pero si son policías rómpeles su madre).

Mientras en la otra mano sostiene un martillo. De nuevo la estigmatización contra las luchas feministas, además, una imagen sin contexto y sin sentido real de lo que pasó. Estas imágenes al ser mediáticas mandan un mensaje a millones de personas comienza a crear dogmas. 

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Todo esto en conjunto conlleva una sola visión de los hechos. Para analizar más a fondo sus consecuencias, platiqué con Estefanía Camacho, periodista independiente con perspectiva de género y esto comenta sobre los peligros de no formar periodistas con dicha perspectiva: 

«Cuando los y las periodistas tienen un impacto en la sociedad, como todo proceso comunicativo, es crucial revisar desde dónde se comunica y quién comunica. La perspectiva de género en el periodismo es urgente para todo tipo de secciones, desde la económica, la de divulgación, hasta la nacional o deportiva.

Las construcciones de género sobre lo femenino y lo masculino se han impuesto en términos de estereotipos y magnificado erróneamente por los medios, los cuales en su mayoría han estado conformados por hombres, como otras actividades en el mundo y en la historia. Lo cual quiere decir que durante siglos los hombres han contado las historias desde su visión inevitablemente desigual.

Hacer periodismo con perspectiva de género no es neutralizar las experiencias o las noticias o hablar únicamente de mujeres o de «temas de mujeres», es nombrar los impactos que tienen las construcciones de género en los individuos de cada sociedad para dejar de invisibilizar problemáticas que a todos nos son relevantes».

Ese mismo día, un medio llamado “Sin línea” publico una foto donde se ve a feministas en un choque contra el cuerpo policiaco, cabe señalar que la foto publicada por el medio no logra distinguir que en dicho enfrentamiento sea directamente contra mujeres policías, sin embargo, editorializaron la imagen con la siguiente oración:

“Dicen defender los derechos de las mujeres, pero golpean a las mujeres policías”.  Estas aseveraciones son de nuevo peligrosas, pues no se cuenta con una formación de género, esto trae consigo también diversos efectos. Estefanía Camacho nos relata un poco de estas consecuencias: 

«Las consecuencias de no contar con una perspectiva de género en el periodismo (o hacer periodismo feminista que es lo mismo) antes se traducía indirectamente en una normalización y reproducción de estos estereotipos y construcciones sociales sobre lo femenino y lo masculino. Continua: Se invisibilizaban problemas de salud, de seguridad, de movilidad y de todo tipo que perpetuaban la discriminación entre hombres y mujeres.

Ahora, creo que las consecuencias de que no haya perspectiva de género en los medios es el rechazo por la sociedad, porque los medios deben transformarse como lo ha hecho la sociedad y continuar con prácticas sexistas en los medios es obsoleto, hasta confuso y hasta viola diversos acuerdos y leyes que existen en el país». 

Y es que, si haceos memoria en los medios de comunicación más populares para la sociedad mexicana, debemos recurrir a los noticieros estelares en televisión abierta. Mismos que estuvieron conducidos por hombres hasta hace poco.

Desde Jacobo Zabludovsky, pasando por Joaquín López Doriga y por supuesto Javier Alatorre, que hasta hace poco que la barra de noticias del canal dos colocó como titular a una mujer como Denise Maerker. En otros espacios como La Octava, personalidades como Luisa Cantú que se ha pronunciado abiertamente feminista, también lleva una agenda de género que se puede ver durante su espacio en televisión.

Ante esto debemos formular otra pregunta ¿Basta con colocar mujeres en los espacios de medios y noticieros para garantizar información con perspectiva de género?:

«No lo garantiza porque se requieren de cambios estructurales más allá de una cuota de género cumplida, pero sí es importante contar con una pluralidad en la plantilla de medios. La participación de las mujeres en el mercado laboral de los medios es una muestra de los cambios que se han dado en las sociedades al tener las mujeres más visibilidad en la agenda pública y no solo en la privada, a donde se les tenía relegadas prejuiciosamente con base en su sexo».

Estefania Camacho
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Para finalizar, la información circula de una manera cada vez más rápida por medio de las redes sociales, ante ello, es fácil caer en la desinformación o compartir información que no es proporcionada de manera oficial por las fuentes directas o medios confiables, sin embargo, la opinión pública de sus colaboradores puede tener una connotación de estigmatización respecto a los temas de perspectiva de género. ¿Entonces qué hacer para generar cambios a corto plazo?: 

Para empezar, exigir la voluntad política de los medios ya sean organizaciones civiles independientes o iniciativas privadas para terminar la discriminación dentro de sus platillas laborales como de la información que proveen. Apegarse a las exigencias de su mercado, consumidores y lectores y considerar que están conformados por entes plurales y no homogeneizados: es decir, preguntarse para quién escriben y no limitar esta información o contenido dirigido hacia un sólo género.

Garantizar una vida libre de violencia para sus trabajadores y partir de ahí: comprometerse con la ética de la información que publicarán. Aunque como reporteras o individuos en una estructura de un medio es difícil hacer un cambio que corresponde a todo un sistema que implica hasta el lector o lectora, como periodistas también pueden plantearse diversas preguntas entre las cuales están: ¿estoy cubriendo todas las necesidades de mis lectores o de mis fuentes? ¿cómo afecta este problema a las mujeres y hombres y qué rol juegan los hombres en ese problema-solución?

Porque hablar con perspectiva de género no solo es mirar a las mujeres y hablarles a ellas, es involucrar a los hombres tanto en la problemática como en la solución. Y pensar más allá, normalmente en las minorías que nunca se mencionan: ¿Cómo afecta este problema a las mujeres indígenas-mayores-LGBT con alguna discapacidad o económicamente vulnerable?

Siempre actualizarse, salir de lo que normalmente nos afecta a nosotros como personas, evitar lugares comunes (entre los cuales hay romantización de temas o discriminación, como llamar a una mujer la esposa de, la hija de, la mamá de) y a veces, si no encontramos cierta información, habrá que producirla porque eso significa que, si no se nombra una problemática, no se construyen soluciones para ella.

Estefania Camacho

Ángel Armenta López

Ángel Armenta López

Estudios en la academia de Arte y Patrimonio cultural en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Especialización en gestión de la música. Periodista cultural y director en el Festival Heterodoxias. Ponente nacional e internacional en temas relacionados a la música, la gestión y la cultura pop.