La obscura selva, misteriosa y mortal. Milenaria, mágica. El paso arremetedor de la evolución la llevó a ser hogar de múltiples criaturas majestuosas y únicas en el Planeta Tierra; lugar idóneo para el desarrollo de una historia conformada por valor, desgracias, sufrimiento y hermandad. Fue en 1894 cuando el escritor y poeta británico, Rudyard Kipling, llevó a los estantes públicos su obra titulada El libro de la selva, conformado por dos volúmenes, el cual llegó a cambiar la historia de los cuentos protagonizados por niños.

Y fue hasta el año 1967 que Disney y su colorida perspectiva llevó a la pantalla grande la versión más conocida hasta el momento de la historia de Kipling. Sin embargo los avances tecnológicos dentro del entretenimiento han traído de vuelta clásicos y en forma de live-action, distintas versiones comienzan a producirse. En esta ocasión el turno del actor y director Andy Serkis, proyecto desarrollado por Warner Bros. y vendida a Netflix, ¿a caso no será tan buena para no haber sido estrenada en salas comerciales?

La historia, en esencia, es la misma desde hace generaciones, podemos ver nuevamente al joven protagonista Mowgli (Rohan Chand) y al resto de animales, quienes además de ser sus protectores de vida, se vuelven sus maestros, al enseñarle respecto por la naturaleza, cuidado de cualquier otro ser y ser cuidadoso de otras especies mortíferas con las que comparten hogar.

En esta ocasión la perspectiva visual, bien aprovechada por la técnica del CGI, propone versiones realistas con marcados rasgos de crudeza animal que no habían sido visto anteriormente. Esto se traduce en rostros lastimados por antiguas batallas, colores brillantes y siluetas empoderadas de contrastes con el ambiente de la selva. Y como siempre ha sido caracterizado el séptimo arte, una creación subjetiva, estas nuevas versiones animales pueden ser agresivas y horrendas para algunos gustos y es completamente válido no ser gustoso de este cambio y propuesta.

Sin embargo contar con otras perspectivas es algo que considero provechoso para el quehacer cinematográfico, pero las comparaciones se hacen presentes y es aquí donde el éxito de una producción toma camino. En esta ocasión, podría pecar de no tener animales bonitos y esponjosos, pero esto nos hace recordar la complejidad y ferocidad de la vida misma, aún más en el reino animal. Siempre habrá que tenerlo bien en mente: la vida no es como Disney nos lo pintó.

 

Por otro lado, la historia adaptada por Callie Kloves, quien tiene su gran debut como guionista profesional con esta producción. Es justo esta falta de experiencia la que terminó por notarse, ya que su argumento se dió tiempo de presentar la fase oscura de cada personaje, pero olvidó el sentido rítmico en su narrativa; distintos momentos de la película carecen de objetivos claros para el desarrollo entretenido de la historia, además de contar con algunos personajes carentes de personalidad, un ejemplo de ello es el conocido Baloo, quien es más un oso gruñón, sin chispa atractiva o expresiones capaces de sentir un apego hacia él. Al crear una versión obscura y un tanto más cruda no significa transformar el fondo o forma de un personaje.

Aunque el verdadero motivo por el que vale la pena ver la cinta llega bajo los jóvenes hombros de Rohan Chand, quien presentó la mejor versión de Mowgli que se haya visto hasta el momento, superando con notable calidad actoral a Neel Sethi, responsable de interpretar al mismo personaje en la cinta live-action de Disney titulada: El libro de la selva (2016). Esta afirmación es por el desenvolvimiento artístico que proyecta Chand al ser algo más que un cachorro humano con corazón salvaje.

En distintos momentos Rohan Chand logra echarse al hombre la cinta entera con rostros de un empoderado joven, mientras distintos sentimientos desgarradores recorren todo su ser. Estas facetas humanas logran generar una conexión con el espectador y de este modo se puede encontrar el motivo para continuar con ánimos el metraje. Además el trabajo de maquillaje sobre Chand consigue acentuar esta crudeza, desde largas heridas con sangre fluyendo de ellas hasta notorios hematomas o sequedad en sus labios.

Mowgli: Relatos del libro de la selva cuenta con una valiente propuesta de su director, Andy Serkis, quien optó por presentar el lado real del mundo animal: garras, heridas de muerte y corazones fríos, por ello es reconocible su esfuerzo, el cual consiguió la presentación de una valiosa interpretación de Mowgli con Rohan Chand. Sin embargo las carencias de su libreto restan valía a la producción entera al arrancar la conexión de algunos animales y sus personalidades con el espectador. No, no esperaba ver cánticos saliendo del enorme hocico de Baloo, sin embargo la frialdad con la que es representado (a la par de otros personajes animales), sin duda dejar una mal sabor de boca.

Título: Mowgli: Relatos del libro de la selva
País: Estados Unidos y Reino Unido
Director: Andy Serkis
Guionista: Callie Kloves
Género: Aventura y drama
Duración: 1h 44min
Estreno en México: 7 de diciembre (Netflix)

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Uriel Linares García

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine de @ControlTotalMex y crítico cinematográfico en @Yaconic.

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