«El periodismo que está diseñado para ser viral o

elegido por un algoritmo no es periodismo, Es marketing».

Jason Koebler, editor de Motherboard 

Hace unos años una colega fotógrafa de conciertos, recibió una propuesta para escribir en una revista de carácter musical. Recuerdo que me contó que le pidieron un artículo sobre la banda que más le gustara. A los pocos días me llamó contenta,  la habían recibido en la revista y sería colaboradora.

Sin duda me alegré por ella, sin embargo, saltaba una duda importante ¿Qué razón de ser periodista si vamos a escribir sobre lo que más nos gusta? En todo caso, escribir un artículo sobre lo que NO nos gusta, sería verdaderamente un ejercicio de periodismo;  escribir sobre lo que nos gusta, en todo caso requiere la lucidez de la redacción con unos pocos gramos de objetividad, y sobre lo que no nos gusta, nos enfrentaría a una serie de prejuicios, construcciones y dogmas propios, inclusos ajenos.

Una de las frases que más cuajo en mi ser, es la dicha por Javier Hernández Chelico, una persona que ha echado raíces en el periodismo musical de nuestro país.

“Para ser periodista musical, debes amar más al periodismo que a la música”

Y estoy de acuerdo, completamente, pero también es cierto todo periodista musical -creo- debe tener algo o mucho de fan, por el simple hecho de nunca dejar de disfrutar la experiencia de inmersión sonora/sensitiva y no tratar a la música como mera información.

En alguna ocasión entreviste a  Arturo  Flores, editor de la revista PlayBoy México, y le pregunté cuál era la diferencia entre el periodista y el periodista musical y respondió contundente: “Un periodista es un periodista y punto. El que sirve para esto es capaz de cubrir lo que se le ponga enfrente.

Se ha malentendido la especialización. Una cosa es que seas experto en un terreno, pero no significa que te veas incapacitado para cubrir otras cosas”. La figura del periodista ha ido mutando según el contexto, como casi todo, pero también existen fronteras de riesgo.

Se dice que el internet democratizó muchas cosas, el acceso a la información, el llamado prosumer, y aquella ventaja de poder crear tu propio medio, un blog, o un canal de YouTube, y con ello, ha venido una ola de fans queriendo hacer periodismo, y quede claro, no tengo nada contra estas nuevas herramientas, de hecho las aplaudo. Sin embargo me toca cuestionar desde dónde estamos haciendo periodismo. ¿Desde el gusto? ¿Desde ser un porrista? ¿Desde la publicidad y el marketing?

Periodismo a modo

Está claro, investigamos, escribimos y cubrimos sólo lo que nos gusta. Podemos pasar semanas enteras escribiendo sobre Blur, Oasis y todo lo que huela a britpop. Si bien, somos especialistas en música, ya no hablemos de cubrir otros terrenos como lo menciona Arturo Flores, sino de cubrir otros géneros, esos diametralmente opuestos a nuestros gustos, pero no por ello, menos importantes.

Hace unos años la Banda el Recodo en un arranque de inspiración, se aventó a tocar una canción de Roger Waters (Another Brick In The Wall) y rápidamente, se hicieron acreedores de una serie de encabezados y textos llenos de odio. Recuerdo que un medio tituló su nota como “Patada en los huevos al rock británico cortesía de La Banda el Recodo”. Después pensé en la vez en que el mismo Waters intento cantar las mañanitas en un español mal masticado, bandera mexicana en cuello, y los medios lo calificaron como una muestra de cariño. 

Y así fue como hice un artículo en respuesta a aquel encabezado “Patada en los huevos al folclore mexicano cortesía de Roger Waters”. En realidad, no tengo nada contra ninguna de las dos versiones, sin embargo, la primera revela el colonialismo cultural con el que se hace periodismo, y por otro lado, lo poco atentos y reflexivos, vamos ya ni siquiera críticos que podemos ser con los ídolos.

También, es sabido que a través del gusto, podamos estar documentando las tendencias, y dejando de lado procesos realmente importantes dentro de nuestro país y con nuestros músicos, pues mientras Morrisey es tendencia en medios por sus inagotables visitas a nuestro país, es totalmente desproporcional a las notas de una banda como Troker tocando en festivales como Glastonbury.

Documentar lo local, es una asignatura pendiente y hacerlo sin la exclusión, que también proviene del periodismo. Nadie está obligado a escuchar lo que tú consideras bueno y por encima de los gustos de los demás, así como no es obligación del público buscar, uno como periodista, si tiene la obligación.

¿Quién dijo que debemos ser porristas?

En diciembre del 2018, reuní a varios amigos periodistas con mucha trayectoria,  para hacer un anti-top de las peores canciones del mismo año. Diez periodistas dando su aporte con una canción. ¿Por qué hacer una lista así? Por el simple hecho de que hay cosas que están mal hechas. ¿Según quién? Según ellos, por algo son periodistas y se han ganado una voz. Ahora, fue curiosa la reacción de algunos lectores. Hubo quien estaba de acuerdo con cada peldaño de la lista, y hay quien no nos bajó de “mamadores” y por otro lado, la crítica de ser críticos (vaya ironía).

¿Está mal que digamos las cosas que no nos gustan? ¿Quién dijo que debemos ser porristas de las bandas? Para eso ya tienen a sus clubs de fans y grupies ¿No? Nuestra chamba es otra, es decir con largos o breves argumentos, porque es una pésima canción. El periodista, no es una grupie que debe alabar en todo momento a las bandas. No se trata de ser hater, ni de tirar mal pedo, pero parece que al periodismo musical, se le condiciona mucho con no ser honesto, con a la de ahuevo de “apoyar”.

Por qué llamarlo periodismo musical/cultural cuando es publicidad

No sé si somos los periodistas que nos lo tragamos todo o los publicistas, cada vez más refinados, pero no entiendo cómo determinadas noticias llegan a la prensa sin ni siquiera una pizca de sal crítica. Existen las noticias culturales, la pretensión de noticias culturales y el timo puro y duro. Los periodistas dedicados a escribir sobre cultura deberíamos saber diferenciar entre todas ellas.

O al menos arquear la ceja y transmitirle al lector nuestras dudas. Esto no lo digo yo, lo dice la periodista española Bárbara Celis al cuestionar en un artículo sobre la confusión que existe entre la llamada cultura y la publicidad, y es que en los medios, esto es cada vez más común sin un filtro crítico.

Hay medios donde han sabido disfrazar la publicidad de periodismo. Generar un contenido de tendencia para que al final, mencionar porque tales tenis, tal coche, tal celular, va mejor con tus ideales, o tu “tribu urbana” y ese tipo de cosas. Y estoy de acuerdo, de algún lado debe salir para pagar las chelas, la renta y la nómina pero también sería necesario llamar a las cosas por su nombre.  

Hace unos años en la Ciudad de México, se llevó a cabo  Festival Invrnl, quien tuvo fallas en su logística, que lo llevo a cancelar el evento el mismo día en el que sería, dejando varados a varios artistas internacionales sin poder pagarles su actuación, ni su regreso.

A la brevedad, los mismos organizadores, crearon una serie conciertos improvisados, pidiendo apoyo de sus amigos y medios aliados. De pronto se generó una ola de difusión por parte de medios de comunicación, sin embargo, ni uno sólo se dio a la tarea de escribir o investigar los motivos de la cancelación del festival, y hasta la fecha, creo que nadie lo hizo.

Fueron las mismas bandas, como Las Robertas, que tuvieron que salir a dar una explicación de la falta de profesionalismo de los organizadores. Ningún medio que yo recuerde, investigó, verificar y contextualizar es la chamba, chamba que medios aliados, jamás fueron capaces de hacer, todo fue “quedar bien”.

Y así, en mayor o menos medida, la publicidad y el marketing se disfrazan de periodismo. Basta ver los géneros musicales, películas, tiendas, que nos meten tan a fuerza dentro de un recurso pseudoperiodistico. El contenido pensado en que se haga tendencia y viral, no es periodismo, es marketing. Por eso hay que estar atentos de esos graciosos artículos que nos dicen “10 series de Netflix para gente inteligente”.

¿Violencia de género en la música? Primero Jack White

Todos fuimos testigos del fenómeno llamado #MeTooMusicos donde se registraron 143 denuncias, señalando a diversos sujetos involucrados en la música. Sin embargo, lo que generó el tráfico en las redes fue el suicidio de Armando Vega-Gil.

La prensa arribista exprimió la nota, sin embargo, poco o nada se cubrió respecto a las otras denuncias, mismas donde los sujetos señalados tuvieron que salir escribir cartitas y pedir disculpas. ¿Quién las cubrió? ¡Nadie! Si no fuese por las mismas víctimas y/o la plataforma fue que se difundió los diversos señalamientos. La prensa no cubrió ni verifico, no había tiempo si se tenía la nota tan suculenta de un suicidio.

Poco tiempo después tomó fuerza la denuncia de la cantautora Leticia Servin, quien en redes sociales denunciaba a su ex pareja, quien acusó a la que con engaños, prácticamente cometió el secuestro del menor, pues el padre quien supuestamente llevaría al niño al cine, aprovecho la ocasión para llevarlo lejos de Leticia.

Posterior a esto, consiguió de manera provisional la guarda y custodia del menor bajo los argumentos de que Servin al ser músico profesional, no pasaba tiempo con el niño por giras y presentaciones, obviamente todo falso. Sólo medios como La Jornada, Regeneración, Proceso, México.com y otros dieron seguimiento al caso- ¿Qué es lo curioso aquí? Que ningún medio especializado cubrió la noticia.

En estos dos últimos meses dos chicas han denunciado en redes a sus ex parejas. Por un lado Danae Díaz Quiroz vocalista de la banda Asociales, denunció por medio de un vídeo a un sujeto identificado como Víctor Olaguibel Sánchez, mismo que intentó matarla con un cuchillo. El tipo que también formaba parte de la banda, posterior a la denuncia, huyó. El tema ahí quedó y sólo medios como Reporte Indigo le entraron al caso.

Hace unos días, una chica llamada Jovana Salvatore, uso los mismos medios para denunciar a un sujeto de nombre Fernando Lugo, quien comenzó a sostener una relación con Jovana desde que ella tenía 16 años, mientras él 26. Ella comenta que el sujeto dentro de los 4 años que sostuvo de relación, 3 fueron bajo la violencia. Su banda llamada Spectro Demente, pertenece a la escena gótica, suficiente para que los medios especializados y no especializados cubran lo nota, y una vez más, fue la prensa ajena a la música quien siguió el caso.

Una mañana cualquiera, al despertar y ver mi time line de Facebook, me di cuenta que la nota sobre lo que había opinado Jack White, o la música inédita robada a Radiohead se replicaba en más de 3 medios de música. Apenas abrí dos notas para darme cuenta que se trataba de un sampleo de información. Acaso las revistas musicales encontraron un oasis de tráfico y clics reproduciendo notas como si se tratase de un trabajo serial.

¿En qué momento se convirtió más importante lo que artistas opinen de otros artistas? No hemos prestado demasiada atención a personajes como White, Morrisey, Yorke, Ellish, Damon Albarn dejando pasar frente a nuestras narices que la violencia y estado actual de nuestro país alcanza todos los días nuestro sector creativo, cultual y por consiguiente musical.

¿Qué caso tiene tener a 10 revistas hablando de lo mismo y sin que una tenga tantita conciencia política del contexto de nuestro país? No tiene ningún caso si seguimos compartiendo fakenews sobre longaniza comprada por AMLO a precios desorbitantes en nuestras secciones de “activismo”.

TE PUEDE INTERESAR

TALLER DE PERIODISMO MUSICAL EN DIGITAL

THE POST: EL DESAFÍO PERIODÍSTICO TRAS LA MENTIRA DE VIETNAM

WORLD PRESS PHOTO Y ALGUNAS DE LAS VICISITUDES DEL FOTOPERIODISMO

ALGUIEN ESTÁ HACIENDO PERIODISMO LENTO, CONTRA LA COYUNTURA

NUEVO PERIODISMO: ESO QUE CREES INVENTAR NACIÓ HACE 50 AÑOS

Ángel Armenta López

Ángel Armenta López

Estudios en la academia de Arte y Patrimonio cultural en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Especialización en gestión de la música.
Periodista cultural y director en el Festival Heterodoxias. Ponente nacional e internacional en temas relacionados a la música, la gestión y la cultura pop.

Previous post

ABRAZA TUS TRADICIONES Y VE MÁS ALLÁ DE TUS FRONTERAS

Next post

¿ESTÁS LISTO PARA VIVIR EL FESTIVAL OFF LIMITS?