Én la coproducción hispano-polaca lleva al cine ‘Un día más con vida’, sobre la cobertura de Kapuscinski quien estuvo durante la guerra en Angola en 1975. El periodista escribió para la Agencia Polaca de Prensa el hundimiento del país africano, que se había convertido en el epicentro de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS.

El documental es un relato autobiográfico de Ryszard Kapuscinski que narra sus últimos días en Angola como colonia portuguesa en 1975, y las terribles consecuencias de esta descolonización: una guerra civil que asoló la región hasta hace muy poco.

De aquellos días de masacres, confusâo y colonos portugueses huyendo en desbandada, el escritor recuerdo en su libro Un día más con vida las miles de cajas de madera que los lusos habían dejado en el puerto antes de partir. Miles y miles de cajas abandonadas.

El largometraje mezcla 60 minutos de animación en 3D con aroma de novela gráfica y 20 minutos de documental. Su valor documental lo refuerzan las imágenes intercaladas de archivo y varias entrevistas a los supervivientes del conflicto, 40 años después.

Aquellas páginas de horror, valor y pasión por el oficio llegan a la gran pantalla por primera vez de la mano del navarro Raúl de la Fuente y el polaco Damian Nenow, codirectores de Un día más con vida, un largometraje de animación con elementos de imagen real basado en los tres meses que el periodista pasó en Angola.

El largometraje, coproducción hispano-polaca, mezcla 60 minutos de animación en 3D con aroma de novela gráfica y 20 minutos de documental donde se recupera a todos los protagonistas vivos de aquella aventura y se recrea con maestría uno de los episodios más intensos y arriesgados en la vida profesional del reportero, ganador en 2003 del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Para De la Fuente, semifinalista en los Oscar de 2015 por su cortometraje Mineritas —producción que un año antes se había llevado el Goya—, la combinación de la imagen real y el dibujo permite al espectador “entrar en el universo de Kapuscinski, en sus miedos, sus reflexiones y sus valores”.

Presentado en Cannes, el primer largometraje sobre este héroe nacional polaco (1932-2007) lleva a la pantalla su libro epónimo, un relato de recuerdos, emociones y dilemas morales que vivió como único reportero extranjero en el último escenario bélico de la Guerra Fría en 1975.

Para conseguir transmitir una imagen ajustada del escritor polaco, el director Navarro siguió aquellas huellas de forma literal: viajó dos veces a Angola e hizo el mismo recorrido que realizó en su momento Kapuscinski. No lo hizo solo: le acompañaron los personajes vivos que aparecen en el libro y que se convierten en un cimiento esencial de la película.

Lo recibió una carretera plagada de cadáveres a lo largo de decenas de kilómetros. “Perdí para siempre la paz”, confiesa Kapuscinski en la cinta, presentada el viernes en la selección oficial del Festival de Cannes. La película recoge en efecto los pensamientos del reportero de la agencia de noticias polaca, un idealista de izquierdas movido por un impulso irremediable de acercarse lo máximo al peligro para dar con la información.

Para Kapuscinski, un periodista debía “mimetizarse con el entorno”, afirma a la AFP Raúl de la Fuente. En su viaje al infierno, el reportero conoce a Carlota, una famosa guerrillera, y al comandante Farrusco, un héroe que resiste con apenas un puñado de hombres a la espera de que entren las tropas sudafricanas para aniquilarlos.

Kapuscinski “se centraba en individuos para ver a través de ellos los grandes acontecimientos que definían el mundo. Nunca se centró en la multitud”, explica por su parte Nenow. En un momento en que la proliferación de noticias falsas en internet perjudica la imagen del periodismo, “Un día más con vida” es una oda al oficio y al trabajo sobre el terreno, cuando todavía no había teléfonos móviles ni internet.

“Hoy en día, sigue habiendo este tipo de periodismo, pero en internet es como un susurro. Los medios de comunicación de masa hacen demasiado ruido para oírlo”, opina Nenow.

Kapuściński, autor de otros títulos africanos como Ébano El Emperador, aparece en el filme como un periodista audaz y apasionado pero también alejado de la épica: es un hombre que se horroriza ante las masacres y duda sobre la ética del oficio y se plantea la necesidad de tomar partido ante la injusticia. La película, conmovedora, poderosa, épica, a veces inquietante, está a la altura de la leyenda de su protagonista. 

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