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PITA AMOR: 3 OBRAS CUMBRES DE LA POETISA CAPITALINA
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PITA AMOR: 3 OBRAS CUMBRES DE LA POETISA CAPITALINA

«Guadalupe Amor es la mayor y más ignorada poeta mexicana de la primera parte del siglo XX», asevera Michael Schuessler, director del departamento de estudios latinoamericanos de la Universidad Internacional de Estados Unidos en la Ciudad de México. Schuessler es autor de ‘La undécima musa: Guadalupe Amor’, libro sobre una de las autoras mexicanas cuyo quehacer literario ha sido infravalorado durante años: Pita Amor.

Guadalupe Teresa Amor, quien escribía como Pita Amor, fue una poeta mexicana. En vida fue conocida por su rebeldía y audacia. Su poesía, influenciada por Sor Juana Inés de la Cruz y Francisco de Quevedo; destaca por sus expresiones directas sobre temas metafísicos expuestos en primera persona.

Nació en Ciudad de México, la menor de una familia con siete hijos, de ascendencia mixta francesa, alemana y española, miembro de la aristocracia mexicana. Sus padres fueron Carolina Schmidtlein y García Teruel (de origen alemán y español) y Emmanuel Amor Subervielle (de origen español y francés).

En su juventud fue actriz y modelo de famosos fotógrafos y pintores como Diego Rivera y Raúl Anguiano. Su familia se escandalizó cuando se supo que había posado -y se había retratado- desnuda. La llamaban «La undécima musa». Fue amiga de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y María Félix.

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No empezó a escribir poesía hasta principios de los años cuarenta. Aunque redactaba en formas clásicas como el soneto, su contenido era poco convencional. También era partidaria de la décima, un poema o estrofa de 10 versos. La prolífica Amor publicó más de 25 volúmenes de poesía. Entre sus obras destacan su primer libro, ‘Yo soy mi casa’ (que narra el declive económico que sufrió su familia), publicado en 1946; ‘Polvo’ publicado en 1949; y ‘Décimas a Dios’, publicado a principios de la década de 1950.

«Su poesía era metafísica, al mismo tiempo que rozaba lo místico y lo herético. Su obra fue muy popular entre los intelectuales de México; pero al mismo tiempo, algunas de sus obras -las décimas- también fueron populares entre la clase trabajadora».

Michael Schuessler.
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Amor se convirtió en una figura destacada en Ciudad de México, presentando un programa de televisión a principios de la década de 1950, pero su estilo y gustos poco convencionales a veces le valieron críticas. En una ocasión, provocó la ira de la poderosa liga de la decencia de la ciudad cuando recitó obras de los poetas místicos Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, mientras llevaba un vestido que los miembros de la liga consideraban «arriesgado».

Su carrera de escritora decayó tras la muerte de su hijo de 19 meses ahogado en casa de una de sus hermanas. A partir de ese momento, Pita, quien nunca se casó, se convirtió en un personaje solitario, que deambulaba por la ciudad, a menudo muy maquillada, llevando un bastón y exhibiendo un comportamiento escandaloso. Utilizaba el bastón con cualquiera que intentara tocarla. Podía entrar en los restaurantes y ofrecer recitaciones improvisadas de su poesía a los atónitos comensales a cambio de propinas.

«Los últimos 20 años de su vida los pasó recluida, diciendo que todos los que conocía habían muerto o la habían traicionado», dice Schuessler. Aunque sus obras nunca se publicaron en inglés, se la considera una de las principales poetas del siglo XX en México.

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‘Yo Soy Mi Casa’ (1946)

Yo soy mi casa‘ no es solamente el nombre de su primer poemario publicado en 1946, sino también es el título de su primera novela que se dio a conocer 11 años después, en 1957. Se trata de una novela arriesgada, experimental y feminista, que, además; trata de una situación poco abordada después de la Revolución Mexicana, que es la decadencia de las clases altas.

En ‘Yo soy mi casa’ destacan la poesía como modo de expresión; la casa como andamiaje temático; y la autoría femenina. 

‘Polvo’ (1949)

«No te compares con tu tía de fuego! ¡No te atrevas a parecerte junto a mí, junto a mis vientos huracanados, mis tempestades, mis ríos de lava! ¡Yo soy el sol, muchachita, apenas te aproximes te carbonizarán mis rayos! ¡Soy un volcán!».

Elena Poniatowska.

Pita Amor era tía de la escritora, periodista y Premio Cervantes Elena Poniatowska, quien en Polvo (Torremozas) hace un prólogo semblanza de la poeta que está incluido en su libro de relatos «Las siete cabritas», donde reúne retratos de mujeres imprescindibles de la cultura mexicana.

En esta semblanza, Poniatowska, cuya madre era prima hermana de Amor; traza una amplia descripción suya y habla de cuando se publicó Polvo en 1949.

‘Décimas a Dios’ (1953)

«Dios, invención admirable,
hecha de ansiedad humana
y de esencia tan arcana
que se vuelve impenetrable.
¿Por qué no eres tú palpable
para el soberbio que vio?
¿Por qué me dices que no
cuando te pido que vengas?
Dios mío, no te detengas,
o ¿quieres que vaya yo?»

La experiencia íntima de la espiritualidad definió la intensidad poética de Guadalupe Amor. Sus poemas a lo sagrado fluyen en décimas, forma de la tradición clásica de la lírica en lengua española, modelo apto para la reflexión y la memoria.

Marisol Martínez