Extremista de derecha cambia de género para eludir sus responsabilidades legales
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Extremista de derecha cambia de género para eludir sus responsabilidades legales

El caso del neonazi que cambió de género, Sven Liebich, ahora conocido como Marie-Luise y Marla-Svenja, ha desatado un intenso debate en Alemania. El activista de extrema derecha, conocido por su antisemitismo y su historial de incitación al odio, ha generado controversia al cambiar legalmente su género. Esta transformación se produce tras ser condenado a un año y medio de prisión por delitos de odio, calumnias e injurias, una sentencia que debía cumplir en una cárcel de hombres.

El giro inesperado, sin embargo, ha provocado que su ingreso se contemple en una prisión de mujeres, lo que ha puesto en el punto de mira la recién aprobada Ley de Autodeterminación de Género del país. El caso del neonazi que cambió de género, ha levantado un gran revuelo político, especialmente por las declaraciones del ministro del Interior, Alexander Dobrindt. En una entrevista con el medio Stern, Dobrindt calificó el caso de Marla-Svenja Liebich como un «ejemplo de lo simple que es abusar» de la ley.

El ministro democristiano ha instado a un debate sobre cómo establecer «reglas claras» para evitar que la ley sea utilizada para «burlarse de la justicia, de la opinión pública y de la política», lo que sugiere una posible reforma para endurecer los requisitos. Sin embargo, el socio de coalición de los democristianos, el Partido Socialdemócrata (SPD), ha mostrado su oposición a cualquier cambio.

La portavoz de política legal del grupo parlamentario socialdemócrata, Carmen Wegge, declaró a la cadena ZDF que «con el SPD no habrá cambios en la ley de autodeterminación de género». Wegge argumenta que la ley solo debe mejorarse para beneficiar a las personas transgénero y que no se puede «volver atrás por una (sola) persona».

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El legado de odio en una nueva piel

Los expertos en seguridad y sociología han expresado su preocupación de que este giro de los acontecimientos pueda sentar un peligroso precedente. La ley alemana, que permite el cambio de género con una simple declaración ante el registro civil, sin requerir informes periciales o psicológicos, es el epicentro de la polémica. Se teme que el neonazi que cambió de género pueda utilizar su nueva identidad para evadir responsabilidades legales.

Los crímenes de odio no son transferibles, y la solicitud de cambio de género de Liebich, justo antes de su ingreso en prisión, podría ser un intento de evitar la condena original o de aprovechar un vacío legal para recibir un trato diferente. Más allá de la batalla legal, los analistas y miembros de la comunidad LGBTQ+ han advertido de un peligro aún mayor. Existe el temor de que Marie-Luise intente infiltrarse en espacios de la comunidad queer para propagar su ideología de odio desde dentro, un riesgo señalado por medios como Vice.

Este escenario, aunque extremo, refleja la creciente preocupación de que los movimientos de extrema derecha busquen nuevas formas de reclutamiento y de legitimar su discurso. El caso de Marla-Svenja Liebich, el neonazi que cambió de género, es un recordatorio de que las identidades, tanto personales como políticas, pueden ser manipuladas. Su historia nos obliga a mantenernos alerta y a considerar las ramificaciones legales y sociales de un acto que, para muchos, es una burla a la justicia y un desprecio a los derechos de las personas transgénero.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola