Fenomenología del relajo: la risa como evasión de la realidad mexicana
Literatura

Fenomenología del relajo: la risa como evasión de la realidad mexicana

La filosofía mexicana, a menudo, ha buscado comprender la complejidad de su propia identidad a través de figuras, conceptos y manifestaciones culturales únicas. Entre los pensadores que se sumergieron en esta tarea, destaca Jorge Portilla (1918-1963), miembro del célebre grupo «Hiperión«. Su obra más influyente, el ensayo «Fenomenología del relajo«, no solo es un ejercicio de rigor filosófico, sino también una profunda indagación en uno de los comportamientos más arraigados y, a la vez, más incomprendidos de la sociedad mexicana.

Publicado originalmente en 1966, Fenomenología del relajo de Portilla se aleja de las reflexiones más grandilocuentes sobre la identidad nacional para centrarse en un fenómeno cotidiano: el «relajo». A diferencia de una simple falta de seriedad, Portilla lo conceptualiza como una burla colectiva, un acto social que busca romper con la tensión de una situación formal o comprometedora. Es, en esencia, una suspensión de las reglas, una «vacación de la seriedad» que se manifiesta en la vida diaria, desde la forma más estridente hasta la más sutil.

La metodología de Portilla es la fenomenología, un enfoque filosófico que busca describir y analizar los fenómenos tal como se presentan en la conciencia, sin prejuicios ni teorías preconcebidas. A través de la fenomenología del relajo, Portilla examina el relajo en sus diversas formas —la interrupción de una clase, el chiste en una reunión solemne, la burla de las normas— para desentrañar su significado profundo. No lo ve como un simple desorden, sino como una conducta con una lógica y una función específicas dentro del tejido social.

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Para el filósofo, el relajo no es un fenómeno individual, sino una acción colectiva que requiere la complicidad de al menos dos personas. Al relajarse, los individuos crean una especie de «comunidad» temporal que se une en la burla contra una situación que, de alguna manera, les resulta ajena, rígida o inauténtica. Es una forma de desafiar la autoridad, la convención o la solemnidad sin recurrir a la confrontación directa. Portilla subraya que esta la fenomenología del relajo tiene un carácter defensivo: el relajo es un escudo con el que el mexicano se protege de la rigidez de un mundo que no siempre considera suyo.

Portilla también distingue el relajo del humor o la broma. Mientras que la broma puede ser un evento aislado con un objetivo claro, el relajo es un estado de ánimo colectivo que se prolonga y se extiende a una situación completa, desdibujando sus límites y su propósito original. Es un intento de «desestructurar» la realidad para hacerla más manejable, más accesible.

El legado de la «Fenomenología del relajo» reside en su capacidad para ofrecer una clave interpretativa de la cultura mexicana desde una perspectiva genuinamente original. A diferencia de otros pensadores que analizaron la «máscara» o el «macho», Portilla se enfocó en un fenómeno más esquivo y sutil. Su trabajo no solo enriquece la filosofía mexicana, sino que también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del juego, la burla y la seriedad en cualquier cultura.

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Fenomenología del relajo

El relajo, en la visión de Portilla, es una ventana al alma humana, un recordatorio de que, incluso en la más solemne de las situaciones, siempre existe una pulsión por romper con las reglas y celebrar la libertad de la existencia. Su análisis sigue siendo relevante, ya que nos desafía a ver en el caos aparente de nuestra vida cotidiana una estructura de significado y un modo de ser que define nuestra identidad.

Para Portilla, el «relajo» es mucho más que una broma; es una forma colectiva de evasión. Esta risa, que disuelve el compromiso e impide la seriedad, puede tener severas consecuencias. Si todo se convierte en relajo, la risa se vuelve una excusa para la inacción, y la burla, un freno para el pensamiento. El filósofo no condena la risa en la Fenomenología del relajo, sino aquella que actúa como un anestésico social, que oculta un vacío en lugar de enfrentarlo.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola