Retas AntiFIFA como protesta: El balón como barricada
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Retas AntiFIFA como protesta: El balón como barricada

La Ciudad de México se encamina hacia el 2026 bajo un despliegue de marketing que promociona un «mundial social». Sin embargo, en las periferias del Estadio Azteca, el ambiente es de resistencia. En el corazón deSanta Úrsula Coapa, las retas antiFifa han pasado de ser un encuentro dominical a convertirse en una herramienta de reapropiación territorial.

La Asamblea Antimundialista surge como una respuesta frontal a la narrativa oficial, denunciando que este evento es el catalizador de una crisis habitacional e hídrica sin precedentes. No es solo fútbol; es la ocupación física de un espacio que el capital busca privatizar. Además, transforma el juego en un manifiesto vivo contra el despojo. Así es como las retas antiFifa aparecen en esta narrativa como un grito pacífico y lleno de pasión en contra de la mercantilización del espacio y el despojo a quienes se niegan a abandonar lo que construyeron.

Mural urbano con la leyenda "Anti FIFA" y "Buscadoras", mostrando a dos futbolistas con el rostro cubierto por pasamontañas y paliacates en un entorno de protesta social.

El Bajo Puente: El origen de la insurgencia deportiva de las retas antiFifa

La iniciativa no nació en un escritorio, sino en el asfalto. Desde finales de 2025, el Bajo Puente del Azteca se convirtió en el epicentro de asambleas organizativas donde las intervenciones gráficas y los murales en gran formato comenzaron a disputar el sentido estético de la zona. Fue ahí donde las retas antiFifa emergieron de forma natural. Si el Estado utiliza el deporte para desplazar, la comunidad lo utiliza para resistir.

Para la Asamblea, el término «mundial social» es un eufemismo que disfraza injusticias espaciales profundas. La realidad documentada por colectivos vecinales muestra un incremento alarmante en construcciones irregulares y el saqueo de mantos acuíferos para satisfacer la demanda de los nuevos desarrollos. Al organizar las retas antififa, se pone sobre la mesa que la vivienda en la CDMX está siendo tratada como un activo financiero. No se trata como un derecho.

«Fucho sí, FIFA no»: Desmantelar el espectáculo

«La mercantilización de la vida en la ciudad se ha expandido también a su identidad«, afirma la Asamblea con una claridad que sacude. Bajo la consigna «Fucho sí, FIFA no«, las retas antififa logran desmantelar la narrativa del «deporte espectáculo» que convierte a las ciudades en objetos de consumo. Mientras la FIFA impone estadios blindados y experiencias exclusivas, la Asamblea devuelve al juego su carácter de asamblea popular y callejera.

Participar en las retas antififa es invitar a otrxs a empatizar con la defensa del territorio. Demuestra que recuperar el juego es el primer paso para recuperar las calles frente a un sistema que juega sucio con los habitantes. En medio de una crisis social donde el tiempo libre es casi inexistente, la Asamblea propone algo radical: el goce como autodefensa.

Las estrategias de represión tradicionales, como el encapsulamiento policial —reportado con preocupación por Amnistía Internacional en sus protocolos de 2026—, buscan desgastar emocionalmente a quienes protestan. Frente a esto, las retas antififa proponen que, si el tiempo de descanso se va a dedicar a la lucha, debe ser desde el baile y la risa. Por lo tanto, la alegría en las retas es una vía de escape al cansancio y al miedo que el Estado intenta imponer para desarticular la organización comunitaria.

Autogestión frente a los boletos impagables

Frente a la exclusión económica de los eventos oficiales, la Asamblea construye pertenencia desde la gratuidad y la autogestión. En las retas antififa, no hay transacciones ni nacionalismos tóxicos; hay colaboración con materiales, ideas y tiempo. Este modelo integra no solo a militantes, sino a aficionados que desean disfrutar del deporte con una perspectiva antiimperialista y antigentrificación.

Los datos sobre el costo de vida en la CDMX, que según la CEPAL ha precarizado el acceso al ocio, refuerzan la importancia de espacios como las retas antififa, donde la identidad no se compra ni se vende. El llamado «mundial del despojo» acelera procesos de desplazamiento mediante el capitalismo de plataformas. La Asamblea advierte que las llamadas «economías colaborativas» están atrayendo a un nuevo tipo de habitante de corta estancia. Esto desdibuja la vida de barrio.

En Santa Úrsula, las retas antififa sirven para señalar estas construcciones irregulares que amenazan con borrar la historia local. Esta lucha por la vivienda digna es transversal. En las retas convergen el feminismo que reclama seguridad en la calle, el antifascismo y el acuerpamiento a las madres buscadoras. Así se crea un frente común contra un mundo hecho para invertir y no para vivir.

Pinta sobre el asfalto de una avenida con la frase "Mundial del Despojo" en letras blancas grandes, bloqueada por una fila de pupitres escolares rojos en señal de protesta.

Memoria viva: Del boicot del 78 a la resistencia del 2026 de las retas antiFifa

La Asamblea no camina sola en la historia; se inspira en el Comité para el Boicot del Mundial de Argentina 78 y en las protestas de Brasil 2014 para construir su propio sedimento en la memoria colectiva. Las retas antififa son un eslabón más en una lucha global contra la hostilidad del Estado. Por tanto, el mensaje final para las instituciones que gestionan el entretenimiento es una declaración de principios: podrán intentar cansarnos, pero jamás entenderán lo que el gozo logra articular.

A través de las retas antififa, la resistencia seguirá existiendo. Recuerda que el territorio es de quien lo habita, lo trabaja y, sobre todo, de quien se atreve a defenderlo jugando. La Asamblea declara con firmeza:

El Estado nos quiere con miedo, preocupadxs y cansadxs, y cómo no, si tenemos que destinar nuestros días y tiempo de descanso a los procesos organizativos: si el tiempo “libre” lo vamos a destinar a la protesta, mejor que sea algo divertido.

Resistir al desplazamiento y la coptación de resursos básicos no resulta una tarea fácil en medio de lo que la gente llama «fiesta mundialista». Con sectores a favor por intereses de por medio y un grupo de personas aficionadas que no miran más allá del balón rodando en la cancha de un recinto que ha levantado ámpula desde su reinaguración. Así es como las retas antiFifa le devuelven el barrio y la organización a las personas.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola