El renombrado fotoperiodista estadounidense Steve McCurry, conocido mundialmente por su icónico retrato de «La niña afgana» para la revista National Geographic. Ha estado en el centro de una controversia que ha sacudido los cimientos de la fotografía documental. Fue acusado de la presunta manipulación excesiva de sus imágenes con programas como Photoshop. Por lo que su credibilidad como fotoperiodista se puso en entredicho. La polémica, que estalló en 2016, obligó a la industria a debatir sobre los límites éticos de la edición fotográfica en el fotoperiodismo.
El polémico retoque digital de McCurry
La controversia comenzó cuando el fotógrafo italiano Paolo Viglione, al visitar una exposición de McCurry en La Habana, notó un retoque evidente en una de sus fotografías. Una señal de tráfico había sido alterada. Al compartir sus hallazgos en su blog, otros editores gráficos se unieron a la búsqueda, revisando el vasto archivo digital de McCurry. No tardaron en aparecer numerosas imágenes que, al compararse con las versiones originales, mostraban alteraciones. Desde la eliminación de personas hasta la eliminación de objetos como ventanas o señales de tráfico, los retoques eran a menudo burdos y, lo que es más importante, cambiaban la realidad de la escena.
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Inicialmente, Steve McCurry intentó desviar la culpa a un asistente, afirmando que no dominaba Photoshop. Sin embargo, más tarde, en una entrevista con la revista Time, cambió su narrativa y se describió a sí mismo no como un fotoperiodista, sino como un «contador de historias» que utiliza un sentido estético para componer sus imágenes. Esta declaración fue recibida con indignación por sus colegas. Quienes argumentan que la manipulación, si bien puede ser aceptable en la fotografía artística o publicitaria, es una línea roja en el fotoperiodismo, donde la veracidad es primordial. El uso de Photoshop para alterar la realidad de una imagen documental es considerado un fraude.
Las fotografías más famosas de Steve McCurry
A pesar de la controversia, la carrera de Steve McCurry se define por un conjunto de fotografías que han dejado una marca indeleble en la historia. Su obra más célebre es, sin duda, «La niña afgana». Este retrato de una joven refugiada, Sharbat Gula. Con sus penetrantes ojos verdes, capturó la atención del mundo cuando apareció en la portada de National Geographic en junio de 1985. La imagen se convirtió en un símbolo del conflicto afgano y de la lucha de los refugiados.
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Otra de sus fotos icónicas es el retrato de un hombre en la India cubierto de polvo de colores, tomada durante el festival de Holi. Esta imagen, vibrante y llena de vida, encapsula la cultura y el espíritu de la festividad. Del mismo modo, sus fotografías de la guerra en Afganistán, donde se infiltró disfrazado para capturar la realidad del conflicto. Le valieron la prestigiosa medalla de oro Robert Capa. McCurry ha dedicado su carrera a documentar conflictos y culturas en todo el mundo. Desde el Golfo Pérsico hasta Camboya, dejando un legado visual que, a pesar de las controversias, ha influido en generaciones de fotógrafos.
Vic Vertigo
Redactora con 5 años de experiencia en el periodismo. Reportera especializada en cultura alternativa. Lee mi columna para un análisis profundo de las subculturas, arte urbano y la escena disidente de la urbe.
