Por Daniel Herrera / @puratolvanera

En 1964 Nina Simone dio tres conciertos en el Carnegie Hall; un momento que esperó toda la vida. La habían educado para ser una pianista clásica y el racismo, junto a las complicaciones de la vida, se lo habían negado. Pero ahora, con un repertorio que se negaba a llamar jazz, porque ése era un término inventado por los blancos, decía, las puertas del máximo recinto neoyorquino se abrían por completo para su “música clásica negra”.

Algo tiene de especial el Carnegie Hall para los intérpretes no clásicos. Cuando Benny Goodman tocó por primera vez en aquella sala sus músicos estaban muy nerviosos. Incluso Harry James, uno de ellos, dijo que se sentía como una prostituta en una iglesia. Para Nina aquel era un concierto importante y lo inmortalizó con una canción fundamental en su carrera: “Mississippi Goddam”.

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Un año antes, varios asesinatos trastornaron la vida de la comunidad negra estadunidense. En junio, el activista Medgar Evers fue asesinado de un balazo por la espalda cuando entraba a su casa. El agresor fue un blanco extremista que no pisó la cárcel porque el jurado, integrado sólo por blancos, no pudo llegar a un veredicto.

En septiembre, cuatro niñas negras murieron en una iglesia de Birmingham, Alabama, cuando varios integrantes del Ku Klux Klan sembraron dinamita en la entrada del templo. El ataque horrorizó a la comunidad negra y contribuyó a que el Acta de los Derechos Civiles de 1964 fuera aprobada por el Congreso. Aun así, los sospechosos no fueron acusados y nadie pisó la cárcel por las niñas asesinadas.

Para Nina Simone, quien en ese momento comenzaba a identificarse con los grandes problemas de su comunidad, los asesinatos no podían pasar desapercibidos. Así que escribió “Mississippi Goddam” en menos de una hora. Y las consecuencias durarían toda su vida.

El documental What Happened, Miss Simone?, dirigido por Liz Garbus (Love, Marilyn, Bobby Fischer Against the World, Killing in the Name, Yo soy Boricua, pa’que tú lo sepas!) muestra un poco de luz sobre éste y otros momentos de la vida de la cantante. He llegado a unas cuantas conclusiones, preguntas y reflexiones musicales después de verlo en Netflix.

Nina Simone Cartel Netflix

1.- Nina Simone era una pianista con futuro. Al observar su técnica, el ataque a las teclas y las habilidades que desplegaba, es fácil entender la calidad de su interpretación; pero el racismo destruyó sus posibilidades. ¿Pasaría lo mismo en la actualidad? ¿Puede una pianista negra destacar en la música de cámara? Pienso que tal vez sí, aunque al revisar rápidamente la lista de músicos negros que tocan clásico, la ausencia de mujeres es abrumadora.

2.- Nina fue una niña solitaria, alejada del mundo al que debía pertenecer por culpa del piano y las horas diarias de estudio. Pero también fue una mujer solitaria. No sólo enfrentó sus graves problemas emocionales sola, durante por años, sino que también resolvió los musicales así, en soledad. Desde el primero, cuando en un bar le dijeron que si quería seguir recibiendo dinero cada noche tenía que cantar y no sólo tocar el piano. Hasta el último, que fue abandonar la música clásica incluso cuando ya era exitosa y podía grabar lo que quisiera. Nina estaba sola ante el constante abuso de su marido, quien la golpeaba lejos de la mirada de su propia hija y otras personas. También, sola, ingresó al mundo de los derechos civiles negros. Porque, a pesar de que se rodeó de artistas, escritores y activistas, era ella, en ese mundo de hombres. What Happened, Miss Simone? no muestra a otras mujeres involucradas en la dirigencia del movimiento.

3.- Nuestra cantante utilizó el movimiento civil para reintegrarse a una raza que no sintió propia cuando era niña. Y éste se convirtió en parte fundamental de su música y de su vida. Nina perdió perspectiva; se volvió radical; abogaba por la violencia. Las imágenes la muestran aguerrida, llamando a las armas. ¿Qué sentirían los pocos blancos que estaban en esos conciertos? ¿Miedo? ¿Incredulidad? La pianista tenía que escupir todo el resentimiento que llevaba enquistado. El enemigo nunca fue más obvio. Sólo era necesario hacer las canciones que demostraran esa rabia que sentían los negros. Fue cuando, además de “Mississippi Goddam”, escribió “Four Woman” y “To Be Young, Gifted and Black”, que son algunas de sus mejores obras.

Miss Simone

4.- Por extraño que parezca, las canciones que la hicieron famosa también la hundieron. El documental explica, incluso Nina lo hace, que mientras más radical era, menos trabajo tenía. Los organizadores y promotores temían por una posible revuelta en cada concierto. Esto demuestra el doble rasero que se utilizaba con la cantante. Aretha Franklin sí podía cantar en conciertos, televisión, teatros, en todos lados. Sí, la extraordinaria cantante interpretaba “To Be Young, Gifted and Black”, pero no iba más allá. Estaba indignada por lo que sucedía a la comunidad negra, un poco, claro; pero jamás demasiado. Su show era un oasis de tranquilidad políticamente correcta y fue creado para el disfrute. Nunca lo llevó al extremo como lo hizo Simone.

5.- Nina se fue a África a ser feliz. Y esto es algo que no convence a Liz Garbus. Tal vez porque la pianista abandonó a su hija para viajar al paraíso; o tal vez porque irse significó renunciar al discurso político. Nina se fue a Liberia y a todos nos parece irresponsable, cliché y hasta absurdo. Y lo vemos así porque a Garbus lo hace: los directores dejan siempre su perspectiva en la obra.

6.- Después Nina se muda a París. Pobre y olvidada pasa el peor momento de su vida; trabaja en pequeños bares por una miseria; vive en una pocilga. De nuevo, está sola. El documental no ahonda en este periodo —en el que Nina se encuentra enlodada por completo—, avanza rápidamente, casi volando. Tal vez era desagradable, en exceso, ahondar en ese fragmento de la vida de la pianista; pero me parece que faltó profundizar en la desesperación y el abandono.

7.- La pianista y cantante regresa a los escenarios en 1976 al Festival de Jazz de Montreaux. Tenía que hacerlo. Dos razones la empujaban. Por un lado: necesitaba dinero. Y por otro: tenía que ver con su estabilidad emocional. Esa noche explica por qué estaba frente al público a pesar de que había jurado nunca volver a tocar en un festival de jazz: “You don’t understand me, you don’t know what I mean when I say I’m tired… this is my last jazz concert and I’m graduating to a higher plane”. Liz Garbus era parte del público esa noche y, años después, esas misteriosas palabras detonaron en ella la necesidad de comprender el complejo y dramático interior de Nina.

Nina Simone

8.- ¿Sería Liz Garbus la chica a la que Nina Simone regaña en medio de una canción?

9.- La hija de Nina sufrió un infierno familiar. Lo mínimo que podía hacer era explotar de alguna manera la fama de su madre. Algunos podrían pensar que fue una hija consentida por su padre, pero también habría que preguntarse cómo fue vivir con una mujer tan complicada como la protagonista del documental.

10.- What Happened, Miss Simone? explora varias canciones que podríamos definir como parte de lo más representativo de Nina Simone:

Está “I Love You, Porgy”, de la ópera Porgy and Bess, como la pieza que la llevó a cierta fama. Es el único momento en que Nina entra por la puerta grande al mainstream y lo hace de la mano de un standard.

En “I Put a Spell on You”, Nina reinterpreta ese clásico de Screamin’ Jay Hawkins con una orquesta de fondo y convirtiendo el rock en una balada emocional.

“Strange Friut”, junto a “Mississippi Goddam” son parte del repertorio socialmente comprometido de Nina. En la versión que hace de la primera, la voz plena y el piano discreto la convierten en un llanto conmovedor.

“To Be Young, Gifted and Black”, se convirtió en un himno de los derechos civiles negros, pero también en un éxito de la radio. Retomada por múltiples músicos es un canto optimista frente al racismo.

“My Baby Just Cares For Me” es un standard alegre que sirvió para un anuncio de Chanel No. 5 en 1987 y puso de nuevo en el camino del éxito a Nina. Fue fundamental para el resurgimiento de la pianista y cantante.

Y, al final, durante los créditos aparece “Sinnerman”, el viejo spiritual en las manos de Nina se convierte en una danza africana casi hipnotizante. En la versión de Montreaux de 1976, Nina deja el piano y baila mientras las percusiones siguen tocando. Parece que quiere exorcizar todo lo terrible que le ha pasado, baila porque la música es lo poco que le queda y la hace sentirse libre. Porque sólo en el escenario, mientras tocaba, se sentía de verdad liberada de lo difícil que era ser Nina Simone.

 

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