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DISEÑO Y ARQUITECTURA9 agosto, 2026

Frank Gehry y su desafío de la lógica geométrica en la arquitectura

Frank Gehry y su desafío de la lógica geométrica en la arquitectura
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Publicado originalmente el 8 de diciembre de 2025. Actualizado el 09 de agosto de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.


Frank Gehry (1929-2025) fue un arquitecto canadiense-estadounidense que desarrolló la mayor parte de su carrera en Los Ángeles y se convirtió en una de las figuras centrales de la arquitectura de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Nacido en Toronto, se trasladó con su familia a California en 1947 y recibió el Premio Pritzker en 1989. El jurado del Pritzker destacó, entre otros aspectos de su trayectoria, su uso poco convencional de materiales como cartón, malla ciclónica y metal corrugado.

Gehry murió el 5 de diciembre de 2025, a los 96 años, en su residencia de Santa Mónica, según informó Arquitectura Viva. Su muerte cerró una carrera de más de seis décadas en la que pasó de pequeñas intervenciones residenciales y muebles de cartón a proyectos como el Vitra Design Museum, el Museo Guggenheim Bilbao, el Walt Disney Concert Hall y la Fondation Louis Vuitton.

Las formas fragmentadas, los volúmenes curvos, el trabajo con maquetas y la incorporación temprana de herramientas digitales acabaron siendo rasgos reconocibles de su arquitectura. Los materiales fueron una parte central de ese proceso. El cartón de Easy Edges, la malla ciclónica de su casa en Santa Mónica y el titanio de Bilbao muestran cómo Gehry estudió las propiedades de materiales muy distintos antes de llevarlos a una escala arquitectónica cada vez mayor.

Vista exterior del Museo Guggenheim Bilbao en España, obra de arquitectura deconstructivista de Frank Gehry construida con paneles ondulados de titanio, vidrio y piedra, que desafía la geometría ortogonal tradicional.
Mobiliario de cartón: Easy Edges por Frank Gehry

¿Cuál es el estilo arquitectónico de Frank Gehry?

La arquitectura de Frank Gehry suele reconocerse por composiciones fragmentadas, geometrías irregulares, volúmenes desplazados y superficies curvas que dan a muchos de sus edificios una fuerte presencia escultórica.

Su trabajo no apareció de golpe con las grandes fachadas metálicas de los años noventa. Desde sus proyectos californianos de los setenta ya utilizaba elementos aparentemente incompatibles: una casa tradicional podía convivir con nuevas piezas de madera, vidrio, metal corrugado y malla ciclónica; una estructura podía quedar expuesta en vez de esconderse detrás de un acabado uniforme.

Las maquetas también ocuparon un lugar central en su método. En sus proyectos, los modelos físicos no servían únicamente para presentar una propuesta terminada: cambiaban durante el proceso mientras Gehry probaba volúmenes, desplazamientos y relaciones entre las distintas partes. La Fondation Louis Vuitton explica que acostumbraba producir sucesivas maquetas de madera, plástico y aluminio para registrar las diferentes etapas de cada proyecto.

A partir de los años ochenta, su obra quedó vinculada con el deconstructivismo. La relación tiene un episodio histórico concreto: en 1988, el Museum of Modern Art de Nueva York incluyó la Gehry House en la exposición Deconstructivist Architecture, junto con trabajos de Peter Eisenman, Zaha Hadid, Rem Koolhaas, Daniel Libeskind, Bernard Tschumi y Coop Himmelblau.

La exposición encontraba afinidades entre proyectos que alteraban ideas tradicionales de estabilidad, unidad y geometría regular. En el caso de Gehry, el propio MoMA utilizó su casa de Santa Mónica como ejemplo de una vivienda convencional transformada mediante formas desplazadas y materiales inesperados.

Eso explica por qué Gehry suele aparecer asociado con el deconstructivismo, aunque su trayectoria posterior fue mucho más amplia que aquella exposición. Su trabajo incorporó curvas cada vez más complejas, superficies continuas, grandes espacios culturales y herramientas digitales capaces de convertir sus maquetas en elementos construibles.

Frank Gehry

El mobiliario de cartón: cómo funcionaba Easy Edges

A comienzos de los años setenta, Frank Gehry desarrolló Easy Edges, una serie de muebles realizados con cartón corrugado laminado. El Museum of Modern Art de Nueva York fecha varias de sus piezas entre 1970 y 1972.

El procedimiento consistía en superponer y pegar capas de cartón corrugado hasta conseguir piezas capaces de soportar el peso de una persona. El Metropolitan Museum of Art explica que Gehry aprovechó precisamente la resistencia que adquiría el material cuando las láminas eran unidas en capas.

Una de las piezas más conocidas de la serie es la Wiggle Side Chair, fechada por Vitra en 1972. Su cuerpo está formado por cartón corrugado y sus bordes están reforzados con tablero duro.

El resultado cuestionaba la asociación del cartón exclusivamente con embalajes desechables. Gehry comprobó que, trabajado mediante laminación, podía adquirir suficiente resistencia para convertirse en mobiliario.

El éxito comercial de Easy Edges llegó a preocuparle. La National Gallery of Victoria señala que Gehry retiró aquella primera producción porque temía que su reconocimiento como creador de muebles terminara eclipsando su trabajo arquitectónico.

El experimento dejó una constante que volvería a aparecer en sus proyectos posteriores: observar primero las propiedades físicas del material y después buscar nuevas aplicaciones para él.

Retrato histórico en blanco y negro del arquitecto Frank Gehry en 1972, sentado en la silla Contour y apoyado sobre el escritorio ondulado de su revolucionaria colección de muebles de cartón corrugado Easy Edges, desafiando las líneas ortogonales rígidas.
El arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry posa junto a su línea de mobiliario de cartón laminado Easy Edges en un retrato de 1972.

La Gehry House: malla ciclónica, contrachapado y metal corrugado

Ese interés alcanzó otra escala en 1978, cuando Gehry intervino su propia residencia en Santa Mónica, California.

En vez de sustituir la vivienda existente, una casa de tipo Dutch Colonial Revival, construyó nuevos volúmenes alrededor de ella. La Los Angeles Conservancy registra que utilizó madera revestida con contrachapado, vidrio, metal corrugado y malla ciclónica.

La casa se encuentra en 1002 22nd Street, Santa Mónica, y recibió una segunda intervención en 1992.

La malla dejó de cumplir únicamente la función de cerca perimetral. Gehry la incorporó a los nuevos volúmenes junto con estructuras de madera y superficies metálicas. También abrió partes de la vivienda mediante grandes piezas de vidrio y creó espacios intermedios alrededor de la construcción existente.

Los Angeles Conservancy señala que algunas zonas parecían permanecer en obra y que la intervención provocó reacciones negativas entre ciertos vecinos.

La importancia de la casa está en la forma concreta en que Gehry utilizó componentes disponibles en el comercio ordinario para modificar una construcción convencional. Contrachapado, malla y metal corrugado dejaron de quedar escondidos detrás de otros acabados y pasaron a formar parte visible del edificio.

La casa también fue fundamental para la posterior asociación de Gehry con el deconstructivismo. Cuando el MoMA organizó su exposición de 1988, eligió precisamente esta obra para representar su trabajo.

Retrato histórico del arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry posando en 1978 frente a la fachada de su revolucionaria e icónica residencia deconstructivista de metal corrugado y madera en Santa Mónica, California.
Frank Gehry frente a su hogar familiar en Santa Mónica 1978, California (Estados Unidos).

Santa Mónica y Los Ángeles: materiales tomados del entorno

El uso de esos materiales estaba relacionado con la ciudad donde Gehry desarrollaba su carrera. Durante los años setenta, diversos profesionales del sur de California trabajaron con metal corrugado, montantes de madera expuestos, contrachapado y malla ciclónica. Un estudio histórico de Los Angeles Conservancy incluye a Gehry entre quienes llevaron más lejos el uso de materiales habituales de la construcción local.

Su cercanía con artistas de Los Ángeles también fue importante. El Solomon R. Guggenheim Museum sitúa entre las figuras de su entorno a Ed Ruscha, Robert Irwin, Ed Moses, Larry Bell y Ken Price.

Ese contexto ayuda a explicar por qué sus primeros proyectos incorporaron materiales presentes en almacenes, talleres, estacionamientos, cercas y construcciones ordinarias de Los Ángeles. En manos de Gehry, esos componentes pasaron a ocupar posiciones visibles dentro de viviendas, galerías y otros edificios.

Vista exterior nocturna del Museo Solomon R. Guggenheim en Nueva York, obra maestra de Frank Lloyd Wright con luces de colores y estelas de tráfico, sede de la gran exposición histórica de Frank Gehry.
Museo Solomon R. Guggenheim en Nueva York (Estados Unidos).

Las obras más importantes de Frank Gehry

La trayectoria de Gehry no pasó directamente de su casa de Santa Mónica al Guggenheim Bilbao. Entre ambos proyectos y durante las décadas siguientes desarrolló edificios que muestran cómo fueron cambiando sus formas, materiales y herramientas de trabajo.

Gehry House, Santa Mónica — 1978

La intervención de su propia casa fue uno de los primeros proyectos que atrajo atención internacional. La combinación de una vivienda convencional con contrachapado, vidrio, metal corrugado y malla anticipó muchos de los temas que desarrollarían sus trabajos posteriores.

Vitra Design Museum, Weil am Rhein — 1989

El Vitra Design Museum, inaugurado en Alemania en 1989, fue el primer edificio de Frank Gehry en Europa, según Arquitectura Viva. Sus volúmenes blancos y curvos muestran una transición entre la fragmentación angular de proyectos anteriores y las superficies más continuas que después alcanzarían otra escala.

Vista exterior diurna y simétrica del sendero que conduce al Vitra Design Museum en Weil am Rhein, Alemania, obra maestra de la arquitectura deconstructivista de yeso blanco y cubiertas de zinc diseñada por Frank Gehry en 1989.
Vitra Design Museum en Weil am Rhein (Alemania).

Dancing House, Praga — 1996

La Dancing House fue realizada por Vlado Milunić y Frank Gehry y terminada en Praga en 1996. La información oficial de Prague City Tourism identifica a ambos arquitectos como autores del proyecto y explica que sus dos cuerpos principales dieron origen a la comparación con la pareja de baile formada por Ginger Rogers y Fred Astaire.

El edificio mostró cómo Gehry podía aplicar geometrías desplazadas y curvas a un proyecto urbano situado entre construcciones históricas, sin depender todavía de las extensas superficies metálicas que caracterizarían Bilbao.

Frank Gehry

Museo Guggenheim Bilbao — 1997

Inaugurado en 1997, el Museo Guggenheim Bilbao llevó las geometrías curvas de Gehry a una escala mucho mayor. El titanio, CATIA y la coordinación digital de miles de componentes permitieron construir un edificio que tuvo repercusión internacional tanto por sus formas como por su relación con la transformación urbana de Bilbao.

Walt Disney Concert Hall, Los Ángeles — 2003

Aunque fue encargado antes que el Guggenheim Bilbao, el Walt Disney Concert Hall abrió finalmente en 2003.

La Filarmónica de Los Ángeles explica que el proceso comenzó en 1987 y pasó por numerosas versiones antes de llegar al edificio definitivo. Gehry trabajó además con el especialista en acústica Yasuhisa Toyota y con el director Esa-Pekka Salonen para desarrollar la sala.

Sus grandes superficies exteriores de acero inoxidable trasladaron a Los Ángeles varias de las posibilidades constructivas que el estudio había desarrollado durante los años anteriores.

Vista exterior en ángulo contrapicado del Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, mostrando la fachada fluida de paneles de acero inoxidable y formas deconstructivistas diseñada por el arquitecto Frank Gehry bajo un cielo azul con nubes.
Walt Disney Concert Hall ubicado en la mítica colina de Bunker Hill en Los Ángeles, California (Estados Unidos).

Fondation Louis Vuitton, París — 2014

La Fondation Louis Vuitton, inaugurada en París en 2014, llevó el trabajo con superficies curvas hacia estructuras de vidrio de gran complejidad.

La propia Fondation Louis Vuitton detalla que sus doce grandes velas están compuestas por 3,600 paneles de vidrio curvado, mientras que el cuerpo blanco del edificio utiliza 19,000 paneles de Ductal, un hormigón reforzado con fibras.

El proyecto también muestra cuánto había avanzado el modelado digital desde Bilbao. La maqueta final fue escaneada para generar el modelo digital del proyecto y los distintos equipos trabajaron posteriormente sobre un modelo 3D común, utilizando Digital Project, herramienta desarrollada por Gehry Technologies a partir de CATIA.

Del cartón al titanio: el salto tecnológico del Guggenheim Bilbao

La llegada del titanio al Museo Guggenheim Bilbao no eliminó la atención de Gehry por las propiedades de los materiales. Cambió la escala y aumentó considerablemente la dificultad de construcción.

El museo fue levantado entre 1993 y 1997 sobre un antiguo muelle con usos portuarios e industriales junto a la ría. Según la información oficial en español del Museo Guggenheim Bilbao, el exterior está cubierto por cerca de 33,000 láminas de titanio.

Gehry eligió el material después de probar distintas opciones y dejar una muestra de titanio en el exterior de su oficina para observar cómo reaccionaba. El acabado de las láminas cambia de tonalidad según la luz y las condiciones atmosféricas.

La dificultad principal estaba en convertir las curvas estudiadas mediante dibujos y maquetas en piezas que pudieran calcularse, fabricarse y montarse con precisión.

De las maquetas a CATIA: cómo trabajaba Frank Gehry

Las herramientas digitales no sustituyeron el trabajo manual de Gehry. Se incorporaron a un proceso que comenzaba habitualmente con dibujos y, sobre todo, con maquetas físicas.

El estudio elaboraba numerosos modelos mientras las formas cambiaban. Cuando la geometría alcanzaba un grado de complejidad difícil de trasladar mediante planos convencionales, los modelos podían digitalizarse y convertirse en información útil para ingenieros y fabricantes.

Para Bilbao se utilizó CATIA, un programa desarrollado originalmente para la industria aeroespacial. La documentación oficial en español del Museo Guggenheim Bilbao explica el uso de esta herramienta para trasladar las complejas formas del edificio a información tridimensional aplicable durante su construcción.

El proceso puede resumirse como una continuidad entre dibujo, maqueta, modelado digital y fabricación. Gehry no partía necesariamente de una forma creada en computadora: las herramientas informáticas ayudaban a calcular y construir formas que habían evolucionado previamente mediante modelos físicos.

Esta metodología fue una de las aportaciones más importantes de su estudio. Permitió que superficies aparentemente difíciles de racionalizar pudieran dividirse en componentes calculables, fabricarse con precisión y ensamblarse en obra.

Frank Gehry

El Guggenheim y la transformación de Bilbao

El museo abrió en octubre de 1997 y rápidamente se convirtió en uno de los edificios más reconocibles de Bilbao.

Su influencia urbana, sin embargo, forma parte de una transformación más extensa. La renovación metropolitana ya incluía actuaciones sobre infraestructuras, transporte, saneamiento de la ría, antiguos terrenos industriales y nuevos espacios públicos.

El estudio académico El “Efecto Bilbao”. La expresión de una excepción o un camino a imitar, publicado por Jon Joseba Leonardo Aurtenetxe en OBETS. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Alicante, analiza precisamente ese proceso y sitúa el museo dentro de una intervención urbana e institucional mucho más amplia.

El Guggenheim tuvo un peso evidente en la nueva imagen internacional de Bilbao y en su actividad cultural y turística. Pero el llamado “efecto Bilbao” resulta incompleto cuando se presenta como si un único edificio hubiera transformado por sí solo la economía y el funcionamiento de la ciudad.

Esa discusión terminó convirtiéndose en parte del legado de Gehry: sus edificios culturales no solo se analizaron como construcciones, sino también por la capacidad atribuida a la arquitectura de intervenir en la identidad y proyección internacional de una ciudad.

Qué une el cartón, la malla y el titanio

El cartón de Easy Edges, la malla ciclónica de Santa Mónica y las láminas de titanio de Bilbao tienen costos, propiedades y sistemas de fabricación muy distintos.

Lo que los conecta en la obra de Gehry es su interés por trabajar con las características físicas de cada material.

Con el cartón exploró la resistencia obtenida mediante capas superpuestas. A través la malla y el metal corrugado convirtió componentes habituales de la construcción cotidiana en partes visibles de una vivienda. Con el titanio y CATIA llevó esa experimentación a miles de piezas capaces de cubrir superficies curvas a gran escala.

Los materiales, por tanto, no explican por sí solos la arquitectura de Frank Gehry. Fueron herramientas para desarrollar una obra basada también en la fragmentación, el volumen, las maquetas, las curvas y una relación cada vez más estrecha entre construcción y modelado digital.

El legado de Frank Gehry

La importancia de Frank Gehry no depende únicamente del Guggenheim Bilbao ni de las superficies metálicas que hicieron reconocibles varios de sus edificios.

Su trabajo ayudó a ampliar las posibilidades de materiales que hasta entonces aparecían pocas veces como protagonistas de proyectos institucionales o residenciales. La malla ciclónica, el contrachapado y el cartón de sus primeras décadas convivieron más tarde con titanio, acero, vidrio y sistemas de fabricación mucho más complejos.

También contribuyó a cambiar la relación entre la maqueta física y las herramientas digitales. CATIA permitió que formas desarrolladas manualmente pudieran convertirse en geometrías precisas para la fabricación y la construcción, un proceso que tuvo consecuencias más allá de su propio estudio.

Sus edificios culturales abrieron además una discusión que continúa vigente sobre la capacidad —y los límites— de la arquitectura para intervenir en la imagen pública y la actividad económica de una ciudad. El “efecto Bilbao” se convirtió en una referencia internacional, aunque los estudios urbanos muestran que la transformación de la ciudad dependió de muchas más actuaciones que el museo.

Desde la Gehry House de 1978 hasta la Fondation Louis Vuitton de 2014, su trayectoria muestra una continuidad: probar materiales, modificar volúmenes mediante maquetas y buscar medios técnicos para construir formas que antes resultaban difíciles de ejecutar.

El cartón, la malla y el titanio cuentan una parte de esa historia. La otra está en el proceso que permitió pasar de una silla laminada y una casa en Santa Mónica a algunos de los edificios más reconocibles de la arquitectura contemporánea.

Redacción

Viridiana Velázquez

Editora en Yaconic. Periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Mi especialidad es el análisis del consumo cultural y las narrativas mediáticas. Con una década de experiencia como reportera en medios de comunicación como Grupo Mundo Ejecutivo o Indie Rocks! y la Comunicación Social en el Gobierno de la Ciudad de México, examino cómo el poder, el mercado y el marketing determinan la percepción del arte y la sociedad. Te ofrezco una visión profunda de la cultura como producto y como reflejo de nuestro entorno.

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