La colaboración de MAC y Rodarte que «se inspiró» en feminicidios
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La colaboración de MAC y Rodarte que «se inspiró» en feminicidios

En el año 2010, la industria de la belleza protagonizó uno de los episodios más cínicos y vergonzosos de su historia reciente al intentar convertir una crisis humanitaria en una tendencia de consumo.

La marca canadiense M·A·C Cosmetics, conocida por su presencia en zonas de alto nivel adquisitivo y su prestigio internacional, anunció una colaboración para la temporada otoño-invierno con la firma de moda Rodarte, dirigida por las hermanas Kate y Laura Mulleavy.

Bajo la premisa de capturar la atmósfera «romántica» y «misteriosa» del desierto fronterizo, las creadoras diseñaron una línea de maquillaje inspirada abiertamente en el fenómeno de violencia sistemática conocido como “Las Muertas de Juárez”. Esta desconexión total entre la estética y la ética humana pretendía estetizar el horror bajo una narrativa de «pueblo fantasma».

El núcleo de la ofensa residía en la nomenclatura de los productos, donde la marca decidió utilizar palabras que evocaban directamente el sufrimiento de las víctimas y su entorno social. Sombras, labiales y esmaltes fueron bautizados con nombres como «Juárez«, «Factory« —en alusión a las maquiladoras donde trabajaban muchas de las desaparecidas—, «Ghost Town« (Ciudad Fantasma) y «Sleepless« (Sin dormir).

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Quizás el punto de mayor crueldad fue el lanzamiento de un rubor llamado «Quinceañera«, una referencia directa a la edad de muchas de las jóvenes víctimas, cuyas vidas fueron truncadas en la misma etapa que el maquillaje pretendía celebrar.

La campaña visual reforzaba esta visión macabra: las modelos lucían rostros extremadamente pálidos, con ojos hundidos en tonos oscuros y una apariencia cadavérica que sugería la imagen de cuerpos hallados en el desierto, una propuesta que resultó ofensiva para cualquier observador con un mínimo de sensibilidad social.

La respuesta no se hizo esperar y trascendió rápidamente los círculos de la moda. Grupos feministas, activistas y defensores de los derechos humanos alzaron la voz contra lo que calificaron como una explotación comercial del feminicidio.

La presión escaló a niveles diplomáticos, involucrando a organismos como la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y la Secretaría de Relaciones Exteriores, que actuaron como nexo para exigir una reparación del daño.

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MAC Rodarte y los feminicidios en Juárez

Ante la versión que circulaba en medios sobre la visión de una de las co-creadoras, quien supuestamente consideraba «romántica» la desaparición de mujeres, la indignación colectiva obligó a las corporaciones a frenar el lanzamiento antes de que llegara a los mostradores de México o cualquier otra parte del mundo.

El desenlace de la colección MAC Rodarte y los feminicidios en Juárez marcó un precedente en la responsabilidad corporativa. Tras las disculpas públicas de ambas marcas, se decidió que la línea nunca saldría a la venta y que el stock existente sería retirado.

Como un intento de mitigar el impacto negativo, la compañía se comprometió a donar cien mil dólares a asociaciones civiles dedicadas a la protección de los derechos de las mujeres en Ciudad Juárez.

Sin embargo, para la memoria histórica de la moda, este evento quedó registrado como el momento en que el maquillaje intentó lucrar con la fosa común, demostrando que la creatividad nunca debe ser un pretexto para la deshumanización de la tragedia.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola