El boicot vasco a Spotify es impulsado por el colectivo Musikariak Palestinarekin (Músicos con Palestina), una entidad clave en la escena cultural vasca. Este movimiento de solidaridad nació formalmente en agosto de 2025, cuando un grupo inicial de músicos sintió la necesidad urgente de actuar ante las noticias que vinculaban a Spotify con la industria armamentística.
En pocos meses, Musikariak Palestinarekin se organizó hasta sumar la adhesión de más de 160 grupos y 650 músicos, incluyendo figuras prominentes como Fermin Muguruza. Este colectivo no es una reacción espontánea, sino una red de apoyo decidida a utilizar la música como herramienta de solidaridad directa con la lucha palestina, un contexto crucial que define el liderazgo del boicot vasco a Spotify.
Boicot a Spotify: ¿Qué tienen en común los drones militares y tus playlists?

La lucha por la sostenibilidad lingüística y Musikariak Palestinarekin
Para Musikariak Palestinarekin, la lucha contra Spotify es también una batalla por la supervivencia lingüística que eleva el boicot vasco a Spotify a un plano de soberanía cultural. Las bajas regalías de la plataforma son particularmente devastadoras para los creadores que producen en Euskera, una lengua minoritaria.
El modelo económico de Spotify, al favorecer las producciones masivas, se convierte en un sistema que involuntariamente castiga la diversidad lingüística y la creación de nicho. Por lo tanto, el boicot vasco a Spotify es un acto de resistencia cultural que exige un modelo digital capaz de valorar y sostener el patrimonio lingüístico que representa el trabajo de Musikariak Palestinarekin.
1,200 artistas firman en contra del boicot: «la verdadera paz es oponerse a Hamás, no boicotear el arte

El motor geopolítico: solidaridad directa y la ética de Musikariak Palestinarekin
La principal potencia de acción y el factor más único de Musikariak Palestinarekin es la base ética de su protesta. La movilización surgió tras revelarse que Daniel Ek (CEO de Spotify) invirtió cerca de 700 millones de euros en Helsing Defense, una empresa que desarrolla tecnología de drones militares.
El colectivo no busca solo un pago justo para los artistas; busca cortar todo vínculo con una plataforma cuya alta dirección financia activamente la industria armamentística ligada al conflicto en Israel. La decisión de Musikariak Palestinarekin de retirar más de 160 artistas es un acto de solidaridad directa con Palestina, posicionando al colectivo como un faro de la ética que obliga a la reflexión sobre el origen del dinero que sostiene el streaming.
Los llamados al boicot: estas son las empresas que apoyan a Israel

Un nuevo modelo de activismo digital: la fuerza de Musikariak Palestinarekin
La acción liderada por Musikariak Palestinarekin establece un nuevo modelo de activismo musical, demostrando que la organización comunitaria y la claridad ética pueden ser más poderosas que las métricas de streaming. El Boicot vasco a Spotify es una llamada a los oyentes y a otros músicos a tomar responsabilidad por la cadena de valor digital.
Al fusionar la defensa de su lengua, la crítica al modelo económico y una postura geopolítica inequívoca, Musikariak Palestinarekin se consolida como una de las fuerzas más significativas y singulares en la lucha por un ecosistema cultural más justo y ético en la era digital.
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





