La génesis del periodismo con perspectiva de género en México tiene una fecha y un nombre precisos: 1873 y el semanario Las Hijas del Anáhuac. En un ecosistema informativo donde la opinión pública era un territorio blindado para los hombres, esta publicación emergió desde la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres como un acto de insurgencia intelectual.
Lejos de las secciones de «labores domésticas» comunes en la época, el semanario Las Hijas del Anáhuac se posicionó como una tribuna crítica que exigía educación, profesionalización y autonomía económica para la mujer mexicana del siglo XIX.
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Profesionalización y disidencia en el Porfiriato
Bajo la dirección de Concepción García Ontiveros, el semanario Las Hijas del Anáhuac demostró que la gestión editorial podía ser una herramienta de emancipación política y social. En pleno Porfiriato temprano, el surgimiento de un medio redactado y administrado íntegramente por mujeres representó un desafío directo al orden establecido.
Cada edición del semanario Las Hijas del Anáhuac funcionaba como una plataforma para denunciar las leyes que limitaban el desarrollo intelectual femenino, convirtiéndose en el primer registro documental de una conciencia crítica entre las estudiantes y trabajadoras de la capital.
El pensamiento crítico como eje rector
La profundidad temática que alcanzó el semanario Las Hijas del Anáhuac abarcaba desde la literatura hasta el análisis sociológico de las condiciones laborales de las mujeres de la urbe.
No se trataba de un esfuerzo literario aislado; los artículos publicados en el semanario Las Hijas del Anáhuac defendían la capacidad intelectual femenina frente a las teorías seudocientíficas de la época que pretendían justificar la sumisión.
Este enfoque permitió que la publicación trascendiera su origen escolar, consolidándose como una pieza clave de la cultura alternativa que sentaría las bases para el movimiento feminista en México.
Arqueología de una memoria en resistencia
La escasez de ejemplares conservados del semanario Las Hijas del Anáhuac revela la fragilidad histórica de los archivos producidos por mujeres y el borrado sistemático de sus aportaciones a la prensa nacional. Sin embargo, la reconstrucción de su trayectoria a través de los fragmentos sobrevivientes nos permite identificar una genealogía de derechos humanos indispensable para el análisis contemporáneo.
Estudiar hoy la estructura del semanario Las Hijas del Anáhuac es reconocer que la historia oficial ha sido incompleta y que la verificación de estos hitos es fundamental para entender la evolución de la opinión pública en el país.
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Una herencia de autonomía informativa
El impacto duradero del semanario Las Hijas del Anáhuac reside en su carácter pionero de autogestión y rigor ético. Al romper con el esquema de las publicaciones dirigidas por hombres para un público femenino, las colaboradoras del semanario Las Hijas del Anáhuac inauguraron una tradición de independencia que aún resuena en el periodismo alternativo.
Este medio no solo fue un testigo de su tiempo, sino un agente de cambio que utilizó la imprenta como un escudo y una lanza, demostrando que la lucha por la justicia social siempre ha tenido una pluma femenina al frente.
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





