El eterno cuestionamiento sobre el origen de la raza humana y nuestra aparente soledad en el universo, han seguido día a día el pensamiento reflexivo de cada hombre a través de generaciones históricas, ¿cómo reaccionaríamos si nos encontráramos frente a frente con un visitante exterior? Nuestro miedos podrían dispararse, la sorpresa maravillarnos o… ¿podríamos enamorarnos? Todo podría suceder al mismo tiempo.

Desde la Gran Bretaña en 1977, un cohibido adolescente que disfruta del punk, Enn (Alex Sharp) y de la rebelde compañía de sus dos amigos Vic (Abraham Lewis) y John (Ethan Lawrence) deciden colarse a una fiesta en donde conocen a un grupo de hombres y mujeres jóvenes con extraños atuendos y comportamientos; en un inicio piensan se trata de una celebración con propuesta diferente, sin embargo al pasar la noche se dan cuenta que todos asistentes parecen no ser de este planeta, a pesar de su imagen humana, pero Enn termina por enamorarse de una chica diferente, la bella e inocente Zan (Elle Fanning).

Esta atípica historia dirigida por John Cameron Mitchell (Hedwig and the Angry Inch, 2001) buscó proponer un panorama juvenil que viera a través de los adolescentes ojos de los protagonistas el incomprensible amor a primera vista y cómo éste triunfaría a pesar de cualquier diferencia social, racial y de idealismos.

Sin embargo la idea de Mitchell no logró trascender adecuadamente a la pantalla grande, a lo largo de la película suceden hechos confusos que podrían dejar al espectador tendido de un hilo con un sinfín de cuestionamientos sin aparente respuesta. El libreto co-escrito por el mismo director y Philippa Goslett (María Magdalena, 2018) se quedó sin ideas para representar la estancia de una chica extraterrestre con apariencia humana y su interacción con un mundo desconocido, además del drama romántico al que estaría expuesta.

En distintos momentos se presentan escenas dignas del cine experimental que sólo son entendidas por sus creadores, mediante supuestos viajes extra corporales, sensaciones no humanas y aparentes explicaciones del origen de estos seres espaciales, todo esto no terminan por explicarlo de una manera coherente y las preguntas “¿Qué estoy viendo? ¿Qué trataron de decirme?” surgirán y surgirán.

A pesar de los serios problemas narrativos antes mencionados, el reparto protagónico cuenta con una de las herramientas más importantes en la interpretación: la naturalidad, especialmente el trabajo de Alex Sharp y Elle Fanning terminará por provocar un buen sabor de boca en su espectador, además de generar un sentido de empatía por los amables temas que abordan: el amor juvenil.

Además la famosa ganadora del Oscar, Nicole Kidman, tuvo una breve e inclusive desapercibida participación en esta cinta, a pesar de tener un personaje importante en el mundo punk para los jóvenes protagonistas, sus diálogos son simples y absurdos, fuera de su excéntrico look, este trabajo quedará en el olvido.

Por otro lado, la temática musical expuesta desde el mismo nombre de la cinta no se olvidó en absoluto y esta logrará mover los pies de su audiencia a través de los rápidos sonidos de baterías, guitarras y cantantes dignos del rock punk como: The DamnedThe DyschordsThe Velvet UndergroundAC NewmanAmber Martin y Dyslexic Cnuts. Además de ser recordadas icónicas bandas como Ramones y Sex Pistols, esto creará una atmósfera entretenida para todo melómano.

Cómo enamorar a una chica punk quedará en el recuerdo del espectador sólo como un intento de llevar un drama juvenil a través de la reflexión de cálidos seres extraterrestres con un ligero toque cómico, sin embargo la extrema toma de libertadas a través del guión no ayudó en nada tras plantear demasiados momentos confusos y rebuscados; sin embargo sus protagonistas logran rescatar un poco la esencia del amor y descubrimiento de un par de corazones adolescentes.

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Uriel Linares García

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine de @ControlTotalMex y crítico cinematográfico en @Yaconic.

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