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DISEÑO Y ARQUITECTURA10 agosto, 2026

Arquitectura de Matti Suuronen: el sueño de las casas voladoras

Arquitectura de Matti Suuronen: el sueño de las casas voladoras
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Publicado originalmente el 5 de enero de 2026. Actualizado el 10 de agosto de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.


En la segunda mitad de la década de 1960, el arquitecto finlandés Matti Suuronen (1933-2013) encontró en los plásticos reforzados una manera de replantear cómo podía fabricarse, transportarse e instalarse un edificio. El resultado más conocido fue Futuro, una casa prefabricada de forma elipsoidal que terminó asociada con la era espacial por sus ventanas ovaladas, su acceso similar a la escotilla de un avión y su cuerpo elevado sobre soportes metálicos.

Pero la arquitectura de Matti Suuronen no se reduce a una casa con apariencia de platillo volador. Futuro formó parte de un periodo de experimentación con materiales sintéticos, producción industrial y edificios transportables, y después dio paso a proyectos como Venturo/CF-45, dentro de la serie Casa Finlandia.

La historia de estas construcciones permite entender tanto el entusiasmo tecnológico de aquellos años como sus límites. Fabricar edificios de plástico en serie parecía una posibilidad viable durante los sesenta, pero los costos, la recepción comercial y el encarecimiento de los derivados del petróleo durante la década siguiente dificultaron que Futuro y Venturo alcanzaran la escala proyectada.

Matti Suuronen y el origen de Futuro

Matti Suuronen fue un arquitecto finlandés que trabajó en viviendas, edificios industriales, estaciones de servicio y otras construcciones, pero alcanzó reconocimiento internacional gracias a sus experimentos con edificios prefabricados de plástico. La historia de Futuro comenzó antes de 1968: Docomomo Finland documenta que Suuronen empezó a diseñarla en 1965, después de que un antiguo compañero de escuela le encargara una cabaña de esquí que pudiera instalarse con facilidad sobre un terreno inclinado y calentarse rápidamente.

El encargo condicionó varias decisiones posteriores. Suuronen desarrolló una envolvente esferoidal sostenida sobre patas de tubos de acero soldados, una solución que facilitaba colocar la construcción sobre terrenos irregulares. La forma terminó encajando con las imágenes de la carrera espacial de aquellos años, pero varias de sus características respondían inicialmente a problemas concretos de instalación, transporte y uso.

El prototipo n.º 000 se presentó a la prensa en la planta de Polykem en Vantaa a finales de marzo de 1968, todavía sin el interior terminado. Ese mismo año apareció Futuro n.º 001, el primer ejemplar producido en serie, que debe distinguirse del n.º 000: este último fue el prototipo.

Cómo estaba construida la Casa Futuro

Futuro estaba realizada con poliéster reforzado con fibra de vidrio, o GRP. La envolvente se componía de 16 elementos fabricados en moldes y unidos mediante pernos, con aproximadamente cuatro centímetros de espuma de poliuretano como aislamiento térmico. El conjunto descansaba sobre soportes de acero y la superficie interior estándar rondaba los 25 metros cuadrados.

El interior reunía en ese espacio una pequeña cocina, sanitario y ducha, una zona para dormir y un área de estancia. Alrededor de la chimenea central podían instalarse asientos convertibles en camas. El acceso se realizaba mediante una escotilla abatible con escalones incorporados, uno de los elementos que más contribuyó posteriormente a su parecido con una nave espacial.

La importancia del plástico reforzado no dependía solamente de su apariencia. El sistema permitía producir grandes componentes mediante moldes antes de llevarlos al terreno, mientras el aislamiento y la prefabricación respondían al encargo original de obtener una construcción pequeña que pudiera calentarse rápidamente y montarse en condiciones difíciles.

Por qué Futuro podía trasladarse

La movilidad de Futuro estaba ligada directamente a su construcción por componentes. Sus 16 partes podían desmontarse, transportarse y volver a ensamblarse, mientras que el edificio completo también podía trasladarse en determinadas circunstancias. El peso relativamente bajo para una construcción de sus dimensiones y los soportes metálicos reducían parte del trabajo permanente necesario directamente sobre el terreno.

Esto diferenciaba a Futuro de una vivienda convencional construida pieza por pieza en su ubicación definitiva. Una parte considerable podía producirse industrialmente y el edificio podía cambiar de emplazamiento, aunque su utilización siguiera necesitando instalaciones y condiciones adecuadas para cada sitio.

El proyecto participaba así de una confianza más amplia en la prefabricación, la producción en serie y los materiales sintéticos. Polykem llegó a comercializar licencias internacionales con la expectativa de fabricar Futuro y otras construcciones de Suuronen fuera de Finlandia.

Futuro y la arquitectura de la era espacial

La apariencia de Futuro terminó siendo tan importante para su fama como su sistema constructivo. Sus ventanas ovaladas, el volumen curvo y la escotilla de entrada hicieron inevitable la comparación con naves espaciales y platillos voladores. Esa imagen coincidió con un momento en que la exploración espacial y los nuevos materiales sintéticos ocupaban un lugar destacado en la cultura visual.

Su difusión internacional puede seguirse mediante episodios concretos. La ciudad de Espoo documenta que Futuro n.º 002 se presentó en la feria de exportación Finnfocus de Londres en octubre de 1968, instalado sobre la cubierta del ferry Finnpartner en el Támesis. La exposición provocó más de 400 consultas internacionales sobre licencias de fabricación durante los meses siguientes.

Futuro también consiguió espacio en la prensa internacional. The New York Times publicó “Saucer-Shaped House Arrives on Earth” el 20 de julio de 1969, el mismo día del alunizaje del Apollo 11. La coincidencia resume bien el contexto en el que circuló la casa: la tecnología espacial había pasado de la imaginación popular a un acontecimiento seguido en todo el mundo.

La imagen internacional de Futuro creció mucho más rápido que su producción. Su capacidad para reunir en una sola construcción plástico, prefabricación y fascinación espacial explica por qué terminó siendo reconocible incluso fuera del ámbito de la arquitectura.

Arquitectura de Matti Suuronen

Venturo y la serie Casa Finlandia

El interés internacional generado por Futuro llevó a Suuronen y Polykem a continuar trabajando con edificios prefabricados de plástico. En 1971, Suuronen desarrolló Venturo, también conocida como CF-45, con una planta más rectangular y esquinas redondeadas.

Espoo documenta que Venturo formó parte de la serie Casa Finlandia. La licencia para producirla se vendió a 23 países y alrededor de 20 unidades fueron fabricadas en Finlandia. La mayoría pasó a manos privadas, pero otras se utilizaron como gasolineras y quioscos.

Venturo muestra que el trabajo de Suuronen no terminó en la forma ovalada de Futuro. Su planta más regular resultaba compatible con usos comerciales como los que efectivamente tuvieron algunas unidades. Además, conservaba el interés por componentes prefabricados y plástico reforzado.

La serie Casa Finlandia ampliaba así la investigación hacia construcciones industrializadas de diferentes formatos. Futuro fue la pieza que obtuvo mayor reconocimiento internacional. Sin embargo, Venturo permite ver que Suuronen exploraba más de una solución para fabricar y trasladar pequeños edificios.

De la producción internacional al freno de los años setenta

No existe una cifra definitiva sobre cuántos Futuro se produjeron. Pamela Voigt sitúa el total mundial entre 70 y 100 unidades en su estudio The Futuro: History, Design and Construction in Finland and the USA. La producción mediante licencias en diferentes países ayuda a explicar por qué resulta difícil establecer un número exacto.

La expectativa comercial era mucho mayor. Polykem vendió derechos de fabricación internacional y existían planes para producir estas construcciones a una escala considerable. Sin embargo, Futuro resultó demasiado particular y costoso para consolidarse como producto de masas. La reconstrucción histórica de Espoo señala además que Polykem carecía de la experiencia y los recursos necesarios para un lanzamiento industrial a gran escala.

A esos problemas se sumó la crisis petrolera de 1973. Espoo señala que el aumento llegó a triplicar el precio del plástico, un golpe especialmente importante para un producto cuya fabricación dependía de materiales derivados de la industria petroquímica.

La producción no se detuvo de manera inmediata. Docomomo Finland considera que probablemente el último Futuro producido por la planta de Polykem data de 1978. Esa fecha corresponde a la producción de la empresa finlandesa y no debe entenderse como un cierre documentado de toda fabricación internacional bajo licencia.

Arquitectura de Matti Suuronen

Qué queda hoy de Futuro y Venturo

La situación actual puede documentarse con bastante precisión. Según el registro actualizado de Espoo, se conocen 68 Futuro: 67 ejemplares completos y medio Futuro utilizado para exposiciones. Cinco forman parte de colecciones públicas. Entre ellos está el prototipo n.º 000 del Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam y Futuro n.º 001 del Exhibition Centre WeeGee de Espoo.

Futuro n.º 001 fue el primer ejemplar producido en serie, posterior al prototipo n.º 000. Perteneció al actor y guionista Matti Kuusla desde 1968 hasta 2011. Después de su restauración abrió al público en WeeGee en 2012. La casa continúa visitándose por temporadas, por lo que la página oficial de WeeGee es la referencia adecuada para consultar las fechas vigentes antes de planear una visita.

Venturo/CF-45 se encuentra actualmente en otra zona de Espoo. Venturo Studio está instalado en Tapionpuisto, en el centro de Tapiola, y funciona como espacio de exposiciones, encuentros y actividades culturales abiertas al público. La programación cambia con el tiempo; durante el verano de 2026, por ejemplo, alberga Venturo Summer Hub entre el 1 de junio y el 30 de agosto.

Las dos construcciones permiten seguir actualmente etapas distintas del trabajo de Suuronen dentro de Espoo: Futuro n.º 001 permanece como pieza patrimonial visitable en WeeGee. Asimismo, Venturo continúa en uso como espacio cultural en Tapiola.

Lo que queda vigente —y lo que no— en la arquitectura de Matti Suuronen

Futuro y Venturo siguen siendo útiles para estudiar una etapa en la que arquitectos y fabricantes exploraron la producción industrial de edificios mediante materiales que entonces parecían abrir posibilidades nuevas. Prefabricar componentes fuera del terreno, reducir trabajos de montaje y permitir desmontajes son parte de ese contexto. Además, adaptar sistemas constructivos a diferentes usos son problemas que continúan formando parte de la construcción contemporánea.

Al mismo tiempo, conservar estas piezas plantea dificultades propias. Lydia Beerkens estudió específicamente la restauración de Futuro n.º 000, cuyos elementos de GRP habían sufrido daños relacionados con su historia particular de transportes, montajes, desmontajes, manipulación y exposición en distintos lugares. El estudio no describe el estado de todos los Futuro, sino el recorrido material de ese prototipo concreto.

La investigación condujo a optar por exhibir el n.º 000 únicamente en interiores para reducir su deterioro futuro. El caso muestra cómo una construcción originalmente concebida para trasladarse y funcionar como casa de vacaciones terminó requiriendo condiciones controladas una vez convertida en patrimonio museístico.

La arquitectura de Matti Suuronen sigue siendo relevante porque convirtió preguntas sobre prefabricación, movilidad, producción industrial y nuevos materiales en construcciones que realmente llegaron a fabricarse y utilizarse en distintos países. Futuro fue la pieza que hizo famosa esa investigación. Venturo demuestra que no terminó allí.

Redacción

Stephanye Reyes

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe.

Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola

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