Maquinaria habitable: O’Gorman, Legorreta, Pani y el eco de la distopía soviética en México
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Maquinaria habitable: O’Gorman, Legorreta, Pani y el eco de la distopía soviética en México

La historia de la modernidad en México tiene una dimensión material y concreta que pocas veces se estudia desde enfoques como la ciencia ficción especulativa o la arqueología industrial. Mientras en gran parte de Occidente predominaba la fascinación por la estética limpia del vidrio y el acero del llamado International Style, en México surgió una corriente distinta. Arquitectos como Juan O’Gorman apostaron por una estrategia opuesta: en lugar de ocultar o clamuflar los materiales, buscaron hacerlos visibles, enfatizando su carácter bruto y constructivo.

Lo que hoy catalogamos bajo el paraguas del funcionalismo fue, en su génesis, una apuesta por la ingeniería social. Además, este esfuerzo buscaba la eficiencia absoluta del habitáculo. Sin embargo, al observar hoy los tubos expuestos, el concreto crudo y la infraestructura eléctrica a la vista en las casas-estudio de San Ángel, es imposible no trazar un puente con la atmósfera de la «Zona» en Stalker (1979) la película soviética de Andrei Tarkovsky.

Existe una simetría visual inquietante entre la «belleza de la utilidad» mexicana y la desolación poética del cine soviético. De hecho, se trata de un escenario donde la tecnología y el concreto no son adornos. Por el contrario, son la única piel posible para la supervivencia del espíritu. Este fenómeno, que podríamos denominar como protociberpunk analógico, no nació de una búsqueda estética superficial, sino de una convicción política radical.

La arquitectura funcionalista en México buscaba ser una herramienta de emancipación para la clase trabajadora. Así, eliminaba el ornamento burgués —visto como una estafa visual— para priorizar la legitimidad del recurso. Hoy, esos espacios no se leen simplemente como viviendas. Más bien, son artefactos habitables que han envejecido con una pátina metálica. Así, se han convertido en el registro de un futuro que no llegó a consolidarse. No obstante, sus ruinas conceptuales siguen dictando la gramática de lo urbano en la periferia.

Félix Aceves Ortega: el brutalista racionalista mexicano
Escaleras de concreto sin barandales y techos de dientes industriales en la Casa Estudio de Diego Rivera, reflejando el fantasma de la Vkhutemas y el funcionalismo radical.
Escaleras de concreto sin barandales y techos de dientes industriales en la Casa Estudio de Diego Rivera, reflejando el fantasma de la Vkhutemas y el funcionalismo radical.

Juan O’Gorman: La anatomía expuesta y el fantasma de la Vkhutemas

En 1929, cuando Juan O’Gorman proyectó la primera casa funcionalista en la calle de Palmas, desarticuló de un solo golpe siglos de tradición arquitectónica mexicana. Su influencia no solo venía de Le Corbusier. Además, existía un diálogo invisible con las escuelas de vanguardia rusas como la Vkhutemas, donde el constructivismo dictaba que el arte debía ser útil o no ser. O’Gorman llevó esta premisa al extremo de la ejecución sin miras a romper la estructura del diseño.

Por eso, dejó las instalaciones hidrosanitarias pintadas de colores básicos y las instalaciones eléctricas al descubierto, como si el edificio fuera un paciente en una mesa de disección. Al visitar el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, el espectador no entra a un hogar, sino a un laboratorio de producción artística.

Las escaleras exteriores de concreto, carentes de barandales convencionales en sus primeros diseños, y los dientes de sierra de los techos industriales transportan al visitante a una fábrica de sueños socialistas. La conexión con la estética de Tarkovsky surge en la aceptación del deterioro noble. Así, el concreto no intenta ocultar sus poros, y el metal de las ventanas tipo fábrica permite una integración agresiva con la luz del Valle de México.

Le Corbusier: el pionero de la arquitectura moderna y su legado
Torre de Investigación del Cenart mostrando ventanas rítmicas y muros ciegos de escala monumental, obra de Ricardo Legorreta.
Torre de Investigación del Cenart, obra de Ricardo Legorreta. Foto: Lourdes Legorreta
Plaza central del Cenart diseñada por Ricardo Legorreta, con muros monumentales en color terracota y geometrías funcionales.
Plaza central del Cenart, con muros monumentales en color terracota y geometrías funcionales. Foto: Lourdes Legorreta

El brutalismo de Legorreta y González de León: Monolitos del tiempo esculpido

Si O’Gorman representó la anatomía expuesta, la generación posterior de arquitectos como Ricardo Legorreta y Teodoro González de León aportó la escala monumental y la pesadez del vacío. El brutalismo mexicano, con su uso extensivo del concreto cincelado mezclado con grano de mármol, remite directamente a la arquitectura institucional de la URSS.

Esta arquitectura fue diseñada para proyectar una imagen de inmutabilidad y posteridad. Por ejemplo, edificios como el Centro Nacional de las Artes y sus conjunto de arquitectura contemporánea que integra estilos diversos, o el Colegio de México funcionan como recintos de conocimiento. Además, parecen haber sido diseñados para resistir el fin de la civilización. Legorreta, a menudo asociado con el color vibrante, posee obras donde el muro ciego y la escala sobrehumana generan una sensación de silencio estructural.

En esta vertiente, el espacio no es un recipiente pasivo; es un conductor de sombras que evoca la soledad de una estación espacial soviética en órbita perpetua. Por otro lado, la textura rugosa del concreto brutalista en México actúa como el «tiempo esculpido» del que hablaba Tarkovsky en sus diarios. Es una superficie donde cada marca del cimbrado es una huella indiscutible del proceso constructivo. Se trata de una transmutación de la mano de obra en monumento eterno.

Ruta del brutalismo en CDMX: conoce las edificaciones más importantes
Trabajadores de mantenimiento en los jardines del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, con la Torre Insignia de Mario Pani al fondo, ilustrando la vida en la maquinaria habitable.
Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, con la Torre Insignia de Mario Pani al fondo, ilustrando la vida en la maquinaria habitable.

Estética Stalker: La psicogeografía de la Zona en Tlatelolco

La «Zona» en el imaginario de Tarkovsky es un territorio donde las leyes de la lógica parecen suspendidas y la decadencia industrial adquiere una cualidad sagrada. En México, el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani es el escenario perfecto para esta narrativa. Al observar los megabloques de concreto que se elevan sobre las ruinas prehispánicas y coloniales, se percibe una colisión temporal que hackea nuestra percepción de la historia.

Es una distopía palpable donde la vivienda colectiva se vuelve una unidad de orden. Esto sucede frente a un crecimiento urbano que devora todo a su paso. La relación entre la arquitectura funcionalista en México y estética Stalker radica en la elevación del concreto a elemento sagrado. En la película, los personajes buscan «La Habitación» donde se cumplen los deseos. Sin embargo, en la arquitectura funcionalista, la habitación es el estándar de vida mínimo pero digno para el trabajador.

El cableado expuesto y las estructuras de hierro que sostienen estos edificios no son signos de descuido. En realidad, son las arterias de una entidad habitable que se niega a usar adornos para validar su existencia. Es una belleza áspera que requiere un ojo educado en la resistencia para ser apreciada.

Capitalismo y comunismo: Arte brutalista en el KFC soviético
Estructura modular del Museo Anahuacalli diseñada por Diego Rivera y Juan O'Gorman, combinando funcionalidad museística moderna con la expresión cruda de materiales volcánicos.
Estructura modular del Museo Anahuacalli diseñada por Diego Rivera y Juan O’Gorman, combinando funcionalidad con la expresión cruda de materiales volcánicos.

El Protociberpunk Mexicano: Una muestra de la transparencia

El género ciberpunk suele visualizarse como un exceso de neón y realidad virtual, pero existe una rama mucho más ligada a la realidad física: el ciberpunk industrial. La arquitectura funcionalista en México fue la precursora involuntaria de esta estética. Al priorizar la visibilidad de los sistemas de soporte vital del edificio, O’Gorman creó un entorno donde el usuario es plenamente consciente de la infraestructura.

Esta transparencia es lo que hoy nos fascina. Nos atrae la idea de que no hay nada oculto, que la máquina es el hogar y el hogar es la máquina. Esta fascinación por lo analógico y lo mecánico nos permite entender que la vanguardia mexicana no era una copia de la europea. Era una respuesta vernácula a la industrialización.

El resultado fue una poética de lo crudo que hoy sirve de contenedor arquitectónico conceptual. Así, es posible imaginar futuros alternos donde la tecnología no es mágica, sino pesada, ruidosa y visible. En este mapa de concreto, el pasado y el futuro se funden en una sola superficie oxidada. Esto demuestra que la utilidad llevada al límite es la expresión más pura de la liberta creativa que también inunda la arquitectura.

Art Nouveau en México: La tropicalización de la Belle Époque
Fachada del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani con locales comerciales en planta baja, ilustrando la integración de servicios en la vivienda colectiva.
Fachada del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani.

El legado de la belleza áspera

Analizar la maquinaria habitable de México nos obliga a confrontar nuestras propias nociones de confort. O’Gorman, Legorreta y Pani no diseñaban para el consumo. Más bien, diseñaban para la permanencia y la función social. Su legado es una invitación a habitar la «Zona» con el respeto que se le tiene a un artefacto sagrado.

La arquitectura funcionalista en México y estética Stalker no son solo coincidencias visuales. Son el registro de un momento en que creímos que el concreto y la razón podrían salvarnos del caos. Hoy, esas estructuras permanecen como centinelas de un futuro que todavía estamos tratando de descifrar entre cables, tubos y muros de concreto gris.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola