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DISEÑO Y ARQUITECTURA6 agosto, 2026

Arquitectura funcionalista en México: origen, características y obras principales

Arquitectura funcionalista en México: origen, características y obras principales
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Publicado originalmente el 8 de mayo de 2026. Actualizado el 6 de agosto de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.


La arquitectura funcionalista en México surgió a finales de la década de 1920, cuando arquitectos e instituciones buscaban nuevas soluciones para construir viviendas, escuelas y servicios públicos. El uso de cada edificio, el presupuesto y las condiciones de sus habitantes comenzaron a ocupar el centro de los proyectos.

Juan O’Gorman fue una figura decisiva en ese proceso. La casa que construyó para su padre en San Ángel, las casas-estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo y sus proyectos escolares mostraron una manera de construir basada en espacios prácticos, materiales utilizados de forma directa y sistemas que podían repetirse.

El funcionalismo también abrió discusiones que más tarde llegarían a conjuntos habitacionales de gran escala. Nonoalco-Tlatelolco, proyectado por Mario Pani e inaugurado en 1964, pertenece a otra etapa del movimiento moderno, pero comparte la intención de atender necesidades urbanas mediante vivienda y servicios colectivos.

Las instalaciones expuestas, las escaleras exteriores, los corredores y las superficies envejecidas de algunos de estos edificios permiten, además, una lectura desde el cine. Sus espacios pueden recordar la Zona de Stalker, película dirigida por Andréi Tarkovski en 1979. Es una semejanza visual construida desde el presente, no una relación histórica entre la cinta soviética y la arquitectura mexicana.

Estructura modular del Museo Anahuacalli diseñada por Diego Rivera y Juan O'Gorman, combinando funcionalidad museística moderna con la expresión cruda de materiales volcánicos.
Estructura modular del Museo Anahuacalli diseñada por Diego Rivera y Juan O’Gorman, combinando funcionalidad con la expresión cruda de materiales volcánicos.

¿Qué es la arquitectura funcionalista?

El funcionalismo propone que la forma de un edificio responda a las actividades que se desarrollarán en su interior. La distribución, las ventanas, los accesos, las instalaciones y los materiales se organizan según necesidades concretas.

En México cobró fuerza durante las décadas posteriores a la Revolución. El crecimiento de las ciudades y la demanda de escuelas, hospitales y viviendas impulsaron proyectos que aprovecharan mejor los recursos disponibles.

El Portal Académico del Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM sitúa esta transformación dentro del proceso de modernización urbana de las décadas de 1920 y 1930, cuando la infraestructura pública y las nuevas propuestas de vivienda adquirieron mayor presencia.

Características de la arquitectura funcionalista en México

Las obras funcionalistas mexicanas no responden a una sola apariencia. Comparten, sin embargo, varios principios reconocibles:

  • Distribución de los espacios según su uso.
  • Reducción de adornos sin función constructiva.
  • Aprovechamiento del presupuesto y los materiales disponibles.
  • Iluminación y ventilación vinculadas con las actividades del inmueble.
  • Uso de formas geométricas sencillas.
  • Circulaciones claramente definidas.
  • Repetición de componentes en proyectos escolares o habitacionales.
  • Presencia visible de instalaciones, escaleras y estructuras en ciertas obras.
  • Atención a necesidades educativas, laborales, sanitarias o de vivienda.

La apariencia del edificio surgía de esas decisiones. Ventanas, muros, escaleras y tuberías podían convertirse en sus elementos más reconocibles sin necesidad de agregar revestimientos ornamentales.

Juan O’Gorman y el comienzo del funcionalismo mexicano

En 1929, Juan O’Gorman inició una casa para su padre, Cecil O’Gorman, en San Ángel, Ciudad de México. El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura identifica el inmueble como la primera casa funcionalista del país y uno de los primeros ejemplos latinoamericanos de esta corriente.

La construcción concluyó en 1931. O’Gorman organizó las habitaciones a partir de su función y utilizó formas geométricas, ventanas amplias y materiales con pocos recubrimientos. La casa contrastaba con las residencias decoradas que predominaban en diversos sectores de la capital.

El arquitecto tenía 24 años cuando comenzó el proyecto. Para entonces conocía los planteamientos de Le Corbusier y las propuestas de la Bauhaus, referencias que adaptó a los presupuestos y condiciones de México. El INBAL ubica la casa Cecil O’Gorman y las casas-estudio dentro del inicio de la arquitectura moderna mexicana.

Su trabajo temprano no se limitó a reproducir modelos internacionales. La economía constructiva, las necesidades de los usuarios y la posibilidad de extender esas soluciones a escuelas públicas dieron a sus proyectos un sentido propio dentro del México posrevolucionario.

Escaleras de concreto sin barandales y techos de dientes industriales en la Casa Estudio de Diego Rivera, reflejando el fantasma de la Vkhutemas y el funcionalismo radical.
Escaleras de concreto sin barandales y techos de dientes industriales en la Casa Estudio de Diego Rivera, reflejando el fantasma de la Vkhutemas y el funcionalismo radical.

Las casas-estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo

Después de la casa de Cecil O’Gorman, el arquitecto proyectó una vivienda para su hermano Edmundo. En 1931 recibió de Diego Rivera el encargo de construir dos casas-estudio en San Ángel: una para el muralista y otra para Frida Kahlo.

Las obras terminaron en 1932. Rivera y Kahlo comenzaron a habitarlas en 1934, tras regresar de una estancia en Estados Unidos, de acuerdo con la información histórica difundida por el INBAL.

El conjunto está formado por dos volúmenes conectados mediante un puente elevado. Las ventanas metálicas, las escaleras exteriores, los depósitos de agua y las instalaciones visibles producen una imagen cercana a la de un taller industrial.

Cada edificio responde a las actividades de su ocupante. El estudio de Rivera dispone de una altura y una entrada de luz adecuadas para trabajar con piezas de gran formato. Las áreas de producción artística ocupan una parte central del conjunto y determinan la circulación, las ventanas y las dimensiones interiores.

La documentación del actual Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo explica la función de los talleres y los recursos constructivos empleados por O’Gorman. El inmueble reunió en un mismo proyecto la vida doméstica y la producción artística.

Las tuberías y otras instalaciones permanecen a la vista. Lejos de funcionar como adornos, permiten reconocer los sistemas que mantienen en operación la casa y forman parte de su presencia visual.

Las escuelas funcionalistas de Juan O’Gorman

O’Gorman llevó estos principios a la infraestructura educativa durante la primera mitad de la década de 1930. Desde el Departamento de Construcción de la Secretaría de Educación Pública participó en un programa de escuelas primarias que buscaba ampliar el número de aulas y reducir los costos de obra.

Los planteles debían ofrecer iluminación, ventilación, patios y servicios básicos. La repetición de módulos y componentes facilitaba la construcción en distintos terrenos.

El INBAL destaca la estandarización de procesos y la síntesis de elementos dentro de las aportaciones de O’Gorman a la arquitectura escolar.

Dos publicaciones de la misma institución manejan cifras diferentes. Un boletín del INBAL publicado en mayo de 2019 atribuye a O’Gorman 30 escuelas públicas. En documentación institucional posterior también se consigna su participación en el diseño y construcción de 26 escuelas primarias en Ciudad de México.

Las fuentes consultadas no explican la diferencia entre ambos recuentos. En cualquier caso, el programa representó uno de los primeros intentos de aplicar métodos modernos de construcción a una red amplia de escuelas públicas.

Su relevancia rebasa el número de planteles. O’Gorman mostró que la repetición de componentes podía utilizarse para aumentar la infraestructura educativa y mantener condiciones adecuadas para las clases.

Edificio residencial de estilo funcionalista moderno Corbusierhaus en Berlín, diseñado por Le Corbusier, referente clave para la arquitectura funcionalista en México.
La Unité d’Habitation de Berlín (Corbusierhaus, 1958), obra cumbre de Le Corbusier.

Le Corbusier y la Bauhaus en la obra de O’Gorman

Le Corbusier fue una de las referencias principales de la obra inicial de O’Gorman. Sus planteamientos sobre vivienda, geometría, circulación y aprovechamiento del espacio circulaban entre arquitectos mexicanos desde las primeras décadas del siglo XX.

La Bauhaus también formó parte de ese horizonte. El INBAL relaciona los proyectos funcionalistas de O’Gorman con los planteamientos de la escuela alemana, que reunió arte, enseñanza técnica y producción.

En México, esas referencias se encontraron con problemas específicos: presupuestos reducidos, una creciente demanda de escuelas y vivienda, y ciudades que ampliaban rápidamente su territorio. O’Gorman trabajó desde ese contexto y convirtió la economía de recursos en una característica central de sus primeros edificios.

Obras representativas del funcionalismo en México

Casa Cecil O’Gorman

Proyectada en 1929 y terminada en 1931, marcó el inicio del funcionalismo en México. Su distribución, sus volúmenes geométricos y el tratamiento directo de los materiales modificaron la idea de vivienda que predominaba en la capital.

Casa para Edmundo O’Gorman

Construida después de la vivienda de Cecil O’Gorman, permitió al arquitecto continuar sus investigaciones sobre distribución, materiales y economía constructiva. Forma parte del conjunto histórico de San Ángel.

Casas-estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo

Terminadas en 1932, combinan vivienda y producción artística. Los talleres, las escaleras exteriores, las instalaciones visibles y el puente que conecta los volúmenes se encuentran entre los elementos más reconocibles de la obra temprana de O’Gorman.

Escuelas primarias de la Secretaría de Educación Pública

Estos planteles trasladaron el funcionalismo a la infraestructura educativa. La estandarización de elementos y la reducción de costos permitieron construir aulas en distintas zonas de Ciudad de México.

Fotografía histórica en blanco y negro de la fachada de la Casa para Edmundo O'Gorman en San Ángel, una obra clave de la arquitectura funcionalista en México diseñada por Juan O'Gorman.
La Casa para Edmundo O’Gorman (ca. 1931-1933), ubicada en San Ángel Inn, Ciudad de México.

De las casas funcionalistas a la vivienda colectiva

El crecimiento de Ciudad de México cambió la escala de los problemas habitacionales. Durante las décadas siguientes, la discusión pasó de las casas y escuelas individuales a unidades capaces de alojar a miles de personas.

Mario Pani fue una figura central de esa etapa. Sus conjuntos integraron departamentos, áreas verdes, escuelas, comercios y recorridos peatonales dentro de una misma zona.

O’Gorman había concentrado buena parte de su trabajo inicial en viviendas, talleres y planteles escolares. Pani abordó la planificación de conjuntos urbanos completos. Ambos participaron en la modernización del país, aunque lo hicieron con programas, dimensiones y métodos distintos.

La atención a necesidades colectivas conecta sus proyectos. En las escuelas de O’Gorman, el reto era construir más aulas con recursos limitados. En las unidades habitacionales de Pani, la prioridad fue concentrar vivienda y servicios para una población urbana en aumento.

Fachada del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani con locales comerciales en planta baja, ilustrando la integración de servicios en la vivienda colectiva.
Fachada del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani.

Nonoalco-Tlatelolco y la vivienda moderna

El Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco, proyectado por Mario Pani, fue inaugurado en 1964. El proyecto buscaba responder a la demanda de vivienda y reorganizar una extensa zona de Ciudad de México.

Una investigación publicada por Gaceta UNAM con motivo de los 60 años del conjunto señala que el plan original comprendía 102 edificios y tenía capacidad para más de 70 mil personas.

Tlatelolco incorporó departamentos, escuelas, comercios, jardines y servicios. Las circulaciones peatonales atravesaban el conjunto y conectaban edificios de diferentes alturas.

La Plaza de las Tres Culturas concentró vestigios prehispánicos, el templo colonial de Santiago y construcciones modernas. En pocos metros pueden observarse varias etapas de la historia urbana del lugar.

La trayectoria del conjunto quedó marcada por la masacre del 2 de octubre de 1968 y por los daños causados por el sismo del 19 de septiembre de 1985. También ha sido transformado por reparaciones, demoliciones, cambios demográficos y décadas de vida comunitaria.

Tlatelolco sigue siendo un conjunto habitacional. Sus corredores, explanadas y edificios forman parte de la vida cotidiana de sus residentes, además de conservar la memoria política y urbana de la segunda mitad del siglo XX.

Diferencias entre funcionalismo, racionalismo y brutalismo

El funcionalismo organiza el edificio a partir de su uso. En México adquirió especial importancia en viviendas y escuelas durante las décadas de 1920 y 1930.

El racionalismo comparte el interés por la distribución lógica, las formas geométricas y los procesos modernos. Ambos términos se cruzan con frecuencia, pero el racionalismo abarca discusiones más amplias sobre orden constructivo y planeación urbana.

El brutalismo alcanzó mayor presencia durante la segunda mitad del siglo XX. Sus edificios suelen recurrir a grandes volúmenes, estructuras expuestas y superficies de concreto. La revisión histórica publicada por el INBAL sitúa el desarrollo del brutalismo mexicano principalmente en ese periodo.

Teodoro González de León, Abraham Zabludovsky y Ricardo Legorreta pertenecieron a generaciones posteriores a la obra funcionalista inicial de O’Gorman. Sus edificios institucionales comparten algunos materiales y formas geométricas, pero responden a programas y contextos distintos.

Torre de Investigación del Cenart mostrando ventanas rítmicas y muros ciegos de escala monumental, obra de Ricardo Legorreta.
Torre de Investigación del Cenart mostrando ventanas rítmicas y muros ciegos de escala monumental, obra de Ricardo Legorreta.

La arquitectura funcionalista mexicana vista desde Stalker

Stalker, dirigida por Andréi Tarkovski, se estrenó en 1979. Arkadi y Borís Strugatski escribieron el guion a partir de elementos de su novela Picnic extraterrestre, publicada en 1972.

La historia sigue a un guía que conduce a un escritor y a un profesor por la Zona, un territorio restringido donde supuestamente existe una habitación capaz de cumplir los deseos más profundos de quien entra.

Vías ferroviarias, túneles, agua estancada, vegetación y restos industriales forman el recorrido. Los tres personajes avanzan por lugares donde la actividad humana y el abandono han quedado superpuestos.

Ciertas obras mexicanas producen asociaciones visuales con esos espacios. Las instalaciones expuestas de las casas-estudio, los corredores de Tlatelolco y las marcas acumuladas sobre el concreto permiten observar semejanzas entre construcciones creadas para usos cotidianos y la geografía ficticia de Tarkovski.

Las casas-estudio y los espacios industriales

Las ventanas metálicas, escaleras exteriores, depósitos y tuberías de las casas-estudio recuerdan los espacios industriales atravesados por los personajes de Stalker.

Los componentes técnicos ocupan el primer plano en ambos casos. En San Ángel pertenecen a una vivienda y a dos talleres de artistas; en la película forman parte de un territorio incierto y restringido.

Los corredores y explanadas de Tlatelolco

Los pasos elevados, edificios repetidos y explanadas de Tlatelolco producen perspectivas largas, cambios de escala y transiciones entre espacios abiertos y estructuras de concreto.

Esos elementos pueden evocar el desplazamiento de los personajes por la Zona. Tlatelolco, sin embargo, fue construido para ofrecer vivienda y servicios, continúa habitado y conserva una historia comunitaria que rebasa su apariencia.

El tiempo sobre los materiales

En Stalker, el agua, el óxido y la vegetación cubren restos industriales. En las construcciones mexicanas, las reparaciones, ampliaciones, tuberías añadidas y marcas de uso muestran las distintas etapas de sus edificios.

El paso del tiempo altera su apariencia y también la manera en que son fotografiados, filmados e interpretados. Una escuela, una casa o un conjunto de departamentos puede adquirir asociaciones que no formaban parte de su propósito original.

Trabajadores de mantenimiento en los jardines del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, con la Torre Insignia de Mario Pani al fondo, ilustrando la vida en la maquinaria habitable.
Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, con la Torre Insignia de Mario Pani al fondo, ilustrando la vida en la maquinaria habitable.

¿Por qué sigue siendo importante el funcionalismo mexicano?

La arquitectura funcionalista cambió la manera de proyectar viviendas, escuelas y edificios públicos en México. Colocó el uso de los espacios, las necesidades de sus habitantes y el aprovechamiento de los recursos en el centro de la construcción.

Las primeras casas de Juan O’Gorman demostraron que una vivienda podía organizarse con pocos acabados y espacios vinculados con la vida cotidiana. Las casas-estudio adaptaron sus dimensiones al trabajo de Rivera y Kahlo. Los proyectos escolares llevaron esos principios a la infraestructura pública.

Nonoalco-Tlatelolco extendió la discusión hacia la vivienda colectiva y los servicios urbanos, desde una etapa posterior del movimiento moderno. Su escala, sus espacios públicos y su historia muestran tanto las expectativas como los conflictos de la modernización de Ciudad de México.

El funcionalismo mexicano sigue siendo relevante porque sus preguntas permanecen abiertas: cómo construir con recursos limitados, cómo adaptar los edificios a sus habitantes y cómo responder a las necesidades de ciudades que continúan creciendo. La relación visual con Stalker añade una lectura cinematográfica, pero su legado principal se encuentra en las casas, escuelas y conjuntos creados para habitar, aprender y trabajar.

Redacción

Stephanye Reyes

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe.

Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola

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