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5 AUTORAS QUE ESCRIBIERON BAJO SEUDÓNIMOS MASCULINOS
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5 AUTORAS QUE ESCRIBIERON BAJO SEUDÓNIMOS MASCULINOS

Si, como en el adagio frecuentemente mal atribuido de Marie Shear, «el feminismo es la noción radical de que las mujeres son personas»; entonces el seudónimo ha sido una de las formas en que las autoras han tratado de nivelar el campo de juego y lograr que su voz sea escuchada… o más bien, leída. Hay muchas mujeres que se han abierto camino en la literatura bajo la apariencia de seudónimos masculinos.

Muchas escritoras han adoptado nombres de pluma masculinos, o seudónimos de género ambiguo, por varias razones: para publicar sin prejuicios en círculos dominados por hombres; para experimentar con la libertad del anonimato; o para animar a los lectores masculinos.

Uno de los ejemplos más famosos de este fenómeno es Mary Ann Evans, quien escribió bajo el nombre de George Eliot. El filósofo George Lewis, pareja de Evans; confesó que la idea inicial detrás del seudónimo era asegurarse de que el trabajo de la escritora fuera juzgado sin los prejuicios que acompañaban a las obras femeninas. La propia Evans escribió una vez:

«Cualquiera que sea el éxito de mis historias, estaré resuelta a preservar mi incógnito, habiendo observado que un nom de plume (seudónimo) asegura todas las ventajas sin la mengua de la reputación».

Mary Ann Evans.
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Para las mujeres de diferentes razas y clases sociales, el sexismo ha contribuido absolutamente a una lucha por ser escuchadas. Incluso la autora de más éxito de este siglo, JK Rowling, adoptó un nombre de género neutro para asegurarse de que Harry Potter atrajera a los lectores varones; antes de adoptar el seudónimo de Robert Galbraith para escribir anónimamente novelas policíacas. Pero incluso ese único ejemplo contemporáneo pone de manifiesto lo espinoso que es este asunto: Las elecciones de Rowling no sólo tienen que ver con el sexismo, sino también con el deseo de anonimato y la creación de una nueva identidad.

Nuestro sistema educativo tiene parte de la culpa: el canon tradicional, creado por hombres, ha tendido a centrarse en los hombres desde la creación de la novela en el siglo XVIII. «En realidad, hay un montón de escritoras que fueron increíblemente importantes en el auge de la novela», señala el Dr. Sam Hirst, profesor asociado y anfitrión de las clases online gratuitas de Romancing the Gothic.

«Al reproducir estos relatos -que las mujeres no podían publicar a menos que tuvieran un seudónimo masculino- se está borrando por completo la existencia de todas esas otras mujeres. Estás reforzando esta visión increíblemente patriarcal y misógina del canon».

Dr. Sam Hirst.
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En el siglo XX, las escritoras, desde Edith Wharton hasta Virginia Woolf; pasando por Sylvia Plath, Zora Neale Hurston y Carson McCullers; pudieron adoptar sus propios nombres. Sin embargo, a pesar de que no había restricciones para que expusieran sus verdaderas identidades, algunas otras como PL Travers y PD James siguieron transitando el camino de la neutralidad de género. De hecho, se ha convertido en una ruta cada vez más popular para las autoras, incluso en los últimos 25 años.

No se trata sólo de conseguir que te publiquen. Según la organización feminista estadounidense Vida, los libros escritos por mujeres tienen un precio promedio 45% menor que los de los hombres. Vida también publica un inventario anual llamado «El recuento», que registra el número de mujeres, hombres y personas no binarias que tienen libros reseñados.

En 2017 descubrieron que The New York Review Of Books contaba con 677 hombres y solo 242 mujeres; mientras que la London Review Of Books era aún peor con solo 151 mujeres en sus páginas frente a 527 hombres. Unas cifras bastante chocantes cuando las mujeres son responsables de la compra de dos tercios de los libros que se venden en Gran Bretaña.

Puede que todos suframos un elemento de sesgo inconsciente como lectores. Pero lo mejor que podemos hacer en el futuro es valorar a un escritor por sus palabras, y no por su nombre.

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TE COMPARTIMOS 5 AUTORAS QUE, EN SU MOMENTO, ESCRIBIERON BAJO SEUDÓNIMOS MASCULINOS
Alice Mary Norton / Andre Norton

Andre Norton fue una maestra de la ciencia ficción; de hecho, fue la primera mujer nombrada Gran Maestra de la SFWA (The Science Fiction and Fantasy Writers of America); Gran Maestra de Fantasía de Gandalf, y la primera en ser incluida en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción y Fantasía.

En 1934, poco antes de la publicación de su primera novela, Norton cambió legalmente su nombre por el de Andre Alice Norton, después de que sus editores le aconsejaran que un nombre que sonara varonil aumentaría sus posibilidades de comercialización entre los lectores masculinos de ciencia ficción y fantasía. Norton publicó más de 130 novelas a lo largo de sus 70 años de carrera. En The Scent of Magic, publicada en 1998, una joven dotada de un sentido del olfato sobrenatural debe navegar por una tierra encantada llena de peligros.

Las hermanas Brontë / Currer, Acton y Ellis Bell

Como solía ocurrir con las escritoras de la época victoriana, las hermanas Brontë publicaron originalmente sus obras bajo seudónimos. Charlotte se convirtió en Currer; Anne en Acton y Emily en Ellis. Las hermanas eligieron el apellido Bell. Charlotte explicó más tarde los motivos de esta decisión en un prefacio de 1850 para Cumbres Borrascosas y Agnes Grey:

«No nos gustaba declararnos mujeres, porque -sin sospechar en aquel momento que nuestro modo de escribir y pensar no era lo que se llama ‘femenino’- teníamos la vaga impresión de que las autoras son susceptibles de ser miradas con prejuicios».

Charlotte Brontë

Hoy, por supuesto, las hermanas Brontë son consideradas con razón entre nuestras mejores escritoras. En la innovadora Jane Eyre de Charlotte Brontë, una niña inglesa huérfana se eleva por encima de sus circunstancias para convertirse en una mujer exitosa e independiente.

LAS MEJORES FRASES DE SIMONE DE BEAUVOIR
Alice Bradley Sheldon / James Tiptree, Jr.

Alice Bradley Sheldon fue artista y crítica de arte en el Chicago Sun antes de dedicarse a escribir ciencia ficción. En 1967 adoptó el seudónimo de James Tiptree, Jr. Como dijo la autora ganadora del Premio Nébula en una entrevista de 1983 publicada en la revista Isaac Asimov’s Science Fiction:

«Un nombre masculino me parecía un buen camuflaje. Tenía la sensación de que un hombre pasaría desapercibido. He tenido demasiadas experiencias en mi vida siendo la primera mujer en alguna maldita ocupación».

Alice Bradley Sheldon.

Sheldon publicó varias colecciones de cuentos y dos novelas a lo largo de su carrera. En 1985, Brightness Falls from the Air, su segunda novela, cuenta la historia de 16 personas que se reúnen en el lejano planeta Damiem para presenciar una nova provocada por el hombre.

Karen Blixen / Isak Dinesen

La reconocida escritora danesa Karen Blixen empleó varios seudónimos a lo largo de su carrera: Tania Blixen, Osceola y Pierre Andrézel. El más conocido es Isak Dinesen. La autora empleó el nombre de pluma masculino para la publicación en Estados Unidos en 1934 de su primera colección de cuentos, Seven Gothic Tales.

Tres años más tarde, publicó Out of Africa, unas célebres memorias en las que detalló los años que pasó gestionando una plantación de café en Kenia. El relato fue adaptado a la gran pantalla en 1985. Protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford, Memorias de África ganó varios premios de la Academia, incluido el de mejor película. En la actualidad, las memorias de Blixen se siguen publicando con el nombre de Isak Dinesen en Estados Unidos; en otros países se publican con el nombre de Karen Blixen.

NUESTRAS VOCES: LAS MEXICANAS Y SUS OBRAS CON LAS QUE CONSTRUYERON NUESTRO PAÍS
Nora Roberts / J.D. Robb 

Nora Roberts, autora del New York Times, ha publicado más de 200 novelas románticas y fue la primera en entrar al Salón de la Fama de los Escritores de Novelas de América. Para la serie futurista de suspenso criminal In Death, Roberts adoptó el seudónimo de J.D. Robb. Así como Rowling aprovechó el mote de Robert Galbraith; J.D. Robb dio a Nora la oportunidad de liberarse de su fama y trabajar sin expectativas.

La naturaleza ambigua del seudónimo también encajaba muy bien en el género de misterio y suspense, dominado por los hombres. Roberts ocultó su alter ego durante años. Cuando la verdad fue revelada, los lectores aceptaron con gusto la noticia, como lo demuestra el éxito masivo de la serie de larga duración.

Marisol Martínez