Escuela de nuevas masculinidades en CDMX: aprender a cuidar
Noticias

Escuela de nuevas masculinidades en CDMX: aprender a cuidar

En el corazón de Iztapalapa, una de las zonas con altos índices de feminicidio y violencia de género, ocurre una escena diferente al concepto de reunión masculina: hombres de distintas edades se reúnen para aprender a hacer una trenza o a cargar a un bebé. En la escuela de nuevas masculinidades en CDMX, el programa «El reto es cuidar» intenta una maniobra de emergencia: desarmar la identidad del hombre proveedor y ausente para sustituirla por una que cuida.

Sin embargo, en un territorio donde el machismo no es solo un hábito sino una estructura de supervivencia y muerte, cabe preguntarse: ¿qué tanto peso real tiene un taller de fulares frente a una crisis humanitaria de violencia contra las mujeres?

El cuidado como una bofetada a la estadística

La paradoja es inevitable. Mientras en un aula se ensayan formas de corresponsabilidad doméstica, afuera, las cifras de violencia familiar y agresiones sexuales siguen marcando el pulso de la demarcación. La escuela de nuevas masculinidades en CDMX se presenta como una «utopía», pero en la práctica es una apuesta de largo aliento que choca de frente con la urgencia del ahora.

Para muchos, ver a un hombre aprendiendo a cuidar puede parecer un paliativo insuficiente, casi una distracción frente a la impunidad. Pero el análisis profundo sugiere que esta pedagogía ataca la raíz del problema: la idea de que el cuerpo y el tiempo de la mujer son propiedad del hombre. Si el varón no aprende a reconocer la humanidad en el acto de cuidar, seguirá viendo la esfera doméstica como un campo de dominio y no de colaboración.

Utopía Ixtapalcalli: cómo inscribirse a las actividades gratuitas
Hombre ejerciendo su paternidad de manera positiva a través de las nuevas masculinidades 

Escuela de nuevas masculinidades en CDMX

¿Ficción institucional o reforma estructural?

El reto de estas aulas no es técnico, es político. La pregunta que flota en el ambiente de las Utopías es si estas islas de bienestar son capaces de filtrar su filosofía hacia las calles donde se decide la vida de las mujeres.

  • La masculinidad en crisis: En un contexto de alta violencia, la «nueva masculinidad» suele ser vista con sospecha. ¿Es posible deconstruir al hombre en un taller de dos horas a la semana cuando el entorno premia la agresividad como forma de estatus?
  • Más allá de la foto oficial: Para que la escuela de nuevas masculinidades en CDMX sea valiosa, debe evitar el «maquillaje» de género. Cuidar no es un hobby ni una medalla para el aliado; es una obligación que, de no cumplirse, perpetúa la esclavitud doméstica que sirve de caldo de cultivo para otras formas de violencia.

La fragilidad como resistencia

Cuestionar la valía de esta escuela es necesario para no caer en el optimismo ciego. Un taller no detiene un feminicidio de forma inmediata, pero sí empieza a agrietar el pacto de impunidad que comienza en casa, en el desdén por el trabajo de cuidados y en la ausencia emocional.

La escuela de nuevas masculinidades en CDMX es, quizás, una de las trincheras más lentas y frustrantes de la lucha contra el patriarcado. Pero en una ciudad que sangra por sus mujeres, obligar a los hombres a mirar de frente la fragilidad de un bebé y la responsabilidad de un hogar es, al menos, un intento por arrebatarle soldados a la guerra del machismo. No es la solución final, pero es una grieta en la armadura de una masculinidad que, hasta ahora, solo ha sabido destruir.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola