En 1996, un pequeño dispositivo en forma de huevo con una pantalla de píxeles monocromáticos irrumpió en el mercado global. Creando una ola de euforia y obsesión que hoy recordamos con nostalgia. Su nombre era Tamagotchi y su creadora, Aki Maita, una de las pocas mujeres líderes en la industria de los videojuegos de la época. Se convirtió en una figura clave en la historia del entretenimiento digital.
Maita, que en ese momento trabajaba para la empresa de juguetes japonesa Bandai. Tuvo la idea del Tamagotchi inspirada por su profunda observación de la sociedad japonesa de los años 90. Notó que muchos jóvenes anhelaban la compañía y la responsabilidad de tener una mascota. Pero los apartamentos pequeños y los horarios apretados a menudo hacían que esto fuera inviable. Aki Maita vislumbró la posibilidad de un compañero virtual que pudiera ser cuidado y transportado fácilmente, resolviendo así esta necesidad.
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Cómo desarrolló Aki Maita el Tamagotchi
El proceso de invención fue minucioso y colaborativo. Aunque Maita fue la visionaria principal, el ingeniero Kenji Yokoi fue fundamental para hacer realidad su concepto. Juntos trabajaron en el desarrollo de la «vida» del Tamagotchi. Decidiendo que la criatura virtual pasaría por diferentes etapas de crecimiento. Desde un bebé hasta un adulto, y que su salud y felicidad dependerían enteramente del cuidado del usuario. La clave de su éxito radicó en la simplicidad y el realismo de la experiencia. La criatura virtual requería atención constante: el usuario debía alimentarla, jugar con ella, limpiarla y, sobre todo, no olvidarla, ya que el Tamagotchi podía «morir» si era descuidado. Esta dinámica de «vida o muerte» generó una conexión emocional profunda entre el usuario y su mascota virtual.
El objetivo principal de Maita al crear el Tamagotchi no era solo vender un juguete, sino cultivar un sentido de responsabilidad y empatía en los jóvenes. A través de este simple juego, los usuarios aprendían de primera mano las consecuencias de sus acciones y el valor de cuidar a otro ser vivo. La necesidad de atención constante del Tamagotchi obligó a sus dueños a integrarlo en su rutina diaria, creando un vínculo que iba más allá del simple pasatiempo.
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El éxito del Tamagotchi por Aki Maita
El Tamagotchi fue un fenómeno global, vendiendo más de 80 millones de unidades en todo el mundo. Su éxito no solo se debió a su innovación tecnológica, sino también a su habilidad para resonar con una necesidad humana fundamental: la conexión y el cuidado. La visión de Aki Maita de crear un compañero digital que enseñara valores y generara emociones genuinas, más allá de la pantalla, demostró que un simple juguete podía tener un impacto cultural y emocional duradero. Hoy en día, el legado del Tamagotchi perdura, no solo como un ícono de los años 90, sino como un recordatorio del poder de una idea simple y bien ejecutada.
Vic Vertigo
Redactora con 5 años de experiencia en el periodismo. Reportera especializada en cultura alternativa. Lee mi columna para un análisis profundo de las subculturas, arte urbano y la escena disidente de la urbe.





