En la vibrante y a veces caótica Ciudad de México, el arte puede surgir de los rincones más insospechados. Es el caso de Jean Nathan Á., un guionista, marionetista y videoasta cuya obra es un crisol de sus orígenes, su formación autodidacta y una pasión inagotable por la fantasía. Desde una pequeña colonia del norte de la capital, este creador ha forjado un universo propio, habitado por monstruos, luchadores y fantasmas, que refleja una forma aguerrida y honesta de hacer arte.
La narrativa de Jean Nathan está profundamente arraigada en su historia familiar. Su abuelo y su familia, dedicados al comercio y la chatarra, le inculcaron una forma de ser y de trabajar que él traduce en su arte. «Yo creo que esa forma aguerrida y arrebatada de resolver el día a día se me quedó en mí y en lo que hago. Yo creo que por eso, así como el mole, soy un revolvedero de muchas cosas«, comparte.
Este espíritu de hibridación lo llevó a descubrir en el cine el cauce para sus historias, un camino que le fue revelado por un maestro de francés que, sin él saberlo, era un escritor de ciencia ficción. Sobre él, Jean Nathan afirma: «Arturo César Rojas, que además de ser maestro, fue un espléndido pero desconocido escritor de ciencia ficción apodado Kalar Sailendra. En sus letras encontré el camino por el cual quería caminar y él sin saberlo me enseñó que en la vida hay una cosa igual de importante que ganarse la chuleta, imaginar.»
Cortometrajes en stop motion: de lo siniestro a lo tétrico

A pesar de que su formación académica vagó entre la Historia y la Escritura Creativa, su verdadero motor es la experimentación autodidacta. Para él, la honestidad y la resistencia son claves, especialmente cuando se viene de un hogar donde el acceso a la educación artística es un privilegio. Él se define como un artista plástico con alma de cineasta, creando un «realismo fantástico» que se nutre del drama, el melodrama y los géneros que se intersecan, proponiendo historias que «trastocan y transforman». En su obra, la fantasía se filtra en las realidades cotidianas de la vida urbana.
La mezcla de géneros y la materialidad de su obra se manifiesta en sus proyectos. Sobre su cortometraje «El monstruógrafo», Jean Nathan comparte que la historia surgió de la observación de su propia familia.
«La esencia del Monstruógrafo sin duda viene de las relaciones familiares, de observar la forma gangosa de hablar del tío Pipis, de las anécdotas que cuentan los tíos de cómo consiguieron una chamba, o de los relatos de mi abuelo de cómo compró su primer camión para vender chatarra».
Cortos terroríficos en stop motion para ver este Halloween

El cortometraje condensa cinco años de trabajo, y cada uno de los monstruos son marionetas que él mismo creó. El proyecto de «El monstruógrafo» no solo le dio reconocimiento, sino que le otorgó los medios para finalizar otro de sus trabajos, «Tzontemoc», que había quedado inconcluso. «Lo chistoso del asunto es que el Monstruógrafo me ha regalado lo que ningún corto antes, me ayudó a comprar una nueva cámara, una computadora, pero sobre todo el cariño de la banda en Instagram y TikTok«.
El talento de Jean Nathan Á. para el bricolaje y la inventiva es la esencia de su propuesta. En sus proyectos, no se limita a escribir; también crea los props, máscaras, utilerías, fondos y hasta los carteles de los cortos. Esta pasión por lo tangible es la misma que lo llevó a filmar su cortometraje anterior, «La aparición del coloso», con un teléfono celular. Sobre esta experiencia, él afirma contundente:
«Aprendí que para cine, o al menos el cine al que aspiro, que es contestatario y subalterno, no necesitas la parafernalia de los aparatos. El coraje es más poderoso que mil y un juguetes caros».
Cortometrajes de stop motion que puedes encontrar en Youtube

Sus referentes son un vasto «pozole», desde las películas de luchadores del cine mexicano de oro, hasta el cine de animación checoslovaco de Jiri Trnka, pasando por la pintura simbolista de Odilon Redon y los muralistas mexicanos como Juan O’Gorman. En sus futuros proyectos, está escribiendo una serie sobre el universo de «El monstruógrafo» y un largometraje stop-motion de fantasía oscura.
Al final, la filosofía de Jean Nathan Á. se reduce a un acto de pura resistencia. Su mayor obstáculo ha sido construir una carrera artística desde un origen que no estaba diseñado para ello. Ante ello, su consejo para otros creadores es claro:
«El acto más artístico que puedes hacer es resistir, crear una trinchera que te permita vivir sin marchitar en vida».
Puedes seguir su trabajo en su cuenta oficial de Instagram.
«REVOLTOSO» UN CORTO MEXICANO EN STOP MOTION
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





