La importancia de María Félix y el cine de ruptura es sumamente destacable. Mientras la industria cinematográfica mexicana la encasillaba en el arquetipo de la «devoradora de hombres», Félix operaba silenciosamente como un catalizador de discursos subversivos, colaborando con las mentes más brillantes del exilio español y el surrealismo.
Títulos como Los ambiciosos (1959), bajo la dirección de Luis Buñuel, demuestran que María Félix y el cine de ruptura no era solo una presencia estética, sino un sujeto político que utilizaba su magnetismo popular para dar rostro a críticas feroces sobre la ambición, la corrupción y el desmoronamiento de las estructuras de poder.
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El encuentro con Buñuel: La desarticulación del mito
La colaboración entre la Doña y el director aragonés en Los ambiciosos marca un hito en María Félix y el cine de ruptura, al sacar a la actriz de su zona de confort para insertarla en una narrativa de tesis sociopolítica.
En este film, la iconografía de la disidencia de Félix se manifiesta en su capacidad para habitar el cine de autor sin sacrificar su estatus de icono mainstream.
Al interpretar a una mujer que navega las cloacas del poder político en una isla imaginaria, María Félix y el cine de ruptura se convierte en el vehículo perfecto para que Buñuel diseccionara la hipocresía de la clase dominante, utilizando la belleza de la actriz como una carnada visual para un discurso profundamente iconoclasta.
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Alcoriza y la transgresión de la alcoba
Un eje fundamental de María Félix y el cine de ruptura se encuentra en su trabajo con Luis Alcoriza en Amor y sexo (1963). Esta cinta, que adapta la polémica novela Safo del escritor francés Alphonse Daudet (1884), generó un cisma en la moralidad de la época al presentar temas de diferencia de edad y un erotismo explícito inédito en la trayectoria de la actriz.
Al incluir escenas con desnudos parciales y abordar la libertad sexual sin ambages, María Félix y el cine de ruptura desafió la censura institucional del México de los sesenta. El apoyo de su entonces esposo, Alex Berger, en este proyecto subraya que para Félix, la búsqueda de narrativas incómodas era una prioridad que trascendía las presiones sociales y el puritanismo de la crítica.
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Atemporalidad: La imagen como caballo de Troya
La importancia de estudiar hoy de María Félix y el cine de ruptura reside en su carácter de «caballo de Troya» cultural. Su figura permitió que discursos sobre el deseo, el desdén por la autoridad y la complejidad moral llegaran a audiencias que, de otro modo, habrían rechazado la vanguardia por considerarla hermética.
María Félix y el cine de ruptura nos recuerda que la disrupción no siempre viene de los márgenes, sino de quienes logran ocupar el centro del sistema para sabotear sus dogmas desde adentro. Esta capacidad de infiltración es lo que otorga a su filmografía una profundidad que trasciende las décadas, posicionándola como una referencia ineludible para entender el cruce entre el arte de élite y el impacto social en la urbe.
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





