Por Rey Hernández / Especial / RNW

LSD, cocaína, heroína, marihuana y ayahuasca son solo algunas de las drogas que han pasado por el sistema nervioso de Lugo, escenas que han quedado inmortalizadas en YouTube. 

En un salón blanco, con un pizarrón en el que está escrito su nombre con letras psicodélicas, Lugo Potamio toma el teléfono y con una franqueza memorable dice: “Abuelita, oye, ¿eres psicótica o esquizofrénica?, es que quiero meterme LSD”. Poco antes, ha explicado en el video que la sustancia puede meterlo en problemas si hay un historial de casos de ese tipo en su familia.

Al otro lado de la línea nadie contesta. “¿Bueno?, ¿abuelita? Supongo que me colgó porque creo que le da mucho gusto que me meta drogas responsablemente”, dice. Pocos segundos después Lugo prueba la droga. En ese momento sus ojos se hacen grandes y arrastra las palabras mientras explica los efectos que la sustancia tiene en su cuerpo.

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Por los temas y la sinceridad con la que habla de ellos, Lugo hubiera atraído desde hace tiempo la atención de las autoridades o al menos de los censores de YouTube. No ha sido el caso porque él es un “muppet”, un títere que se ha impuesto el objetivo de informar a los jóvenes sobre el consumo de las drogas bajo un lema simple: “Se metan lo que se metan, no se lo metan a lo tonto”.

En otro video, poco antes de consumir cocaína, Lugo habla con franqueza: “Soy de peluche, hago videos y como muchas personas consumo drogas”. Su creadora, Ana Rolón, comparte la idea con el personaje: “Se me ocurrió la idea de un “muppet” que le hablara a cualquier tipo de gente, sin criminalizar, sin estereotipar”, dice.

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Lugo nació de la colaboración entre Fósforo, la agencia productora de Ana, y la organización civil Espolea, dedicada a informar a los jóvenes sobre las drogas, los derechos de las mujeres y el VIH. Ana es comunicóloga y su paso por movimiento YoSoy132 le dio el empujón para lanzar el proyecto: “A raíz de que estábamos en el movimiento, vimos gente que hace cosas increíbles. Nos dimos cuenta de la falta de comunicación de las organizaciones civiles. La gente de a pie jamás se entera (de lo que hacen)”, cuenta Ana.

Lugo comenzó su primera temporada en 2014.

El canal resultó ser un medio idóneo para presentar una visión nueva de la “lucha contra las drogas”. En un video junto con el personaje, uno de los miembros de Espolea, Aram Barra, comenta: “Muchas personas, sobre todo las más jóvenes están teniendo acceso (a las drogas), ¿la política tendría que centrarse en la moralidad o en las necesidades que estamos viendo?”
La respuesta del público en YouTube llegó en forma de aplausos y de más preguntas. En el video sobre LSD, una persona preguntó qué pasa si combina esa droga con alcohol, mientras que otra inquirió sobre los efectos de la sustancia en personas que padecen epilepsia. Lugo se convirtió en su confidente.

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“La gente le dice: ‘Oye Lugo, yo te pregunto porque sé que no me juzgas y me ayudas’”, cuenta Ana y cita una pregunta que leyó hace poco: “Estoy embarazada, tú dime si puedo seguir fumando marihuana una vez a la semana o mejor me espero a que nazca mi bebé”. Son dudas que no llegan a los medios tradicionales y que difícilmente se plantean en las calles mexicanas.

Las preguntas que más le hacen a Lugo están relacionadas con algunas de las drogas que más aparecen en los medios: marihuana, heroína y cocaína. “Hay mucha duda sobre la marihuana, pese a que es una de las más conocidas, es de la que más dudas tienen; igual la cocaína, mucha gente tiene duda de lo que es el crack, cuál es la diferencia y cómo se consume”, dice Ana.

El personaje responde con el respaldo de Espolea, además de una dosis de humor: “Soy una brisa que sopla, soy una hermosa brisa con estereocuerpo lunar”, revela Lugo de forma poética su experiencia con la ayahuasca.

En los videos, Lugo da consejos para evitar daños si se consume la sustancia. Advierte que en ocasiones la cocaína está mezclada con talco o polvo de gis y sugiere colocar parte de la droga en un vaso con agua para detectar impurezas: “Si flotan más residuos que condones usados en un jacuzzi de hotel, es de poca calidad”.

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Después de 12 videos y más de 87 mil reproducciones, Ana sólo puede recordar dos comentarios negativos hacia el personaje. En uno de ellos se cuestionó que un peluche pudiera atraer a los niños hacia las drogas; no obstante, agrega que una persona encontró en Lugo la forma de hablar de drogas con su sobrina de cinco años: “Ese es uno de los objetivos que quiero seguir alcanzando, que la gente deje de criminalizar a los usuarios o a los que se interesen de un tema como drogas”.

Luego de emitir episodios en los que se habla de cocaína, marihuana, política de drogas, LSD, MDMA, peyote, DMT, cafeína y poppers, en julio de este año Lugo lanzó una campaña pública de crowdfunding para una segunda temporada de 11 nuevos capítulos. La recaudación funcionó y Ana recaudó unos 20 mil pesos.

“La gente está dispuesta a que los spamees con tal de que haya una segunda temporada con más drogas. Me llegaron mensajes pidiéndome, ‘por favor habla de los hongos, por favor habla de la salvia’”, dice.

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