La historia del espéculo vaginal está teñida de un pasado controvertido que la medicina moderna ha intentado, por mucho tiempo, omitir. Mientras el cirujano estadounidense James Marion Sims es aclamado como el «padre de la ginecología moderna«, su legado se cimienta sobre el sufrimiento inimaginable de mujeres esclavizadas que actualmente, se ha ido visibilizando poco a poco. Aunado al hecho de las nuevas tecnologías en favor de la comodidad y seguridad de las mujeres.
Entre 1845 y 1849, en un improvisado quirófano en su jardín de Montgomery, Alabama, Sims realizó cirugías experimentales sin anestesia a al menos once mujeres negras esclavizadas, de las cuales solo conocemos los nombres de Lucy, Betsy y Anarcha. Estas mujeres fueron sometidas a procedimientos brutales, a menudo sin su consentimiento, marcando un capítulo vergonzoso en la historia del espéculo vaginal y la ética médica.
La crueldad de estos experimentos es innegable al revisar la historia del espéculo vaginal. Sims, nacido en 1813, describió en su autobiografía cómo estas mujeres eran posicionadas sobre sus rodillas y codos, desnudas y sujetadas por otros hombres, mientras él les introducía instrumentos en sus vaginas para sus cirugías experimentales. Lucy, su primera paciente, soportó una agonía extrema, según el propio Sims, quien registró su sufrimiento y el fracaso inicial de la cirugía, a pesar de lo cual le realizó una segunda intervención estando aún inflamada.
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El caso de Lucy es particularmente desgarrador y fundamental para entender la historia del espéculo vaginal. Con solo 17 años y tras un parto de tres días, fue sometida a 30 cirugías experimentales sin anestesia en un lapso de cuatro años. Fue a través de sus repetidas torturas que Sims finalmente perfeccionó la técnica para cerrar fístulas vesicovaginales usando suturas de plata. Cabe destacar que la anestesia con éter ya había sido utilizada con éxito en octubre de 1846, casi un año después de que Sims comenzara sus horribles experimentos.
El racismo inherente en esta etapa de la historia del espéculo vaginal es innegable para muchos críticos. En 1853, Sims se trasladó a Nueva York y fundó el primer hospital de mujeres de Estados Unidos, donde aplicó en mujeres blancas, y con anestesia, las técnicas que había desarrollado a costa del suplicio de sus pacientes negras. Este patrón de experimentación con poblaciones marginadas como sujetos de prueba es un testimonio del sistemático uso de afroestadounidenses en la investigación médica sin ética, una sombra que persigue a la ginecología actual.
El futuro del espéculo vaginal
Después de casi dos siglos sin cambios sustanciales, la historia del espéculo vaginal da un giro esperanzador. Conscientes de que entre un 30% y un 35% de las mujeres evitan los controles ginecológicos por la incomodidad o el temor al espéculo metálico tradicional, dos investigadoras de la Universidad Técnica de Delft, Ariadna Izcara Gual y Tamara Hoveling, han rediseñado este instrumento llamado Lilium que busca transformar la experiencia ginecológica.
Lilium, fabricado con caucho TPV de grado médico, es semiflexible y cálido al tacto, un contraste radical con el frío metal del espéculo convencional. Su innovador diseño, que imita la apertura delicada de una flor con tres pétalos, no solo mejora la visibilidad del cuello uterino –especialmente en pacientes con prolapso o sobrepeso–, sino que también busca reducir el impacto psicológico negativo asociado con los exámenes. Esta nueva visión representa un avance crucial en la historia del espéculo vaginal, priorizando la comodidad y el respeto a la paciente.
La funcionalidad de Lilium va más allá de su material y forma. Permite la inserción asistida por el profesional o incluso la autoinserción asistida, un paso empoderador que otorga mayor control a las pacientes sobre el procedimiento. Las pruebas realizadas en modelos pélvicos han confirmado que Lilium ofrece una mayor visibilidad y reduce la necesidad de manipulación manual, lo que se traduce en una mayor comodidad y seguridad. Además, su diseño de solo dos componentes facilita la esterilización y reduce el impacto ambiental, marcando un hito en la sostenibilidad de la historia del espéculo vaginal.
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Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





